Diario Vasco

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Altuna III entra de volea ante Irribarria ayer en Beasain. / J.M. LÓPEZ

PELOTA

Confirma Altuna, defrauda Irribarria

  • El de Amezketa avanza a cuartos del Torneo San Fermín del cuatro y medio

Jokin Altuna brindó a Ekaitz Saralegi su tarde más plácida en la silla como botillero al asestar un concluyente 22-5 a un decepcionante Iker Irribarria en la eliminatoria inicial de la rama de Aspe del Torneo San Fermín del cuatro y medio, ayer en Beasain. El delantero de Amezketa confirmó sus dotes para la distancia ante un adversario más dócil de lo previsto, incapaz de aprovechar su mayor pegada para al menos molestar al favorito.

«Si ya de por sí me cuesta ponerme al cuatro y medio, más aún sin prepararlo», se lamentaba Iker Irribarria sin quitar hierro a la derrota. Concedió demasiado. Pegó tres arreones sin éxito: dos en el 1-0 y el 2-0, nada más empezar, y el tercero en el 13-2, de vuelta del primer descanso al que obliga el reglamento. Fueron los tres únicos tantos que rebasaron los diez pelotazos durante todo el choque. Insuficientes, no solo para arreglar el tanteador, sino para ofrecer una imagen más acorde a la calidad que atesora. Para colmo, cometió falta de saque -larga- en el 14-4.

Impaciente, el de Arama careció de aplomo para atacar a base de potencia a un Altuna III colocado siempre en el sitio correcto y con las ideas claras para elegir la jugada idónea para cada momento, característica que forma parte de su larga lista de argumentos.

«¿Si me he salido del partido? Para salirse, primero hay que entrar. Y yo no lo he hecho», confesó Irribarria. «Hacía mucho calor sobre la cancha, pero también para Altuna. Eso no es excusa. Además, Jokin ha jugado muchísimo. También ha acertado cuando he conseguido restar bien los saques».

Rachas opuestas

Iker Irribarria lleva cuatro derrotas consecutivas, incluida la de la final del Manomanista contra Bengoetxea VI. Después de meses de tensión y esfuerzo máximo que empezaron en el Campeonato de Parejas, parece haber entrado en un bache. Posee dos txapelas, pero conviene no pasar por alto que todavía no ha cumplido 21 años. Su periodo de aprendizaje acaba de comenzar.

Jokin Altuna es ahora mismo la otra cara de la moneda. Suma siete victorias seguidas. «Me estoy encontrando a gusto estos últimos meses. Incluso en las derrotas he tenido buenas sensaciones. Los primeros tantos han sido duros. Creo que después Iker se ha salido del partido».

El amezketarra, como su rival, venía de unas vacaciones que le han impedido completar ni siquiera un solo entrenamiento específico. «Hice manos el jueves. Nada más. Habrá días en los que me entrene más y juegue peor. Seguro. Aprovecharé esta semana para efectuar alguna sesión».

Sin alcanzar cotas excelsas de juego -tampoco las necesitó-, Altuna hizo de nuevo gala de su calidad en los tres ganchos que le valieron otras tantas acciones positivas de saque-remate, así como en las pelotas que colocó de zurda en el ancho lejos de Irribarria en el primer tanto y en el último. Afinó los saques con el paso de los minutos para acabar con seis tantos en ese apartado.

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