Diario Vasco
Rezusta e Irribarria juegan mañana en el Atano III.
Rezusta e Irribarria juegan mañana en el Atano III. / LOBO ALTUNA

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Los antecesores de Iker Irribarria y Beñat Rezusta

  • Unanue-Errasti y Etxaniz-Elkoro jugaron en 1998 la última final enteramente guipuzcoana

Hace diecisiete años que dos manistas guipuzcoanos no alcanzan juntos la final del Campeonato de Parejas. Fueron el donostiarra Mikel Unanue y el azkoitiarra Jokin Errasti en 2000. Perdieron. Dos años antes, en 1998, habían logrado el título en una final copada por pelotaris de nuestro territorio ya que tuvieron como contrincantes al bergararra Jokin Etxaniz y al elgetarra Aitor Elkoro.

Iker Irribarria y Beñat Rezusta disponen de la oportunidad de sucederles, como en las dos ediciones precedentes la han tenido Iñaki Artola y Jon Ander Albisu. El de Arama y el de Bergara comenzaron la liguilla de semifinales con un triunfo en el Astelena de Eibar. Les conviene dar un nuevo paso mañana en el Atano III de Donostia, otra vez en un frontón de casa, frente a Bengoetxea VI y Larunbe.

Unanue y Errasti guardan un recuerdo imborrable de la final de 1998, desarrollada en el Atano III. «Empezamos muy bien y creo que nos adelantamos 12-3», rememora el de Añorga. «Pero Etxaniz y Elkoro se vinieron arriba. Me lastimé la espalda y Errasti sufrió problemas en los gemelos. Se nos complicó mucho el encuentro».

Elkoro señala que «estuvimos casi dos horas sobre la cancha. La final duró hora y tres cuartos o incluso algo más. Ahora ya no vemos partidos tan largos. Si los actuales llegan a la hora y media parecen un tostón. Los delanteros participan más en el juego y los tantos se resuelven di-da, por la vía rápida. Por otro lado, antes había quizá más reparo por el tema de las apuestas».

Unanue no olvida el último tanto, el que significó la txapela: «Estuvimos 20-21 por detrás. Empatamos a 21. Errasti me decía que sacara largo y acabara si me venía bien. Sin embargo, la espalda me molestaba y tampoco podía darle mucho. Entré de gancho y la pelota salió por el centro de la cancha. Etxaniz cubría el ancho y no le dio tiempo a reaccionar».

Errasti se rapó la cabeza

Jokin Errasti cuenta otro detalle: «Siempre andábamos de bromas y prometí que me rapaba al cero la cabeza si nos clasificábamos para la final. Si hubiera sido ahora, no me habría hecho falta acudir al peluquero», bromea. Unanue añade que «estaba de por medio una cena en el Zuberoa y la ganó Jokin a cuenta de su look».

El de Añorga señala que «tomaron parte en aquel campeonato nueve parejas: Etxaniz-Elkoro, Alustiza-Ceceaga, Titín-Berna, Capellán-Beloki, Retegi II-Errandonea, Nagore-Lasa III, Olaizola I-Arretxe, Eugi-Armendariz y nosotros». Elkoro indica que «si no estoy equivocado, fue un torneo largo y jugamos todos contra todos. Las semifinales no eran por el sistema de liguilla como ahora, sino eliminatorias al mejor de tres partidos».

Unanue y Errasti superaron a Nagore y Lasa III en dos. Etxaniz y Elkoro necesitaron el desempate en Vitoria para desembarazarse de Titín y Berna «después de ganar el primero en Eibar y el segundo en Logroño», apunta Etxaniz, hoy en día director técnico de Aspe y responsable de Irribarria y Rezusta. «Lo pasé muy mal en el Adarraga. Queríamos cargar el juego sobre Berna y cuando pegábamos atrás la gente me pitaba con fuerza. Me llevé un buen disgusto aquel día».

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