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Xala demanda a Aspe y a Vidarte y les reclama 1,4 millones de euros

Xala, sentado en el bar del frontón Plaza Berri de Biarritz
Xala, sentado en el bar del frontón Plaza Berri de Biarritz / Fraile
  • Considera que se ha vulnerado su derecho al honor y a la intimidad

  • El juicio se celebró el miércoles en Eibar, quedó visto para sentencia y la resolución se conocerá en un mes

El exmanista de Lekuine Ives Sallaberry, Xala, interpuso a finales de enero una demanda en el Juzgado de lo Social número 2 de Eibar, cuya titular es la magistrada Julia Bobillo Blanco, contra su anterior empresa, Aspe, y también contra su administrador único, Fernando Vidarte, en la que les reclama 1.400.000 euros por vulneración del derecho al honor y a la intimidad repartidos en distintos conceptos. El juicio había sido señalado para el 15 de febrero, pero como el pelotari se encontraba de vacaciones, se aplazó a este miércoles. Contó con la presencia de testigos de ambas partes -hubo también representantes de Asegarce, de los corredores de apuestas y también algún periodista- y quedó visto para sentencia. El fallo se conocerá en tres o cuatro semanas.

Xala y sus abogados consideran que ha sido perjudicado por las declaraciones realizadas por el empresario eibarrés el pasado 2 de febrero de 2016, cuando hizo público que no hacia efectiva la opción de renovarle el contrato por la existencia de continuos problemas de espalda -hernias discales- y su propensión a lesionarse. Aducen en su argumentación que no padece dichas hernias discales, que cuentan en su poder con un informe médico que así lo atestigua y que las manifestaciones de Vidarte impidieron un posible fichaje por Asegarce, la empresa rival. Los letrados estiman que un pelotari de élite puede mantenerse en activo hasta los 43 años y que los hechos publicados por el empresario eibartarra tuvieron especial incidencia en la retirada de Xala de la pelota profesional. En la actualidad, el de Lekuine sigue jugando a pelota con la empresa Garfe.

Xala y Aspe estuvieron vinculados durante dieciséis años. El zurdo de Lekuine, en cuyo palmarés figuran una txapela del Manomanista (2011) y tres del Parejas (2002, 2007 y 2010), debutó en el Astelena de Eibar el 25 de junio de 2000 y colgó el gerriko el 22 de febrero de 2016 también en la catedral de la mano, ejerciendo de padrino en el debut de Julen Martija. Ese mismo día, el de su despedida, le dedicó unas duras palabras a quien había sido su empresario. «Nunca le perdonaré que haya mentido sobre mi estado físico. No son hernias discales, sino protusiones discales», dijo. Una dolencia que le tuvo alejado de las canchas durante varios meses en 2015.Esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Vidarte. Al día siguiente, le respondió con un comunicado en el que Aspe aseguraba poseer pruebas realizadas por los servicios médicos de su promotora demostrando que padecía dos hernias discales y una protusión discal. Pero las desavenencias vienen de antes.

En su demanda, Xala califica las palabras de Vidarte sobre sus problemas de espalda como venganza hacia él tras lo sucedido en los días previos a la final del Manomanista de 2011. Hay que recordar que Xala solicitó un aplazamiento al detectársele una apendicitis, de la que fue operado. La Liga de Empresas no se lo concedió, otro pelotari debía sustituirle, y el de Lekuine defendió en rueda de prensa su derecho a disputar la final. La repercusión fue enorme a ambos lados del Bidasoa y las empresas tuvieron que rectificar, permitiéndole jugar. Sorprendentemente se recuperó, saltó a la cancha y ganó la txapela tras derrotar a Olaizola II por 19-22 en el frontón Bizkaia de Bilbao.

Agravio económico

Aquella final estuvo muy cerca de no disputarse, lo que hubiese significado un agravio económico importante para las empresas. Fernando Vidarte hizo público en la vista la existencia de un documento por el que se comprometía a pagar 264.000 euros a Bainet y a Asegarce en concepto de daños y perjuicios en el supuesto de que Xala no estuviese en condiciones para la fecha de la final, lo que hubiese obligado a que se aplazase. El empresario armero era quien más interesado estaba en que se vistiese de blanco. No es la primera vez que las empresas y sus pelotaris acaban viéndose las caras en los juzgados. En Aspe, los casos más recientes han sido los de Iñigo Pascual y Sebastian Gonzalez, pero sus requerimientos se referían exclusivamente a la cuantía del finiquito al concluir sus contratos. Ekaitz Saralegi también pasó por la sala de vistas -idéntico motivo- cuando acabó su relación con Asegarce. El de Xala, de 37 años, es un caso distinto ya que el pelotari deja entender que su demanda se fundamenta en la vulneración del derecho al honor y a la intimidad.

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