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Irribarria y Rezusta, cara; Altuna III, cruz

Irribarria, ayer en el Labrit de Pamplona. Al fondo, Elezkano II.
Irribarria, ayer en el Labrit de Pamplona. Al fondo, Elezkano II. / Calleja
  • Irribarria y Rezusta han logrado la clasificación matemática para la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas mientras que en Markina, amarga derrota por la mínima de Altuna III y Barriola ante Urrutikoetxea y Ander Imaz

Irribarria y Rezusta consiguieron ayer en el Labrit de Pamplona la clasificación matemática para la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas al sumar su noveno punto a costa de Elezkano II y Zabaleta, que siguen con cinco y su situación se complica a falta solo de tres jornadas para que concluya la liguilla de cuartos. El dúo de zurdos guipuzcoanos volvió a basar su juego en la pegada para doblegar la feroz resistencia de sus rivales. Elezkano II y Zabaleta lo intentaron hasta el final, pero tuvieron que dar su brazo a torcer ante el poderío de los líderes.

Estuvo a punto de repetirse el resultado de la primera jornada (22-17) del Beloki de Zumarraga. En aquella ocasión, los guipuzcoanos lograron una victoria muy trabajada, similar a la de ayer en la bombonera pamplonesa, que volvió a registrar un lleno hasta la bandera. Decidieron los detalles y los errores.

A Elezkano II volvió a faltarle ayuda ayer. El delantero de Zaratamo fue capaz de tutear al campeón manomanista, de subirse a sus propias barbas, sobre todo con su pelota, pero Zabaleta no le acompañó. De momento, el zaguero de Etxarren no está completando un buen campeonato. Su irregularidad le está condenando. Tenía la oportunidad en el Labrit de dar un paso adelante, de decir «aquí estoy yo, soy el primer zaguero de la empresa», pero no lo hizo. Rezusta le superó en toda regla a base de aplomo.

Zabaleta no transmite buenas sensaciones, parece haber perdido la confianza en sí mismo. Anda con la zurda bastante justa desde hace tiempo. Puede ser un problema de codo. Dejó de poner en el frontis cinco pelotas y encajó dos saques consecutivos que no tenían ningún misterio para un pelotari de su categoría. Lo malo es que esa inseguridad acaba contagiándosela a su compañero. Necesita recuperar la autoestima. No debe venirse abajo, porque es capaz de volver a ser ese zaguero poderoso que marcaba diferencias. Ahora no lo hace, pero la calidad no desaparece de un día a otro. Le quedan otras tres oportunidades.

Un guion conocido

Irribarria y Rezusta se limitaron a cumplir el guión que tan buenos resultados les ha dado hasta ahora en el campeonato, salvo los dos partidos ante Bengoetxea VI y Larunbe. Les cuesta un poco entrar en los partidos, pero cuando ponen la maquinaria a funcionar no hay quien pueda con ellos. Hay veces que se encuentran obstáculos en el camino -Elezkano II y Zabaleta llegaron a empatar a 18-, pero en la mayoría de ocasiones saben sortearlos.

Irribarria estuvo de dulce rematando. Zabaleta no pudo quitarle pelota y el de Arama se dio un atracón. Catorce tantos llevaron su firma. Pero también castigó atrás cuando hizo falta para colaborar con Rezusta en la campaña de acoso y derribo a Zabaleta. Lo consiguieron. En un abrir y cerrar de ojos cambiaron un 1-5 en contra en un 12-7 a su favor, pero Elezkano II no se rindió. El de Zaratamo, debutante en el campeonato, se echó el partido a sus espaldas y mantuvo a su pareja en el partido. Cometió piedre en el 16-14 al quedarse sin espacio para evitar que la pelota golpease su cuerpo tras una dejada al txoko, pero no le afectó. En los tantos decisivos, los cuatro últimos, el acierto de Irribarria con el gancho a pelota servida desniveló la balanza.

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