Diario Vasco

PELOTA

Jokin Altuna: «Cuesta quitarse de la cabeza lo cerca que estuve de la txapela»

Jokin Altuna se retira a vestuarios con el ramo de flores y el trofeo.
Jokin Altuna se retira a vestuarios con el ramo de flores y el trofeo. / ARIZMENDI
  • Subcampeón del Cuatro y Medio, El delantero de Amezketa está más que satisfecho de su participación en el Cuatro y Medio y espera sacarse pronto la espina de su derrota en la final

Jokin Altuna trataba ayer de pasar página de lo acontecido el domingo en el Ogueta de Gasteiz en la final del Cuatro y Medio ante Oinatz Bengoetxea. Complicado, sobre todo después de haber tenido la txapela tan cerca, pero el amezketarra es de ese tipo de personas que afronta siempre el futuro con optimismo. Por eso es un pelotari distinto, especial.

- ¿Cómo se encuentra?

- Físicamente ya estoy recuperado. De cabeza, aún no. Todavía estoy un poco triste.

- ¿Ha sido un mazazo perder la final del Ogueta?

- Yo no lo calificaría así. He llegado a la final y he dado la cara. Oinatz está en uno de sus mejores momentos y creo que di el nivel. Antes del partido todo el mundo decía que iba a ganarme, pero luego en la cancha no hubo tanta diferencia. Jugué muchísimo, aunque al principio estuve un poco flojo. Logré darle la vuelta al marcador y tuve cerca la txapela con el 18-20. Eso cuesta quitártelo de la cabeza.

- Comencemos desde el principio. ¿Qué hizo la víspera?

- Estuve tranquilo, con mis amigos. Fuimos al local después de cenar, pero luego me costó conciliar el sueño. Estaba intranquilo, me esperaba un gran día...

- ¿A qué hora se levantó?

- Hacia las 8.30. Desayuné un Colacao con cereales y fruta. Di una vuelta por el pueblo y regresé a casa a las 11.30, para descansar. Comí pasta y un filete. Ligero, sabía que luego iba a tocarme correr mucho en el frontón.

- ¿Se salió de la rutina prepartido?

- No, siempre hago lo mismo antes de los partidos.

- ¿A qué hora llegó al Ogueta?

- Más o menos a las tres de la tarde.

- ¿Viajó solo?

- No, con mi novia.

- ¿En qué pensaba mientras se ponía los tacos?

- En nada en especial. Estaba tranquilo con el resto de pelotaris, pero luego nos quedamos solos Oinatz y yo. Estaba inquieto, era mi primera final y tenía muchas ganas de saltar a la cancha.

- ¿Se dijeron algo en el vestuario?

- Nos dimos un abrazo antes de comenzar la final y nos deseamos suerte. Oinatz ya me había demostrado que era una grandísima persona, tanto dentro como fuera de la cancha, y volvió a hacerlo.

- ¿Qué sintió cuando salió a la cancha y vio el frontón lleno, con sus seguidores animándole?

- Es una sensación única. Quieres centrarte en lo tuyo, pero no puedes. Las dos aficiones estuvieron sensacional y el ambiente fue magnífico.

- ¿Oía a los suyos?

- Había mucho barullo, era muy difícil distinguir algún grito en concreto. En cambio, en Donostia, he solido reconocer quién lo ha hecho.

- ¿Y durante la final?

- Bastante tenía con lo mío, no estaba para otras cosas.

- Ahí estaban casi todos los Altuna, su abuelo Joxe, sus tíos Andrés, Dolores, Izaskun, Imanol, Garikoitz, su aita Joakin....

- Había trabajado mucho para estar en la final aunque no había comenzado bien el campeonato. Me hubiese gustado darles una alegría a toda la gente que se desplazó al Ogueta, pero no pudo ser.

- Pero ayer faltaba su madre, Kon- tsuelo.

- Quería que fuese al Ogueta, pero estaba muy nerviosa. Le dije que si iba a pasarlo mal, mejor que se quedase en casa. Sufría siempre cada vez que iba a verme al frontón en aficionados.

- ¿Cuesta mucho que desaparezcan de la cabeza las imágenes de la final que uno ha perdido?

- Tengo varios momentos grabados, pero la sensación que te queda al final es un poco amarga. Todavía no he visto el partido, lo haré dentro de unos días. Me gustaría guardarla toda la vida.

- ¿Cómo se logra desconectar?

- Es complicado, quieres hacerlo pero no puedes.

- ¿Más no se le puede pedir?

- Me he quedado muy a gusto con lo que he hecho. He tenido un verano cargado de partidos y ha llegado el Cuatro y Medio casi sin tiempo para descansar. Todo cuenta. Estoy siendo bastante regular y eso me da tranquilidad. Lo más importante es seguir trabajando. Tengo 20 años aún y espero volver a vivir estos momentos. Cuando ganas es fácil ser muy majo y alegre con todo el mundo, pero también hay que aprender a perder.

- ¿Qué se siente en el podio?

- Es algo increíble, toda la gente animándome, aplaudiendo. Desde allí sí que pude ver a gente que había venido a animarme, a la que quiero mucho, y me emocioné.

- ¿Se le cayó alguna lágrima?

- No, pero faltó poco.

- Al menos, disfrutó después con su cuadrilla y sus vecinos en la sidrería Zalbide.

- Entre todos me ayudaron a desconectar, lo pasamos muy bien.

- ¿A qué hora ha llegado a casa?

- Tarde, bastante tarde, ni me acuerdo. Después de la sidrería estuvimos tomando algo por el pueblo...

- ¿Cuántas horas ha dormido?

- Pocas, muy pocas. Soy joven y me recuperaré pronto

- ¿Con qué se queda?

- Con el apoyo de toda mi gente y con el abrazo que me dio Irujo en los vestuarios tras perder. Fue algo muy importante para mí, sobre todo viniendo de un campeón como él.

- Y ya empieza el Parejas. Juega con Barriola, el más veterano.

- Para mí es un orgullo jugar con Abel. Aunque tenga 38 años, siempre da su nivel y es una garantía. Jugar el Parejas me vendrá bien para cambiar el chip.

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