Diario Vasco

PELOTA

«Jokin nos traerá la txapela al pueblo»

Joxe Altuna, abuelo de Jokin, en el centro, en el bar Sasturain.
Joxe Altuna, abuelo de Jokin, en el centro, en el bar Sasturain. / M. FRAILE
  • Cerca de 250 personas, un cuarto de la población del municipio, se desplaza mañana a Vitoria para animar a su pelotari en la final del Cuatro y Medio

  • Amezketa, revolucionado por la irrupción en la élite de su nuevo hijo predilecto, Altuna III

«Nos estamos haciendo más famosos que nadie, todo el mundo se ha olvidado ya de Fernando Amezketarra», nos decía bromeando un miembro de la familia Altuna. Amezketa, una localidad de apenas un millar de habitantes, perteneciente a la comarca de Tolosaldea, al pie del Txindoki, con su cumbre nevada, se quedará mañana medio vacío. Por la mañana partirán hacia Vitoria tres autobuses con seguidores y otro a primera hora de la tarde. En total, unas 200 personas, a las que habrá que añadir los pelotazales que se desplacen en sus vehículos particulares. El culpable de la fiebre que se vive estos últimos meses en el municipio guipuzcoano es su nuevo hijo predilecto, Jokin Altuna, quien disputa en el Ogueta la final del Campeonato del Cuatro y Medio ante Bengoetxea VI.

«En los últimos días no se habla de otra cosa en el pueblo que de la final. Jokin para arriba, Jokin para abajo. El ambiente es precioso, hace muchos años que no sucedía una cosa igual», comenta Andrés Altuna Goñi, tío por parte paterna de Jokin Altuna, a quien acompañan Dolores e Izaskun, también tías del pelotari. «Jokin tiene más tíos que la puñeta, somos un montón», declara. Dicho y hecho. Al instante se incorpora al grupo Imanol Altuna Aierbe, otro tío, pero este por parte materna. Y la guinda la pone Joxe Altuna Garmendia, el abuelo. Cinco Altunas juntos, casi nada. Pero no fueron los únicos. El padre del pelotari, Joakin, también andaba cerca, así como Maitere, la madre del exmanista Ekaitz Saralegi, botillero de Altuna III. El barrio Ergoiena es territorio Altuna, no cabe duda.

Joxe se declara «orgulloso» de su nieto, con quien habla todos los días. Goza de buena salud a sus 86 años. Nos cruzamos con él cuando iba a tirar la basura. «Jugué a pelota como aficionado hasta los 25 años. Era delantero, como Jokin, pero no tan bueno. Me defendía. En aquellos tiempos jugábamos partidos por los pueblos, en fiestas, sobre todo contra gente de Alegia. Mis hijos, Imanol y Garikoitz, también comenzaron jugando a mano, pero luego se pasaron al remonte».

Desvela que «Jokin está todo el día ocupado. Entre los entrenamientos y las clases en la ikastola apenas tiene tiempo libre. Se cuida mucho y la gente le quiere una barbaridad. No solo los de Amezketa. Cuando voy a Galarreta siempre me preguntan por él, es un artista».

«No hace falta que le dé consejos -añade-, ya sabe lo que tiene que hacer. Nunca me dice que va a ganar un partido, pero sí que va a hacer todo lo posible. Me gustaría que ganase la txapela, todos queremos que lo haga, pero veo un partido complicado. Jokin solo tiene veinte años, doce menos que Oinatz, un pelotari mucho más veterano».

«El pueblo se quedará vacío»

Andrés tiene 59 años. Jubilado tras trabajar toda la vida en la papelera Aralar de Amezketa, siente especial devoción por su sobrino. «Jokin es un chaval muy humilde, retraído, no le gusta alardear en público». Estará presente mañana en el Ogueta. «Se dice que van a ir cerca de 300 personas, el pueblo se va a quedar medio vacío». Ve la final «al 50%», aunque, como a todos, le gustaría que ganase su sobrino. «Le veo bien. Si juega tranquilo y centrado puede ganarle a Oinatz. Si lo hace, habrá que hacerle un homenaje en el pueblo. Todavía no se le ha hecho ninguno».

Quien tampoco se perderá la cita del Ogueta es Imanol Altuna, exremontista profesional durante 21 temporadas. Colgó el remonte hace ocho años y desde entonces regenta el bar Sasturain, centro neurálgico de reunión de la familia Altuna. «Cerramos el domingo, ese día no podemos fallarle al sobrino», proclama. «Jokin está muy animado, deseando de que llegue el día».

En cambio, Juan Antonio Maiza, de 51 años, alguacil de Amezketa desde hace cinco lustros, verá la final en la televisión. «Soy un poco vago a la hora de ir al frontón. Prefiero ver los partidos por ETB. Además, el domingo tengo una comida en Tolosa y no podía ir a Vitoria».

«La gente está muy ilusionada en Amezketa. Gane o pierda la final, Jokin ha demostrado que es un grandísimo pelotari. Le he visto crecer desde que era un crío y cuando empezó a jugar a pelota ya se le veían maneras. Estoy convencido de que tenemos un pelotari puntero para los próximos quince años», apunta y revela que «Oinatz también cae bien en Amezketa. Es sencillo, como Jokin. La final está igualada. Quien quiera ganar la txapela va a tener que sufrir mucho en la cancha».

Oroitz Gorostegi es otro amezketarra incondicional de Altuna, a quien conoce de siempre. «Somos amigos desde pequeños. Aquí en Amezketa nos conocemos todos». Tiene 33 años y su minusvalía no es un impedimento para animar a su ídolo. «Cuando puedo voy a verle al frontón y también iré al Ogueta». Llevará puesta su camiseta, como otros muchos. «La compré cuando debutó», recuerda.

Y no duda a la hora de emitir un pronóstico para la final. «Jokin va a ganar fijo, aunque lo tiene difícil porque Oinatz también juega mucho a pelota. Nos traerá la txapela al pueblo, seguro». La celebración ya está organizada. La sidrería Zalbide, situada entre Amezketa y Abaltzisketa, cerrará sus puertas para dar de cenar a 190 comensales. La reserva está realizada desde hace varios días.

'Latu', el jefe del coro

Joseba Larreta Bereziartua es el perejil de todas las salsas, un caso aparte. Todo el mundo en Amezketa le conoce por 'Latu'. «La casa de mi padre se llama Laturu y de ahí viene lo de Latu. Antiguamente, mi familia tenía una sidrería en la parte de atrás», rememora. Tiene 29 años y actualmente está en paro tras haber trabajado con anterioridad en una fábrica de Alegia. Mata el tiempo libre ejerciendo de encargado de material del equipo de fútbol del Tolosa, que milita en Tercera y a quien entrena Justo Lillo, preparador físico de los pelotaris de Aspe.

Se declara pelotazale y también «futbolero». Coincide en sus colores preferidos con su amigo pelotari. «Yo también soy del Athletic, desde pequeño. Aquí, en Amezketa, hay mucha gente del Athletic». Latu es quien lleva la voz cantante del grupo de jóvenes seguidores de Altuna que le acompaña allá donde juegue. Lleva siempre una boina de considerables dimensiones. Es su seña de identidad. «Vamos a animarle a Jokin y a dar ambiente con nuestros cánticos. Siempre comienzo yo y luego me sigue el resto. Lo doy todo, pero no suelo acabar muy ronco».

«Hemos ido a bastantes partidos este campeonato -señala-. En el Astelena estuvimos 70 y en el Atano fuimos 100. El domingo seremos unos 130 en el Ogueta. Aunque los precios son elevados, merece la pena». Admite que «me he gastado buena parte de los ahorros siguiéndole a Jokin; volvería a hacerlo con los ojos cerrados. Somos amigos y vecinos, vivimos a cinco metros de distancia el uno del otro».

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