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Mikel Unanue, en el barrio de Venta Berri de Donostia.
Mikel Unanue, en el barrio de Venta Berri de Donostia. / MICHELENA

PELOTA

Mikel Unanue: «Jokin Altuna debe salir mentalizado para sufrir»

  • Campeón del Cuatro y Medio en 1999, El de Añorga rememora su txapela ante Eugi de hace diecisiete años, segunda y última de un guipuzcoano

Dos guipuzcoanos figuran en la lista de ganadores del Campeonato del Cuatro y Medio: el llorado Miguel Soroa en 1954 y Mikel Unanue (Donostia, 48 años) en 1999. Diecisiete años después de aquel gran triunfo del zurdo de Añorga, Jokin Altuna tiene la oportunidad de incorporarse a esa nómina. Unanue analiza aquel triunfo, la final del domingo y la evolución de la disciplina.

- ¿Dónde guarda la txapela?

- En mi casa, lo mismo que el trofeo. También conservo alguna foto en los cajones.

- Tenía 31 años cuando ganó la txapela. ¿Cómo llegó a aquella final?

- Me clasifiqué para la liguilla de cuartos de final, en la que había dos grupos, gracias a una victoria sobre Fernando Arretxe en el Labrit (22-12). Ya en la liguilla, caí 22-7 en el primer partido frente a Eugi, en el Astelena, donde en las siguientes jornadas superé a Alustiza (22-14) y Oskar Goñi (16). En semifinales me crucé con Nagore y le gané en el Labrit (22-18).

- ¿Figuraba entre los favoritos?

- No creo. En 1995 había llegado a mi primera final del Cuatro y Medio. Perdí en el Ogueta contra Nagore, principal candidato al título junto a Eugi. Voy a darte un dato clarificador. Patxi me había ganado fácil en la liguilla y en la final los corredores cantaron de salida 1.000 a 300 a su favor. Entonces eran duros en lugar de euros.

- Aquella final también se jugó en el Ogueta, como la de este año.

- No existía el frontón de Bilbao y las finales se repartían entre Donostia, a la que generalmente iban las del Manomanista, y Vitoria, plaza más habitual para el Cuatro y Medio. Me gustaba mucho el Ogueta por su frontis noble y sin demasiada salida, así como porque la pelota corría bien en el suelo.

- ¿Qué recuerda de la final?

- La confianza en mí mismo, la fe en que podía ganar pese a que la gente daba como claro favorito a Eugi. Aunque estuve 6-2 por detrás en los primeros tantos, no perdí esa confianza.

- ¿Quién era su botillero?

- Jokin Errasti. Nos hacíamos de botillero el uno al otro. Preparábamos juntos los partidos y compartíamos entrenamientos. El saque pesó mucho en aquella final. Eugi restaba con efecto y era importante ser agresivo en el siguiente pelotazo, aprovecharlo. Fuimos con esa idea y salió bien.

- ¿Cómo se viven los días previos a una gran final como ésta?

- Concentrado. Me gustaba ver vídeos de los partidos y estudiarlos. Aparte de eso, la última semana era de entrevistas. Llegabas a agobiarte. Aún sin querer, pasabas todo el tiempo dando vueltas al partido. No sé hasta qué punto eso es bueno o malo. Depende del carácter de cada uno.

- Hable de la celebración.

- Nora, mi mujer, estaba embarazada de nuestro primer hijo, Aner. Nació al poco tiempo, durante el Campeonato de Parejas. Cenamos en Ibaeta. La familia y poquitos más.

- ¿Fue 1999 su mejor año?

- Venía de ganar el Campeonato de Parejas con Errasti. Al año siguiente fuimos subcampeones tras perder contra Titín y Lasa. Alcancé otras dos finales del Parejas con Ceceaga. Pienso que mis mejores años fueron entre 1995 y 2001.

- Superó una enfermedad.

- A los 24 años una bacteria me afectó el hígado. Estaba con fiebres y no me detectaban la causa. Hasta que acudí a la Clínica Universitaria de Pamplona, donde permanecí hospitalizado un mes. Estuve de baja medio año. Me recuperé bien y con 27 años disputé la primera de mis dos finales del Cuatro y Medio.

- ¿Cómo ha visto a Jokin Altuna?

- Empezó justito. No le vi contra Urrutikoetxea, pero sí ante Víctor. Resolvió aquel partido con muchos apuros. Estaba más bajo que ahora. Me causó buena impresión en la semifinal contra Aimar.

- ¿Qué virtudes posee?

- Juega mucho para lo joven que es. Descarado, demuestra confianza en sí mismo. Entrar de volea al primer saque ante un rival como Olaizola II dice mucho a su favor. Domina el cuatro y medio, enreda al contrario y no le importa venderse de vez en cuando porque su buena defensa le ayuda a resolver esas situaciones.

- Es muy joven para ser finalista.

- No es fácil en esta distancia porque exige dominar el juego, algo que se consigue a base de partidos y de experiencia. Es verdad que estos chavales llegan más preparados porque en aficionados y en categorías inferiores hay torneos del cuatro y medio. En nuestro tiempo solo existía el de Elgeta y, como mucho, jugabas una vez al año. Los propios pelotaris están generando y evolucionando el juego de esta distancia.

- ¿Cuándo vio por primera vez a Altuna III?

- En la semifinal del Torneo Bankoa Crédit Agricole-DV de 2013. Jugó contra Darío. Había oído hablar de ambos como pelotaris de futuro y quería verles en directo. Jokin ganó aquel partido y también estuve en la final, en Zumarraga. Hacía las cosas con suma facilidad. Imponía a los contrarios, que no se atrevían a jugarle así como así.

- Su rival en la final es Oinatz Bengoetxea.

- Viene de completar un campeonato perfecto. Ha dado el callo en todos los partidos. Muy centrado, ha sabido qué hacer en cada momento y ante cada rival. Intuitivo y rápido, es el pelotari que mejor maneja el aire dentro de la jaula porque lo domina en todas las posturas. Si hubiera una clasificación general del campeonato, pienso que ha sido el mejor. Pero eso no da la txapela en una final.

- Un consejo para Altuna III.

- Juega contra un adversario difícil, complicado. Debe saltar a la cancha mentalizado para sufrir, para aguantar. Tiene pinta de que será un partido rápido y de ritmo alto. Oinatz acostumbra a buscar los pies del contrario. Si le das altura a la pelota, corres el riesgo de que te rematen de aire.

- Esta manera de jugar el cuatro y medio poco tiene que ver con la de su época.

- Cuando empecé yo era un torneo de relleno. Recuerdo algún año con cuatro participantes: Retegi II, Galarza III y dos invitados. Fue después cuando se convirtió en un campeonato más serio, abierto a mayor número de pelotaris. La primera vez que participé me avisaron un lunes y jugué ese fin de semana, a los cuatro o cinco días. Sin prepararlo. Mi bagaje en esa distancia era un partido como aficionado en Elgeta. No sabía ni cómo jugar. Voy a poner un ejemplo. Tras un ensayo juntos, Galarza III me comentó lo siguiente: 'Con esa zurda puedes jugar mucho en el cuatro y medio'. A los pocos días leí unas declaraciones en el periódico en las que él mismo decía que en esta distancia se marcaba 'la diferencia con la derecha'. Justo lo contrario.

- ¿Cuál era su estilo?

- Partes de lo que veías hacer a otros. Todo el mundo jugaba largo a bote con las dos manos hasta que uno de los dos pelotaris entregaba y el rival tiraba la dejada. Uno de los golpes que más utilizaba yo era el besagain de zurda, tanto a bote como de aire, para golpear largo por la pared izquierda. Quien empieza a cambiar todo es Titín.

- Altuna III, Irribarria, Rezusta... Vaya generación de guipuzcoanos...

- Están llamados a tomar el relevo de las figuras. De hecho, ya han irrumpido en las grandes competiciones. Pero no son los únicos. Hay un ramillete muy bonito de chavales guipuzcoanos que no deben caer en el error de equipararse enseguida con quienes han coincidido desde niños. Cada pelotari lleva su ritmo. Conviene ser consciente de ello y seguir aprendiendo.

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