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PELOTA

Jokin Altuna: «Me gusta el Ogueta y los resultados me han acompañado hasta ahora en ese frontón»

Jokin Altuna, en el frontón descubierto de la plaza de Amezketa.
Jokin Altuna, en el frontón descubierto de la plaza de Amezketa. / LOBO ALTUNA
  • El de Amezketa, que jugó su primera final con siete años, asegura sentirse tranquilo ante la cita del domingo ante Bengoetxea VI

Jokin Altuna se apresta para la primera final de una competición oficial de la máxima categoría. No solo tiene la oportunidad de alzarse con la txapela del Cuatro y Medio, sino que a sus 20 años se convertiría además en el campeón más joven de la historia en esta modalidad, por delante de Patxi Eugi. El de Amezketa ensayó ayer con Jaka en el Ogueta, escenario de la final, al que Bengoetxea VI acudirá hoy en compañía de Arteaga II.

- ¿Qué es una final para Altuna III?

- El premio a un trabajo de numerosos años. He tenido que esmerarme para llegar a ella. También este año ha sido duro, con muchos partidos, sobre todo durante el verano: once en julio, doce en agosto y ocho en septiembre. La semana anterior a entrar en liza en el Cuatro y Medio disputé tres en una semana. No me encontraba tan bien al inicio, no ha sido fácil, pero en los momentos duros me he exigido a mí mismo.

- ¿Cuándo y dónde disputó su primera final como pelotari?

- Con siete años, en el torneo de parejas de Burlada. Llevaba de zaguero a Irribarria. Nos enfrentamos a Agirre y Espinal. Conservamos la foto de aquel día. Ganamos. Luego hay otra final en Azpeitia contra una pareja de Andoain. Eran dos años mayores que yo. Consistía en una especie de Campeonato de Gipuzkoa. Esa la perdí.

- ¿Cuál es la primera final que vio en directo como espectador?

- Una del Torneo EL DIARIO VASCO en el Beotibar, en 2006. Tendría entonces nueve años. Participaba Unai Garmendia, que pertenecía entonces a nuestro club. Ganó con Aritz Lasa, que dio el salto a profesional con Frontis. Pasó más tarde a Aspe. Y en la de promesas jugó Mikel Urrutikoetxea. La recuerdo bien porque era Nochebuena y salimos a cantar. El aita me esperó y fuimos juntos a Tolosa.

- Me aseguran que también estuvo en la final del Campeonato de Parejas de remonte de 2002 en la que sus dos tíos fueron rivales.

- Era un niño de seis años y no la recuerdo. Xalton dice que yo estaba a favor de Garikoitz, que perdió. Iba todos los fines de semana a ver remonte con mis dos tíos y con el aitona Joxe.

- ¿Ha recibido consejos de sus tíos remontistas?

- Estuve el lunes con Imanol y hablo a menudo con Garikoitz. Sé que los dos se alegraron mucho con mi victoria sobre Olaizola II. Como el resto de la gente, me aconsejan que esté tranquilo, que salga a la cancha a disfrutar. Pero una vez que estás en la final, quieres ganarla.

- Les ha visto jugar a remonte. Robe una cualidad a Imanol, Altuna I.

- Lo duro que era. No le frenaban ni los golpes ni las lesiones. Tiraba adelante a base de amor propio.

- Y de Garikoitz, Altuna II.

- Su habilidad para acabar el tanto. Era muy técnico. Gustaba al pelotazale. Ya sé que ambos jugaban a mano, pero no llegué a verles.

- ¿Qué le dice el aitona Joxe?

- Está orgulloso de mí. Cuando Imanol y Garikoitz, sus hijos, jugaban a remonte, aquello era su vida. Vive la pelota con pasión. Cuando se retiraron ellos aparecí yo y recuperó esa ilusión conmigo. Sería bonito ganar esta txapela porque disfrutaría un montón. También sufre. Si tengo un par de partidos malos, enseguida llama a casa preocupado. Habla con la ama, que le tranquiliza. Les escucho desde la habitación. Los mayores viven más que nosotros la pelota.

- ¿Y los niños a los que da clase en Amezketa?

- Andan con la final a vueltas. Algunos van a Vitoria, otros la seguirán por la televisión, hay quienes me han dicho que vendrán a la cena... Estudio Segundo de Magisterio y a partir de este curso me tocan prácticas. Estoy en la escuela de mi pueblo. Además de lo que aprendo, me viene bien para desconectar. Con esto de la final recibes más mensajes y llamadas. Durante el tiempo que estoy en clase dejo el móvil en el automóvil y aparco a un lado la pelota. Estar en clase ayuda a que el tiempo pase más rápido.

- ¿Necesita esconderse?

- Si te digo la verdad, ya la propia semifinal contra Olaizola II era algo grande para el pueblo. Ekaitz Saralegi había disputado dos semifinales contra Aimar. La gente me insistía con ese partido y también ahora con la final. El pueblo está ilusionado y eso supone un gran apoyo para mí.

- ¿Soñaba con esta final?

- Soy joven. Antes de empezar el campeonato mucha gente decía que me veía con opciones de estar en la final o incluso ganarla, pero no entendía lógicos esos comentarios. Me parecía precipitado. Al final... El año pasado jugué un gran campeonato y me quedé a las puertas. En esta edición ha sucedido al revés. No empecé bien, pero le he dado la vuelta a la situación y esto es bonito.

- Usted era un chaval de seis años cuando Oinatz Bengoetxea debutó como profesional en 2002.

- A mi abuela paterna, que falleció hace dos años, le gustaba Titín. Solía visitarle y me acuerdo que ella comentaba sobre Oinatz que 'tiene poca fuerza pero es bonito pelotari, será bueno'. Acertó. Siempre le he conocido como un pelotari puntero.

- ¿Vio su semifinal contra Urrutikoetxea en el Labrit?

- Sí. Los dos rindieron un nivel terrible. Jugaron a un ritmo altísimo. Hicieron todo bien. Son dos pelotaris muy completos.

- ¿Le ha pedido alguna vez un autógrafo?

- Coincidimos por primera vez tomando masaje en casa de Bixente Artola. Sería hace cuatro años. Por aquellas fechas Oinatz iba a enfrentarse a Pablo Berasaluze en semifinales del Cuatro y Medio. Yo tenía partido del Torneo Bankoa Crédit Agricole-DV en Leitza y vino a verme. Me causó buena impresión. Me cae bien. Nunca le he pedido un autógrafo ni me he sacado una foto con él.

- ¿Está tranquilo?

- Sí. Mi plan para los quince días entre la semifinal y la final consiste en entrenarme fuerte durante la primera semana, desconectar sábado y domingo y volver a centrarme en el partido desde el lunes. Ese paréntesis corto de dos días es bueno para retomar la preparación con fuerzas renovadas.

- ¿Qué es la presión?

- Algo que llevas dentro, digas lo que digas tú mismo o digan lo que digan otros. Hasta que saltas a la cancha para jugar el partido no sabes si la vas a sentir o no. La víspera y la mañana del partido contra Aimar notaba un punto de nerviosismo, pero me solté en cuanto salí a calentar en el Atano III. Me sentí tranquilo. A él, en cambio, le pesó verse por detrás.

- ¿Lleva bien esa responsabilidad?

- Según el partido. Hay pelotaris que la pueden llevar mejor que otros, pero creo que nos ha afectado a todos en mayor o menor medida. Eso está claro. Viene bien para aprender. Conocí de verdad la presión en el partido del año pasado de la liguilla contra Bengoetxea VI. Perdía 6-1 y pensaba que no tenía tan lejos el tanto 13. Te presionas sin querer. Aunque voy sumando partidos importantes en mi carrera, tengo mucho que aprender desde ese punto de vista.

- El año pasado necesitaba trece tantos ante Oinatz para acceder a semifinales y cayó 22-7. ¿Aprendió de aquella eliminación?

- Tuve buenas sensaciones durante toda la semana previa, en los entrenamientos... Salté a la cancha, creía que me presentaba con la intención de ganar el partido, pero enseguida me di cuenta de que estaba agarrotado. Venía de ganar a Aimar, me cayeron halagos por todas partes y estaba como en una nube. Me presenté muy relajado, sin pensar tanto en el pelotari que iba a tener enfrente. Aunque no lo dijera en las declaraciones, quizá pensaba que ya había hecho lo más difícil. Y no era así. Esos golpes te sirven a lo largo de una carrera. Y no creo que sea el último que vaya a recibir.

- Conoce bien el juego de Oinatz.

- Siempre sale enchufado en este tipo de compromisos. Juega centrado nueve de cada diez. Aunque ha coincidido con Irujo y Aimar a lo largo de su carrera, siempre ha estado ahí. Existía una pequeña diferencia entre los dos grandes y él, pero la brecha que había entre Bengoetxea y el resto era mayor.

- Está ante el día más importante de su incipiente carrera.

- Sin duda, pero pienso que para ser un pelotari de solo 20 años he vivido muchas jornadas cargadas de responsabilidad. Debuté con 18, empecé a jugar estelares muy pronto y he jugado la final del Cuatro y Medio Promoción contra Artola hace dos años, partidos del Campeonato de Parejas, finales de torneos de verano... Son los compromisos que nos gustan a los pelotaris. Quemas etapas y viene bien afrontar tan joven estas experiencias para responder luego al máximo nivel.

- Saralegi ha prometido que si gana la final a Bengoetxea VI, irá corriendo de Gasteiz a Amezketa.

- No sé si lo ha dicho porque tiene poca fe en mí -bromea-. Lo habrá dicho porque ve la txapela como un objetivo grande y difícil, porque también está ilusionado con el partido. De una cosa estoy seguro: no se perderá la cena de ese día.

- ¿Qué recuerdos le trae el Ogueta, frontón de la final?

- Hasta ahora me he sentido a gusto sobre esa cancha. Allí gané el GRAVNI como aficionado. He disputado dos veces el Torneo de La Blanca, que fue el primero en el que me alineó la empresa como sustituto de Xala, al poco de debutar. Este verano gané el torneo con Zabaleta. Jugué otro partido del Campeonato de Parejas con Barriola como suplente de Irujo y vencimos. Los resultados me han acompañado. Me gusta.

- ¿A qué se habría dedicado de no ser pelotari?

- Siempre me ha interesado el deporte: el fútbol o cualquier otro. Y estudio Magisterio porque me agrada estar con niños. No me he visto en la situación de elegir algo que no sea la pelota, pero imagino que me dedicaría al deporte o a la educación infantil.

- Hable del cuatro y medio.

- Me gusta la modalidad. Ahora bien, no salgo más presionado en una modalidad que en otra, ni más obligado a destacar. En categorías inferiores he jugado poco mano a mano en toda la cancha y soy consciente de que hay pelotaris más fuertes que yo todavía en esa especialidad. Pero si pierdo, no me escudo en que no es mi distancia. Un pelotari tiene que intentar ser competitivo y estar arriba en las tres modalidades. Es mi mayor reto. Preparo todas a tope.

- Ha repasado la lista de campeones de la distancia.

- No. Ya sé quiénes son algunos de los campeones, pero no me he puesto a mirar el palmarés.

- El Manomanista es especial.

- Por todo. Por lo que has escuchado, porque el ganador lleva el gerriko rojo durante todo el año... Es por algo. Pero los partidos más equilibrados no son los del Manomanista y quizá por ello acude menos gente al frontón en esa competición.

- Irribarria jugó y ganó la final del Manomanista. ¿Han hablado?

- El día de la semifinal contra Aimar me dio un abrazo enorme en el Atano III y quedamos para hablar. Ya sé que me escribirá. Ha vivido antes que yo una gran final y bienvenido será cualquier buen consejo.

- Su afición no procede solo de Amezketa, sino que se extiende por buena parte de Gipuzkoa. ¿Los conoce?

- A algunos sí y a otros no. Hay cuadrillas que han coincidido en juergas con mi primo, compañeros de clase... Ni yo mismo sé quiénes van a ir al frontón a apoyarme. Me han dicho que a la semifinal vino gente de Azpeitia, de otros pueblos... Me alegra. Es bonito tener seguidores fuera de Amezketa.

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