Diario Vasco

«Estrené pantalones contra Urruti, perdí y recuperé los viejos»

¿Cuántas txapelas guarda en casa?

38.

Su ama es profesora de piano.

Estudié solfeo. El siguiente paso era empezar a tocar piano. Mi hermana recibía clases, siempre escuchaba el piano en casa y me aburrí.

La música está muy presente en su casa.

Sí. Escucho lo mismo música actual como de hace diez años. Desde Bruce Springsteen a Maná. Desde Gatibu a Ken Zazpi. Tengo un gusto variado. Tanto como a la ópera no llego.

¿Es bertsozale?

No soy tan aficionado como Artola. Puedo estar a gusto media hora o una hora. Anjel Mari Peñagarikano me manda un whatsapp con un bertso después de mis partidos y eso me gusta. Pero confieso que me aburre una final del Campeonato de Euskal Herria, con sesiones de mañana y tarde.

Seguidor confeso del Athletic, ¿ha visitado San Mamés?

He estado tres veces en el nuevo y una en el antiguo.

¿Conoce a futbolistas?

Al azkoitiarra Igor Zubeldia. Juega en el Sanse. Hemos coincidido como estudiantes en la carrera de Magisterio y somos muy amigos.

¿A qué teme?

Me preocupa la gente sin trabajo, que haya padres desempleados que no pueden sacar adelante a sus hijos. Me entristece no poder dar una buena educación a tus hijos. No lo quiero para mí ni para nadie.

Un sueño para cuando deje de jugar a pelota.

Pienso que seguiré viviendo en Amezketa o cerca. No cambiaré mucho como persona.

Un viaje.

He estado en Dinamarca. Probaría Menorca o las Islas Canarias. Me gusta el sol, pero me cansa estar mucho tiempo en la playa.

¿Lee?

No soy un lector habitual de libros. Leo el periódico todos los días.

Internet.

Utilizo únicamente el whatsapp para fijar los días de entrenamiento o quedar para una entrevista. Entiendo que las redes sociales perjudican mucho a los deportistas. Hay mucha crítica de la que debes permanecer al margen. Cuando terminas tu trabajo necesitas disponer de un espacio ajeno a ese mundo.

Un programa de televisión.

'La que se avecina'.

¿Es maniático?

Muy maniático. Durante todo el verano llevé unos pantalones viejos. Estrené los nuevos en el partido contra Urrutikoetxea, el primero del Cuatro y Medio... y perdí. No he vuelto a ponérmelos. Le dije a la ama que los tirara a la basura si quería. Recuperé los viejos. Cuando cogí el coche para ir a Donostia el día de la semifinal me entró la duda de qué pantalones había metido en la bolsa y llamé a mi madre. Me confirmó que eran los viejos. Con las muñequeras me pasa lo mismo. Jugué con unas blancas contra Urrutikoetxea. Usé las azules frente a Irribarria. Como gané, se las pedí de ese color a la empresa. Le dije a Ibon Arakistain que si no me conseguía unas azules, no jugaba las semifinales. Al final aparecieron. Y salió bien.

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