Diario Vasco
Jokin Altuna prueba unas pelotas en el Atano III de Donostia.
Jokin Altuna prueba unas pelotas en el Atano III de Donostia. / LUSA

PELOTA

El idilio de Altuna con el Atano III en el Cuatro y Medio

  • El amezketarra se entrena hoy en el histórico frontón donostiarra con Jaka para preparar la semifinal del domingo ante Olaizola II

  • Ha disputado siete partidos con un balance de cinco victorias y dos derrotas

Jokin Altuna mantiene un idilio con el frontón Atano III desde hace dos años en el Campeonato del Cuatro y Medio. El delantero amezketarra no debutó en el recinto donostiarra, lo hizo el 24 de junio de 2014 en el Astelena de Eibar, pero desde ese día sus caminos se han encontrado en siete ocasiones en el acotado, tanto en Segunda como en Primera, con un balance de cinco victorias y solo dos derrotas para el manista de Aspe. El Atano III es un frontón talismán para Altuna III. Hoy vuelve a visitarlo. Se entrena con Jaka para preparar la semifinal del domingo ante Aimar Olaizola. La primera toma de contacto tuvo lugar la semana pasada junto a Peru Labaka. Y regresará el jueves para elegir material.

Altuna III disputó su primer partido en la jaula en el antiguo Anoeta el 31 de octubre de 2014. Era un duelo correspondiente a la tercera jornada de la liguilla de cuartos del Campeonato de Promoción. Su rival fue Gorka, a quien derrotó por un contundente 6-22. El amezketarra también superó las semifinales a costa de Víctor (14-22) en Pamplona y se plantó en la gran final. La cita fue en el Atano III donostiarra. La fecha, 22 de noviembre. El contrario, Artola, con quien ya había perdido en el estreno de la liguilla en Alegia (11-22). Y volvió a hacerlo. La txapela fue para el alegiarra tras ganar por 8-22. Altuna III se quedó con la miel en los labios.

El amezketarra dio el salto a Primera al año siguiente. Comenzó en octavos midiéndose a Aritz Lasa en el Jaian Jai de Lekunberri. El amezketarra pasó por encima del de Urretxu, a quien mandó a casa tras ganarle por 13-22. Los tres partidos siguientes de la liguilla de cuartos los disputó en el Atano III. El primero, ante Artola, verdugo de Olaetxea, el 16 de octubre de 2015, con cierto sabor a revancha por lo sucedido el año pasado. Se consumó al imponerse por 22-14 en un partido que dominó de principio a fin. Sumó el primer punto y además logró un buen colchón de tantos en caso empates posteriores.

El partidazo ante Aimar

El segundo, frente a Aimar Olaizola, el pelotari más laureado de la distancia con siete txapelas. La fecha, el 25 de octubre, un día que el amezketarra nunca olvidará. Dio la gran sorpresa al imponerse al goizuetarra por 19-22. Puso en pie al público, como lo había hecho en agosto en el torneo Ciudad de San Sebastián, que llenó el frontón donostiarra en un duelo pleno de inspiración y clase. Fue algo más que un partido, mucho más.

Y el tercero contra Oinatz Bengoetxea, el 1 de noviembre. Al amezketarra le bastaba con hacer trece tantos para entrar en semifinales. También le valía la derrota de Olaizola II contra Artola. Pero no se produjo ninguna de las dos cosas. El leitzarra protagonizó una exhibición y le dejó en siete. Altuna estuvo a seis tantos de tocar el cielo con sus dedos, pero, desgraciadamente, se quedó a las puertas. Al día siguiente, Aimar Olaizola no dio opción a Artola en el Beotibar (22-12), consumándose así la eliminación del amezketarra.

Su rendimiento en la pasada edición y el grandísimo verano cuajado -se proclamó el rey tras ganar el torneo del Cinco y Medio y las ferias de La Blanca, Donostia y Lekeitio- convencieron a los rectores de Aspe para asignarle la plaza dejada vacante por Martínez de Irujo como cabeza de serie. Comenzó el pasado 16 de octubre su andadura en la jaula de 2016 en la liguilla de cuartos perdiendo con claridad por 22-7 ante Urrutikoetxea en el Astelena de Eibar. Altuna esperaba como agua de mayo volver a jugar en Donostia, donde se sentía como en casa. Dicho y hecho. Cinco días después se veía las caras con Víctor en el recinto donostiarra. Ganó por 19-22 y recuperó su autoestima. El siguiente reto también era complicado. Irribarria, el campeón manomanista, se cruzaba en su camino, pero el Atano le amparaba. Le despachó el 30 de octubre con un claro 9-22, logrando el billete para las semifinales. Ahora queda lo más difícil, pero Altuna es mucho Altuna en el Atano.

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