Diario Vasco

PELOTA

En Egia no ganan para sustos

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Santxo trata de incorporarse tras resbalarse y caer en mala postura ayer en las finales de Egia. / ARIZMENDI

  • Santxo, lesionado, y Gorrotxategi se imponen a Urretabizkaia y Garmendia

  • Exposito y Aranguren vencieron con claridad en la final juvenil del Memorial Juanito Álvarez a Alberdi y Apezetxea en un frontón a reventar

Las finales del Memorial Juanito Álvarez, organizadas por la sociedad Donosti Gain en el frontón del barrio donostiarra de Egia fueron, un año más, un éxito de público, pero a punto estuvieron de truncarse cuando Santxo se torció el tobillo nada más iniciarse el partido de categoría senior. El delantero usurbildarra resbaló y cayó al suelo en su intento de devolver una pelota desde el ancho que Urretabizkaia había arrimado a la pared.

En ese momento, el marcador reflejaba un empate a dos. Santxo, con evidentes gestos de dolor, se incorporó como pudo y emprendió el camino a vestuarios. Aquello tenía mala pinta. La amenaza de suspensión del partido flotaba en el ambiente. Cojeando ostensiblemente de su pierna derecha, el manista de Usurbil tardó un par de minutos en volver a la cancha. «Hace tiempo también tuve problemas con el astrágalo. He apoyado el pie en el suelo con la punta y me ha hecho un giro el tobillo». Fue Juan Sánchez, el juez de cancha, quien le vendó el tobillo. «He podido seguir jugando, pero me molestaba mucho», explicaba Santxo, quien hizo encenderse de nuevo las alarmas en el 4-4, cuando regresó de nuevo a vestuarios para ajustarse el vendaje. Otros hubiesen suspendido, pero el usurbildarra está hecho de otra pasta. No le sacan de la cancha ni arrastras.

Limitado de movimientos

Continuó jugando a pesar de ver limitados sus movimientos y su concurso y sus remates fueron decisivos para conseguir una txapela más con Gorrotxategi a costa de Urretabizkaia y Garmendia. La de ayer en Egia se suma a las logradas juntos este año en el Campeonato de España, de Euskadi, de Gipuzkoa y en los torneos de Colmenar y Lezo. Y buscan la próxima en el provincial de clubes con el Pagazpe, donde están clasificados para la final.

Ese no fue el único susto que se llevaron los pelotazales a lo largo de la mañana. En el 15-17, Urretabizkaia quedó tendido en el suelo con calambres al tratar de poner en el frontis una pelota que le había atropellado. Parecía que se le había subido la bola de la pierna izquierda. Ingresó en vestuarios. Temor generalizado. Pero el delantero de Ikaztegieta volvió a la cancha y siguió jugando. Eso sí, echándose continuamente la mano a la parte posterior del muslo. Por si fuera poco, dos tantos después se golpeó el hombro con la pared izquierda en una pelota arrimada por Santxo y después mantuvo una guerra con las protecciones colocadas en la contracancha, con las que mantuvo un amargo idilio.

Suyos fueron los dos mejores derechazos de la final, al primero le faltó muy poco para tocar la pared del rebote, pero sus intentos de buscarle las cosquillas a Santxo en el ancho fueron insuficientes. El usurbildarra, medio cojo, devolvió todo y machacó a sus rivales con el gancho. Gran parte del mérito de la victoria es suyo, pero también de Gorrotxategi, quien tuvo que multiplicarse para cubrir huecos. El beasaindarra Garmendia fue de más a menos y se mostró débil en el resto.

Donde no hubo color fue en la final de juveniles. Exposito y Aranguren hicieron valer su pegada para acabar con la resistencia de Alberdi y Apezetxea, a quien se le hizo largo el partido. Gustó la derecha del zaguero de Aginaga, que está en la órbita de Asegarce.

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