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Jaka, lo tienes muy crudo ante Darío si no espabilas

Erik Jaka arma el brazo derecho ante Andoni Ugalde ayer en el Beotibar de Tolosa.
Erik Jaka arma el brazo derecho ante Andoni Ugalde ayer en el Beotibar de Tolosa. / IÑIGO ROYO
  • El lizartzarra se clasifica por segundo año consecutivo para la final de la jaula de Segunda tras remontar un 6-13 ante un Ugalde fundido

¿Qué quieren que les cuente de la semifinal del Cuatro y Medio de Promoción de ayer en el Beotibar? Que fue un partido malo de solemnidad, pues sí. Plagado de errores, también. Que ni Jaka ni Ugalde se merecían disputar la final ante Darío después de una actuación tan calamitosa. Pues eso. Mejor que lo hagan los propios protagonistas. Es la mejor forma de salir de dudas. «He hecho un desastre de partido al principio, rozando el ridículo. He llegado a pasar vergüenza. No acertaba a ponerme a la pelota. Luego han llegado tantos duros y él se ha venido abajo físicamente. Al final he acertado, pero ha sido mi peor partido de todo el campeonato. Estoy en la final, sí, pero carambolas como estas no pasan todos los días», declaró Jaka, quién todavía no sabía cómo había podido ganar.

Y quien tampoco se explicaba cómo había perdido era Ugalde. El rostro del delantero oiartzuarra era un poema. «He jugado bien al principio, pero he sido yo quien le ha metido a él en el partido. Me he llenado enseguida, físicamente estaba hundido y le he dado muchas facilidades. Ninguno hemos tenido nuestro día».

Los pelotazales asistieron a un espectáculo no apto para el buen gusto. Todavía no se explican cómo Ugalde pudo dejar pasar una oportunidad de oro como la que se le presentó ayer en Tolosa. Con el rival deambulando por la cancha. Sin rumbo, y en el lodo, como la célebre canción de Los Panchos. Pocas veces tendrá ante sí una ocasión más propicia para disputar una final. Pues no. El delantero oiartzuarra se empeñó en hacer bueno a un Jaka que vagaba sobre la cancha del Astelena como un zombie, con el rostro desencajado. Desperdició rentas más que significativas (0-4, 1-8, 5-12 y 6-13) para acabar muriendo en la orilla, desfondado física y mentalmente.

Falta de saque de inicio

Jaka trataba de mantenerse vivo a pesar de dar signos de que podía sufrir un colapso. Fue premonitoria la falta de saque por tiro corto en la primera jugada del partido. Mal fario, dirían algunos. Pues acertaron. El lizartzarra era un espectro comparado con sus anteriores partidos del campeonato. No conocía la derrota y partía como claro favorito para la cátedra. Después de lo de ayer, deberá cambiar muchas cosas si quiere competir con Darío -verdugo de Elordi en la otra semifinal- por la txapela. Es la segunda vez consecutiva que consigue el billete para la final y de nuevo vuelve a tocarle como rival un pelotari riojano, de Ezcaray también. Ante Gorka no le fueron bien las cosas. Contra Darío espera que cambie la dinámica. Tiene aún tiempo para reflexionar. Es capaz de darle la vuelta a la tortilla, pero si no espabila lo tiene muy crudo.

Ugalde, en cambio, deberá esperar a la próxima edición. Con solo cuatro meses de bagaje en el campo profesional fue capaz de pasar por encima al subcampeón de la distancia, pero esa falta de experiencia le penalizó gravemente. Le entró miedo a ganar. No debe preocuparse. Tendrá más ocasiones para demostrar su valía en el futuro. «La pelota es así», nos decía Jon Apezetxea, intendente de Aspe, a la conclusión de la semifinal. No le falta razón.

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