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Bengoetxea VI empequeñece a Ezkurdia

Bengoetxea, durante el partido que le permitió, por quinto año consecutivo, acceder a las semifinales del Cuatro y Medio.
Bengoetxea, durante el partido que le permitió, por quinto año consecutivo, acceder a las semifinales del Cuatro y Medio. / J.C. CORDOVILLA
  • Sus excelentes saques y su juego a los pies desarbolan a un rival que perdió gas tanto a tanto

  • Jugará en semifinales contra Urrutikoetxea y «me temo que será en Bilbao, donde Mikel me parece invencible», afirma el de Leitza

Oinatz Bengoetxea disputará por quinto año consecutivos las semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio merced al inapelable 22-6 que endosó a Joseba Ezkurdia ayer en el Labrit de Pamplona. El partido duro y equilibrado que esperaban numerosos pelotazales -los corredores de apuestas cantaron momios de salida a la par- quedó en agua de borrajas pocos minutos después de comenzar por dos razones evidentes: uno de los protagonistas acertó en todo y el otro, en nada. Una tacada de catorce tantos a cargo del delantero de Leitza entre el 7-4 y el 21-4 eliminó cualquier atisbo de incertidumbre.

Bengoetxea VI y Urrutikoetxea, vigente campeón, repetirán la semifinal del año pasado, disputada entonces en el Labrit. Ganó el vizcaíno 22-18. Oinatz cree que esta vez habrá cambio de escenario: «Me temo que será en Bilbao, un frontón más que complicado. El juego se vuelve lento sobre aquella cancha y Mikel me parece invencible a partido duro. Prefiero que no sea en el Bizkaia». Veremos. Las semifinales están previstas para dentro de dos semanas, el 12 y 13 de noviembre. De momento Aspe y Asegarce no han hablado sobre posibles escenarios.

A tenor de lo deparado por las dos últimas ediciones del Cuatro y Medio, Oinatz Bengoetxea se ha convertido en un especialista a la hora de resolver estos compromisos con holgura. El año pasado solucionó el pase a semifinales con un 22-7 sobre un Altuna III al que le hacían falta trece tantos para alcanzar su objetivo. Doce meses después y sin tantas apreturas, ha firmado un resultado ligeramente más abultado: 22-6.

El delantero de Leitza dispuso de dos armas fundamentales para arrollar al poderoso pelotari de Arbizu, que sigue sin cosechar ese éxito que le permita subir uno o dos peldaños en las competiciones individuales. El saque de Oinatz fue un cuchillo. Dirigió siempre la pelota a la pared izquierda para que tocara en ella a un metro de altura como máximo. Así una y otra vez. Siempre con velocidad, evidencia de que está con chispa.

Ezkurdia metió la mano con dificultad para adelantarse a que la pelota tocara pared. Cuando no le quedó más remedio que esperarla, se encontró obligado a restar con problemas. Unas veces resbalaba y otras se le metía hacia el cuerpo.

Una vez metidos en el peloteo, Bengoetxea VI exhibió ideas claras. Buscó siempre los pies del rival. Cuando no le quedó otra que coger altura en el frontis, acertó a cruzar sus pelotazos para obligar al de Arbizu a jugar de zurda. La enorme volea que Ezkurdia soltó en el 2-1 quedó en nada. Apenas conectó media docena de veces su golpe preferido, el que le permite tomar la iniciativa y obligar al contrario.

Lento de movimientos

Desactivada su volea, Ezkurdia entró poco a poco en crisis. Perdió gas. Dicen que a perro flaco todo son pulgas. Debe ser verdad porque hacia el tanto ocho notó «un pinchazo en la zona lumbar». Acostumbrados a ver cómo desplaza con rapidez y ligereza su enorme maquinaria, sorprendió que sus movimientos fueran ahora lentos. Incluso lo acusó a la hora de sacar.

Bengoetxea VI también movió el cestaño y cambió de pelotas para incomodar al adversario. Le fue bien. Si el encuentro de la semana anterior frente a Julen Retegi fue un coser y cantar, esta vez ocurrió lo mismo. Los tantos rápidos, la mayoría de los disputados, cayeron de su lado. Los largos, ídem de ídem. Cuatro de los cinco pelotazos que rebasaron la decena de pelotazos cayeron de su lado. Oinatz está en forma y va a ser un hueso duro de roer.

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