Diario Vasco

PELOTA

Con ellos acabó el torneo de Elgeta

Altuna e Irribarria se saludan al concluir la final cadete de la última edición del cuatro y medio de Elgeta en 2012.
Altuna e Irribarria se saludan al concluir la final cadete de la última edición del cuatro y medio de Elgeta en 2012. / MICHELENA
  • Irribarria y Altuna reeditan el domingo en el Atano III aquella final de 2012

  • Ganó 22-13 el zurdo de Arama, al que un año antes el de Amezketa había superado en semifinales por 22-9

Iker Irribarria y Jokin Altuna escribieron en 2012 el epílogo del Torneo ETB Kantxa del cuatro y medio de Elgeta, referencia de la disciplina dentro del campo aficionado. El de Arama y el de Amezketa disputaron el 29 de junio de 2012, un viernes por la noche, la final de la categoría cadete, a la que siguió la de los sub 23 entre Altzelai y Urbieta. Los organizadores del Oskarbi pusieron aquel día el cierre a una bonita historia de treinta años que está en el origen de una de las tres grandes competiciones del calendario manista actual. ¿Qué hubiera sido del cuatro y medio si no lo hubieran recuperado en Elgeta? ¿Permanecería en el olvido?

Irribarria y Altuna protagonizaron hace cuatro y cinco años los precedentes del decisivo encuentro que les enfrentará el domingo por la tarde en el Atano III de San Sebastián. Esta vez no acudirán a Elgeta, sino al templo donostiarra de la pelota, a un frontón habituado a partidos de enjundia y fuste. Este puede serlo. Está en juego el pase a las semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio, el cruce con todo un Aimar Olaizola. Palabras mayores.

Elgeta cruzó por primera vez las trayectorias de Iker Irribarria y Jokin Altuna en 2011. El de Arama ya había participado el año anterior en 2010 pese a que tenía solo 13 años. Juan Luis Ubera, organizador, apunta que «nuestra costumbre era que los infantiles no participaran, pero existía un precedente, el del azkoitiarra Iban Etxaniz, al que se lo habíamos permitido. Iker tenía cuerpo y fuerza, por lo que decidimos abrirle las puertas. Llegó a la final. Perdió 22-2 contra Danel Elezkano. Al día siguiente cumplió 14 años».

Esa temprana edad fue la razón por la que Jokin Altuna no participó en aquella edición. «Era infantil y no le inscribimos», señala Xalton Zabala, responsables del club Zazpi Iturri de Amezketa. Irribarria jugaba entonces en el club de Ordizia, del que más tarde marcharía precisamente al equipo de Altuna.

Al siguiente año, ambos ya cadetes, coincidieron en el torneo de Elgeta. Como vigente subcampeón, Irribarria dispuso de la condición de cabeza de serie, por lo que entró en liza más tarde que Altuna, quien en octavos de final batió 22-18 a Iturriaga y en cuartos se desembarazó 22-19 de Agirre.

Altuna, con autoridad

En semifinales se encontró... con Irribarria, quien había ganado 22-10 a Alduntzin en su debut en cuartos. Xalton apunta que «aquel día Iker no jugó lo que sabía. Estuvo muy por debajo de su nivel. Se puso por detrás en el marcador y era una época en la que le costaba reaccionar». Altuna resolvió con autoridad, 22-9. Unos días después cayó 22-13 en la final frente a Xabi Tolosa.

Xalton Zabala destaca que «en 2011 los cuatro semifinalistas fueron pelotaris que ensayaban juntos dos veces a la semana en Amezketa: Olano, Tolosa, Altuna e Irribarria. Tenían un nivel similar».

Altuna e Irribarria repitieron en la siguiente edición, la de 2012, todavía en edad cadete. El delantero de Amezketa tenía 16 años recién cumplidos y el de Arama, 15. Eran los grandes favoritos. Y lo confirmaron, aunque con apuros en algún caso. Cabezas de serie, iniciaron su participación en cuartos. Altuna se impuso a Arteaga II por un apurado 22-20. Irribarria derrotó 22-12 a Sarasa. Esta vez no los emparejaron en semifinales. Altuna se desembarazó 22-7 de Errandonea, mientras que Irribarria superó 22-10 a Bakaikoa.

Ya estaban en la final, un partido entre dos pelotaris llamados a conseguir grandes cosas en este deporte. Al contrario del año anterior, Irribarria hizo valer su poderío para doblegar 22-13 a Altuna. El hoy campeón manomanista jugó centrado, sin errores. Sus zurdazos por la pared izquierda desarbolaron al rival. Pegó varios de sus característicos voleones. Jokin Altuna, pese a la derrota, hizo gala de su técnica en «dos paradas al txoko ajustadísimas y una dejada al ancho desde la contracancha para enmarcar», reflejan las crónicas. Dieron 195 pelotazos a buena en 38 minutos.

«Han progresado, han cogido más cuerpo y saben hacer mejor las cosas, pero mantienen y su personalidad», señala Xalton Zabala. Conservan el ADN.

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