Diario Vasco

PELOTA

Aimar deja otra vez con la miel en los labios a Ezkurdia

Ezkurdia prepara su volea en presencia de Olaizola II ayer en el Labrit.
Ezkurdia prepara su volea en presencia de Olaizola II ayer en el Labrit. / EDUARDO BUXENS

Una de dos. Es cuestión de brujas y alguien le ha hecho vudú o Ezkurdia siente verdadero pánico ante una victoria de prestigio. Le ha sucedido tantas veces. Frente a Urrutikoetxea en la última final del Torneo San Fermín, contra su ahora botillero Irujo, ante Bengoetxea VI o el propio Aimar. Ha sufrido varias de esas derrotas en el Labrit de Pamplona, frontón donde ayer de nuevo Olaizola II le batió 22-21 tras remontar un 16-21.

El fortachón de Arbizu estaba a punto de finiquitar un triunfo de prestigio y lograr un punto muy importante para su suerte de la liguilla de cuartos de final del Campeonato del Cuatro y Medio... cuando Olaizola II se sacó de la manga un gancho desde muy lejos. Cambió de pelota. «Tenía mucho sebo y no podía con ella», confesó Ezkurdia tras el choque. Tres tantos de saque y dos ganchos de libro propiciaron que el pelotari de Aspe se quedara con la miel en los labios. Una vez más.

Llegará un momento en el que su poder y sus cualidades encontraran premio en el Cuatro y Medio o en el Manomanista. Incluso en ambas competiciones. Pero es increíble la cantidad de oportunidades que ha desperdiciado para llegar más lejos en los últimos años. De todas maneras, ojo porque todavía sigue vivo y puede tener mucho que decir en esta misma competición si gana a Bengoetxea VI en la próxima jornada.

Tensión entre Irujo y Asier

La tensión no estuvo solo sobre la cancha, sino que se trasladó a la contracancha. Irujo, botillero de Ezkurdia, tuvo sus más y sus menos con Asier Olaizola, sentado en la silla de su hermano Aimar, en el 13-13 a raíz de algunas palabras dirigidas a su pupilo que, según testigos, pudieron deberse a un malentendido. El de Ibero también protestó una decisión de los jueces en el 15-17 al entender que el resto de su pupilo, señalado como falta, había botado dentro del cuatro y medio. El público se calentó.

Ezkurdia se recompuso tras el buen inicio de Olaizola II, adelantado 7-2, a base de imprimir fuerza a la volea y un ritmo elevado que puso en jaque al veterano. El de Goizueta no encontraba la fórmula de contrarrestar la superioridad del rival hasta que entró en esa recta final, en esa remontada que el delantero de Aspe no supo frenar.

«Ha sido una pena grande, pero no queda otra que aprender de los fallos que he cometido y quedarme con lo bueno», confesó Ezkurdia. La otra cara de la moneda era Aimar: «El partido estaba casi perdido. Pero como digo siempre, hay que luchar hasta el 22». Disputará por duodécima vez las semifinales si Bengoetxea VI gana hoy a Julen Retegi en el Beotibar.

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