Diario Vasco

PELOTA

«Los médicos me han dicho que me lo tome con calma»

Andoni Aretxabaleta, en Markina junto a la imagen del Niño Jesús de Praga.
Andoni Aretxabaleta, en Markina junto a la imagen del Niño Jesús de Praga. / IGNACIO PÉREZ
  • El zaguero de Markina tiene un quiste en el hombro izquierdo que le impide soltarle a la pelota y estará entre tres y cuatro meses de baja

  • Aretxabaleta pasará por el quirófano y renuncia al Campeonato de Parejas

Andoni Aretxabaleta ya ha asumido que el próximo Campeonato de Parejas es historia para él. El zaguero de Markina tendrá que pasar por el quirófano para que le extirpen un quiste en el hombro izquierdo que viene causándole molestias y que le impide soltarle a la pelota en condiciones. Los médicos han establecido un periodo de baja entre tres y cuatro meses. «No podía seguir jugando así, las molestias no desaparecían y, tras consultarlo con los médicos, lo mejor era operar. No queda otro remedio», afirma el pelotari vizcaíno.

Comenzó a sentir las primeras molestias «hace un mes más o menos, tras un partido que jugué en Viana. Noté algo raro, como un tirón en el hombro, pero no me dolía nada. Tampoco días después. Visité a un masajista y me soltó. Seguí jugando partidos y en Galdakao ya sentí algo más gordo, pero no le di importancia. Tenía cuatro o cinco partidos seguidos. Acabé mal el tercero y el cuarto, peor. Fui al médico y los resultados de la resonancia determinaron que tenía una sinovitis que afecta a un tendón del hombro izquierdo y que me producía molestias a la hora de golpear a la pelota. Darle sí puedo hacerlo, pero sin fuerza. Cuando meto ritmo, me duele el brazo. Para seguir así, mejor operarme. No tengo miedo, estoy en las mejores manos».

Es la primera vez que pasa por el quirófano y desconoce aún cuándo tendrá que hacerlo. Para evitarlo, llegó a infiltrarse. «La semana pasada hice tres entrenamientos duros -el último en Bilbao con Pablo Berasaluze y Ladis Galarza- para comprobar si aquello iba mejor, pero nada. No había solución. En principio los médicos me dijeron que tendría que estar parado entre tres y cuatro meses, que me lo tome con mucha calma. Nunca había tenido antes problemas en el hombro. De manos sí, pero de hombro es la primera».

Aretxabaleta, de 24 años, venía de completar un verano «curioso» a su entender. «En julio jugué solo cinco partidos y en agosto disputé la final del Cinco y medio en Bilbao, pero luego estuve veinte días parado por mal de manos. Me las destrocé en ese partido. Desde entonces me he encontrado muy a gusto en la cancha, con chispa. Desde septiembre habré jugado unos quince partidos. Me veía con posibilidades de pelear por una de las plazas del Parejas, pero ya nada».

No piensa rendirse

No es la primera vez que tiene que renunciar al campeonato por una lesión. En 2015 comenzó con Oinatz Bengoetxea y tras ocho jornadas tuvo que dejar su puesto a Untoria, quien a la postre se proclamaría campeón con el leitzarra. Bromea al señalar que «hace dos años entró Untoria por mí, el pasado no estaba en buen momento, no tenía bien las manos y me quedé fuera y éste tampoco puedo jugar por el hombro. Espero que el año siguiente no sea la pierna. Soy un poco gafe».

A pesar de ser un palo muy gordo, no piensa rendirse. «Los zagueros siempre tenemos el Parejas como objetivo, y más los que tenemos una plaza fija. Te fastidia no poder participar. Estamos todo el año entrenando para eso, pero no pierdo la esperanza de jugar. Si me recupero a tiempo, igual puedo entrar como suplente en algún partido. No pienso quedarme en casa, voy a hacer todo lo posible para volver cuanto antes».

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