Diario Vasco
Olaizola II se lamenta tras cometer un error ayer en el Labrit.
Olaizola II se lamenta tras cometer un error ayer en el Labrit. / J.A. GOÑI

PELOTA

Contra Aimar, si regalas te condenas

  • Olaizola II sufrió mucho ante el leitzarra, que le hizo probar de su propia medicina, pero tuvo tablas para acabar airoso un partido de ida y vuelta

  • El goizuetarra suma el primer punto de la liguilla al ganar a Bengoetxea VI

Aimar Olaizola estrenó ayer su casillero de victorias en la liguilla de cuartos del Campeonato del Cuatro y medio al imponerse por 22-19 a Oinatz Bengoetxea en el Labrit de Pamplona. El goizuetarra sigue siendo la bestia negra del de Leitza. Cinco partidos y cinco victorias. Y a este paso parece que la racha va a continuar. Oinatz le dio vida a Aimar con sus errores y eso ante un pelotari de la categoría y de las tablas del menor de los Olaizola es condenarse.

Una falta de saque por tiro largo, una pasa del acotado y siete fallos en el transcurso del juego son demasidados como para aspirar a la victoria. Aimar volverá a repetir el próximo sábado en el Labrit, en la segunda jornada de la liguilla, pero esta vez ante Ezkurdia. La victoria de cualquiera de ellos allanaría el camino a semifinales.

Hubo un tanto, el 11-12, que explica a la perfección lo que fue el partido. Oinatz hizo todo lo que estaba en sus manos para conseguir el tanto. Gancho primero, paradita al txoko después. Y a todo respondía Aimar, haciendo gala de una defensa impresionante. Al final, fallo de aire de Bengoetxea. Su volea con la derecha no llegó al frontis. El de Leitza era la viva imagen de la impotencia. Más no se puede hacer, pero ante Aimar eso no es suficiente.

Lo mismo le pasó cuando parecía tener encarrilada la victoria con el 16-18. Acababa el leitzarra de marcar un gancho ajustadísimo a la línea de la contracancha y acto seguido lograba el cuarto de sus saques. Oinatz se había venido arriba. Veía mucho más cerca el cartón 22. Parecía haber encontrado el premio a todo el trabajo anterior sobre la cancha, pero se dio de bruces con la cruda realidad. Contra Aimar, si regalas te condenas.

Bengoetxea mereció algo más. Se batió el cobre en cada jugada, le buscó los pies al contrario, jugó con los efectos, hizo daño con el saque y lo dio todo en defensa. Pero, insistimos, ni jugando así de bien se puede ganarle a Aimar. Ya lo había avisado el propio Oinatz en la elección de material del martes. «Aimar es el gran candidato a la txapela, y más no estando Martínez de Irujo». Por algo el goizuetarra tiene siete txapelas en su palmarés. Solo ha perdido una de las ocho finales que ha disputado.

Inicio descarnado

Oinatz le hizo sufrir en un partido que tuvo un inicio descarnado. El ritmo era tremendo. No había tiempo casi para respirar, pero las imprecisiones se convirtieron en algo habitual. Marró el leitzarra las dos primera pelotas. Aimar le devolvió el favor en las dos siguientes. Había mucho en juego. Los descansos se sucedían. Pero, poco a poco, Bengoetxea VI comenzaba a abrir hueco. No muy profundo, de tres o cuatro tantos a lo máximo (2-5, 3-7, 7-10 y 11-15), pero suficiente para seguir jugando con cierta tranquilidad. A pesar de ello, nunca se puede descartar a Aimar Olaizola, que logró empatar a 16.

Después llegaron esos dos tantos mencionados con anterioridad a favor de Oinatz y el arreón posterior del goizuetarra. Imparable. Cinco tantos consecutivos -gancho y paradita al txoko, otro gancho, un saque-remate, una paradita de Oinatz bajo chapa y una pelota arrimada a pared- en un abrir y cerrar de ojos y el partido en el zurrón. Aimar sembró dudas con el resto, pero supo leer muy bien el partido. Esperó pacientemente su oportunidad y la aprovechó. Aunque hubo ratos en los que fue Oinatz quien llevó la voz cantante, al final acabó imponiendo su oficio.

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