Diario Vasco
Jokin Altuna golpea de derecha ante Oinatz Bengoetxea en una imagen de archivo.
Jokin Altuna golpea de derecha ante Oinatz Bengoetxea en una imagen de archivo. / MICHELENA

PELOTA

Altuna también conquista Soria

  • Derrotaron en la final a Bengoetxea VI y Albisu y el delantero de Aspe se llevó a casa el trofeo al mejor pelotari

  • El amezketarra y Untoria, campeones del Torneo de San Saturio

«Hacer un viaje y volver a casa con dos copas te produce más ilusión. Hemos tenido una gran pareja enfrente y estoy contento por conseguir otro torneo veraniego. He retirado todos los trofeos que tenía como aficionado para hacerles hueco a los de profesionales y, de momento, tengo mucho espacio libre». Así de feliz se mostraba Jokin Altuna, sin perder nunca la sonrisa, tras conquistar el último de los torneos veraniegos que se ponía en liza, el de San Saturio en Soria. El delantero amezketarra, que jugó por primera vez con Untoria como zaguero, se impuso a Bengoetxea VI y Albisu en una final en la que volvió a acaparar el protagonismo.

Altuna III pone de esta forma el broche de oro a un verano en el que se ha ganado a pulso el sobrenombre de rey. A los torneos del Cinco y medio, La Blanca, Donostia y Lekeitio les sumó ayer el de San Saturio. Aunque es un torneo menor, como los que se han celebrado este verano en Labastida, Ezcaray o Cenicero, las empresas quieren darle continuidad en el futuro. En Soria hay mucha afición a la pelota, aunque no cuenten en la actualidad con ningún pelotari profesional tras la retirada de Cabrerizo. Soria podría convertirse en la prolongación de San Mateo. Tiempo al tiempo.

El frontón del polideportivo La Juventud, de reciente construcción, volvió a llenarse de un público ávido de pelota de calidad. No es muy habitual ver partidos en la capital soriana, pero sí durante el año en otras localidades como Covaleda, Pinares de Urbión o Vinuesa. Ayer tuvieron ración extra. La que les proporcionó Jokin Altuna de forma altruista. Para que nadie se quedase con ganas. Es así, nadie puede cambiarle. Por eso es diferente.

Marcar la diferencia

El delantero de Amezketa volvió a marcar diferencias. Está en un estado de forma fantástico. Fue quien mejor supo amoldarse a las condiciones de un recinto en el que la pelota hacía extraños en un suelo muy áspero. Y el frontis era muy vivo. De ahí que tanto en la final como el telonero se cobrasen varios rebotes. El material también ayudó a que se consiguiesen.

No todo fue lucimiento. Altuna también se puso el mono de trabajo y aceptó de buena gana el ofrecimiento de Bengoetxea VI para enzarzarse en una guerra de guerrillas en los cuadros alegres. Tuya, mía. Tuya, mía. Así, tanto tras tanto. La suerte iba por barrios. Cuando no era el amezketarra quien le buscaba las cosquillas al rival lo hacía el leitzarra, a quien le gusta este tipo de juego más que comer con las manos. Los aciertos se alternaban con los errores, fruto de la velocidad a la que se jugaba. No había tregua.

Altuna III se mostraba más acertado y el marcador comenzó a abrirse, siempre a favor de los intereses del guipuzcoano y el riojano, que comenzaron muy fuertes (3-8, 4-10, 6-12 y 7-14). Bengoetxea VI y Albisu no arrojaron la toalla. Sacaron partido de un par de errores tontos de los contrarios y comenzó el acercamiento (11-14 y 14-15) hasta el empate en el cartón dieciséis, el único que se produjo en toda la final. Bengoetxea VI y Albisu ya no volverían a hacer ningún tanto más. Se enfrascaron en una espiral de fallos, sobre todo el leitzarra, y Altuna III y Untoria llegaron al cartón 22 plácidamente.

Del amezketarra nos quedamos con un gancho estratosférico (3-8), un zarpazo al ancho con la derecha (4-9), otro voleón al ancho (4-10) el derechazo al rebote tras gancho anterior (6-12), otro gancho genial después de dos dejadas consecutivas en el txoko (16-17) y también con el rebote de Albisu (12-15). Solo por eso ya merece la pena pagar la entrada.

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