Diario Vasco
Endika Barrenetxea y Aritz Zubiri, su botillero, sonrientes en la cancha de Galarreta.
Endika Barrenetxea y Aritz Zubiri, su botillero, sonrientes en la cancha de Galarreta. / UNANUE

PELOTA

Barrenetxea: «Los domingos entrenaba solo el saque con mi padre, hasta 80 veces seguidas»

  • Endika Barrenetxea, Zaguero, El remontista hernaniarra disputa mañana en Galarreta su primera final del Individual frente a Urriza, vigente campeón

Endika Barrenetxea, Barrenetxea IV, apura las horas que le quedan antes de afrontar la cita más importante de su carrera como remontista. A sus 26 años, el zaguero hernaniarra disputa mañana en Galarreta la final de Torneo Kutxabank frente a Urriza. Desborda ilusión, aunque es consciente de las dificultades que entraña vencer al vigente campeón.

- ¿Se lo cree ya o todavía no ha llegado a asimilarlo?

- Aún no soy consciente de lo que he hecho. Estoy un poco como en una nube. No estoy acostumbrado a atender a tantos medios de comunicación. Pensaba que iba a tener una semana tranquila, pero no ha sido posible. Pese a todo, lo estoy llevando mejor que otros años.

- ¿Le ha sorprendido llegar a la final del Individual?

- El año pasado también llegué a semifinales, pero este año me he visto mucho mejor. La gente me decía que tenía condiciones para jugar mano a mano, pero no acababa de dar el paso adelante.

- No es un novato en el mano a mano...

- Este es mi quinto campeonato.

- ¿Cómo le han ido las cosas en sus anteriores comparecencias?

- He ido progresando poco a poco. En el Individual se guarda el puesto conseguido tras cada edición. Si ganas un partido, subes un escalón más al año siguiente. Si pierdes, bajas otro. Hace tres años me estanqué, pero el último gané dos, me metí en la liguilla y jugué la semifinal contra Uterga.

- ¿Nota la progresión?

- Indudablemente. La intendencia cada vez me pone partidos más exigentes. Eso me ha hecho asumir responsabilidades. He mejorado mucho a la hora de terminar el tanto y también en defensa.

- ¿Y donde se ha estancado?

- Con el saque.

- Eso no se lo cree nadie...

- Es cierto. En anteriores campeonatos lograba muchos tantos de saque, pero no acababa ganando los partidos. No sabía cerrarlos. Se me colaban pelotas por todos lados. Ahora soy más constante que antes y no cometo tantas faltas.

- Pero esa es precisamente su mejor arma.

- Sí, pero quizás la progresión ha sido menor en el último año que en otros aspectos del mano a mano. Este campeonato llevo 34 tantos de saque -diez, once y trece- en tres partidos. Pero sé que a Urriza no voy a meterle diez saques ni aunque lo haga mejor que nunca. Es un gran restador. No aspiro a eso, sino a aprovechar el segundo pelotazo y acabar el tanto.

- ¿Quién le enseñó a sacar?

- Mi padre, Barrenetxea I. Todos los pasos adelante que he dado con el saque ya estaban planificados con anterioridad por él y Agerre. Durante cuatro íbamos juntos los domingos por la mañana a Galarreta y entrenábamos solo el saque. Hasta 80 veces, uno detrás de otro. También trabajábamos otros aspectos del juego como el rebote y el botecorrido, pero sobre todo el saque. Así hasta que cumplí 20 años. Era un chaval y a esa edad también tienes otras cosas en la cabeza; amigos, parranda. Y entrenar en domingo a veces era complicado. Había días que no metía una. A Joxe Etxabe, el canchero, no le hacía mucha gracia que apareciésemos por allí, le hacíamos trabajar. pero le llevábamos una pata de jamón y accedía. Había que tenerle contento, por si acaso.

- Hay quien opina que es un poco irregular...

- Este año me lo han dicho un par de personas, pero muchas veces lo que se escucha en la grada son bulos. Y cuanto más se repite acaba por hacerse verdad. Lo más objetivo es fijarse en las estadísticas, en los partidos jugados, y el balance entre victorias y derrotas. Tenemos un ranking en la empresa y el que gana cada mes tiene un incentivo. Llevaré jugados 70 partidos hasta ahora. En julio fui el que más había ganado del cuadro y en agosto he quedado tercero.

- Analicemos su trayectoria en el campeonato. Para empezar, Uterga, el subcampeón.

- Gané 21-30. Era el primer partido y no tenía ninguna presión. Venía de cuajar un gran mes de julio, donde solo había perdido uno o dos partidos. Estaba con juego y él no estaba en su mejor momento. Comencé nervioso, pero cogí una tacada con el saque y rompí el partido. Conseguí tres dejadas, algo a lo que no estamos acostumbrados a hacer los zagueros.

- Después, Aizpuru.

- Volví a ganar por 30-14. Fue bastante más sencillo. Salí a la cancha con mucha confianza tras haberle ganado a Uterga. Era la primera vez que jugábamos en contra. Me costó más de lo que pensaba al principio.

- Y por último la semifinal frente a Ion.

- Me había hecho a la idea de jugar contra Endika, pero renunció. Era mi bestia negra. Habíamos jugado cinco veces mano a mano y siempre acababa perdiendo. Me quité un peso de encima. Me tenía cogida la medida. Ante Ion volví a ganar por 30-13. Empecé ganando 5-1 y luego me fui hasta el 20-7. Hice cuatro faltas de saque, más de las que esperaba, pero acabé el partido con un buen sabor de boca.

- Y ahora llega el coco, Urriza.

- He preparado el partido a conciencia. Acabaré la semana haciendo 240 saques, más o menos. Urriza ha demostrado que tiene grandes condiciones para el Individual. Altura, buenas piernas. Salta más que ninguno y eso provoca que el botecorrido no sirva de nada. Te lo anula. Debes cambiar la forma de jugar.

- Le conoce muy bien...

- Antes de comenzar la liguilla hice de sparring de Urriza en varias ocasiones. Hace dos años le gané en un entrenamiento y en esta edición estuve a punto de hacerlo de nuevo. Nos vimos las caras en la liguilla y comencé ganando 13-5 y 16-9, pero luego supo darle la vuelta al marcador. No es imbatible.

- Decía que Urriza salta más que todos, pero usted no se queda corto en cuanto a centímetros.

- Yo mido 1,90 y él, 1,92. El problema es que se planta a mitad de cancha y es muy difícil pasarle. Los zagueros tenemos ventaja con el saque, pero los delanteros tienen más trabajado el resto de saque y saben acabar mejor el tanto.

- ¿Cuántos consejos le han dado estos días?

- Unos cuantos. Escucho, pero ya sé a quién tengo que hacerle caso. A mi padre y a mi botillero, Aritz Zubiri. Llevamos once años entrenando juntos, desde aficionados. Hacemos de botillero el uno al otro. Después de a mi novia, es al que más veo.

- Desde hace nueve años ningún guipuzcoano ha ganado la txapela del Individual. El último fue Patxi Zeberio.

- Poco a poco, el remonte se va haciendo cada vez más guipuzcoano. Hay muchos pelotaris en el cuadro, también navarros, sobre todo de Doneztebe. Ya es hora de que cambien las cosas. No puede ser que la txapela se vaya siempre a Navarra. Al menos que haya alternancia.

- Sería más fácil si Urriza hubiese seguido jugando a pala...

- (Risas). Bromeamos mucho, nos llevamos muy bien. Creo que lo que está pasando es bueno para el remonte. A todos nos gustaría que la final fuese reñida, a diferencia de lo que ha pasado en otras ediciones. El año pasado no hubo color y Urriza le ganó fácil a Uterga.

- ¿Qué sensaciones tiene cuando solo restan dos días para la final?

- No me duele nada, eso es lo más importante. El brazo está fresco y me veo con confianza. Estoy tranquilo. He jugado tres partidos y he ganado los tres, demostrando que he sido superior a los contrarios. Llego sin miedo a perder. Urriza solo ha jugado contra Ion por la renuncia de Endika, que seguro que le habría dado mucha guerra, y la presión debería recaer en él. En la semifinal ante Uterga sufrió más de lo que esperaba. Hizo una tacada con el saque y adiós, pero no se le vio con excesiva soltura.

- ¿Qué va a hacer antes de la final? ¿Tiene preparado algo especial?

- Doy clases en la escuela de pelota de Galarreta y tras los entrenamientos suelo quedarme pasando la mopa sobre la cancha. Siempre queda algo, algún cacho de cesta roto, polvo.... Me gusta dejarlo bien limpio antes de los partidos, pero también tenía su trabajo. La cancha es enorme. Llegué a calcular cuántos metros hacía antes de acabar y me salieron casi dos kilómetros y medio. En esta ocasión tendré que cambiar de rutina.

- ¿Por qué?

- El sábado por la mañana se casa mi primo Ander en el Ayuntamiento de Hernani. Tendré que acudir a la ceremonia. Y el banquete es en el Suharri, en el mismo Galarreta, pero a eso ya no iré. Comeré a la una en el caserío con mis padres, tranquilo, como siempre.

- ¿Algo especial?

- No, lo habitual antes de los partidos. Arroz con tomate y pollo, ya sea frito o asado.

- ¿Cuánta gente va a animarle en las gradas?

- No sé, no quiero ni pensarlo. Si coges el listín de teléfono y buscas Barrenetxea ya te salen unos 90 y si a esos les unes los Urretabizkaia de parte de mi madre, al final salen muchos más de 100. Más los 30 o 40 de la cuadrilla.

- ¿Sonará la Azeri dantza en Galarreta...?

- Espero que sí, eso sería buen síntoma. Va a sonar de todo porque varios familiares son músicos. Imagínate, hay uno de la cuadrilla que quiere llevar un bombo.

- ¿Le tienen algo preparado sus seguidores si gana la txapela?

- Hemos reservado en la sidrería Ipintza de Astigarraga. La mayoría de la cuadrilla.

- Y tendrá que dejar aparcados los estudios durante unos días...

- No habría problema. Estoy haciendo un grado superior de Marketing y Publicidad en Cebanc, en Donostia. Acabo de empezar segundo esta semana. Antes hice otro de Administración y Finanzas, pero no me gustó. Lo de ahora es más creativo. Se me dan bien las matemáticas, pero estar quieto sentado no es lo mío. Necesito moverme.