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Otro paso al frente

Lydia Valentín, en California./Efe
Lydia Valentín, en California. / Efe

Mireia Belmonte y Lydia Valentín cerraron el círculo con la triple corona y el deporte femenino dio un nuevo golpe de autoridad en el año post-olímpico

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

«La mujer siempre ha dado pasos importantes. Es la sociedad la que tiene que reconocer esos pasos, porque la mujer siempre los ha dado», proclamaba recientemente la campeona olímpica Maialen Chourraut, tras serle concedida, junto a Lydia Valentín, la máxima distinción de los Premios Nacionales del Deporte de 2016 en categoría femenina. El caso es que tras su reivindicación en los Juegos (nueve medallas de las mujeres frente a ocho de los hombres), durante el año post-olímpico las féminas han dado otro golpe de autoridad. Así ha quedado reflejado en 2017 no sólo en el inédito título mundial de la halterófila leonesa, sino también en el único que le faltaba a Mireia Belmonte, en el primer Wimbledon y el número uno de Garbiñe Muguruza, y en la corona europea de la selección de baloncesto, el mayor éxito colectivo de 2017. Este ha sido también el año de la despedida de la mejor atleta española de la historia.

ATLETISMO

El último sueño de la eterna Ruth Beitia era ganar el título del mundo al aire libre, pero la saltadora cántabra de 38 años no llegó a Londres en buenas condiciones físicas. Tras adjudicarse en marzo la plata en el Europeo de Belgrado en pista cubierta (1,94 metros) y pasar «cuatro meses horrorosos» por culpa de las lesiones, Ruth Beitia acabó en agosto duodécima y última de la final en el Mundial de la capital inglesa (1,92). La primera atleta española campeona olímpica -conquistó el oro en los Juegos de Río, con un salto de 1,97- anunció públicamente su adiós el 18 de octubre, con 15 medallas internacionales y la aureola de auténtica leyenda. Ya retirada, Ruth Beitia, que de niña corría cross, disputó en noviembre su primera carrera sobre asfalto.

Ruth Beitia, en su última competición.
Ruth Beitia, en su última competición. / Efe

BÁDMINTON

También aspiraba en agosto a conquistar el título mundial, en su caso por tercera vez consecutiva, Carolina Marín, pero cayó en su tercer partido en Glasgow y vio frustrado su gran reto. La jugadora onubense perdió en cuartos de final ante la japonesa Nozomi Okuhara, que a la postre la sucedería en el trono universal. Antes, en abril, sí consiguió la campeona olímpica convertirse en tricampeona de Europa. Tras ceder el título del mundo Carolina Marín se tuvo que retirar a finales de noviembre del Abierto de Hong Kong a causa de fuertes dolores en la cadera y dicha lesión le impidió participar a mediados de diciembre en las Finales Superseries de Dubái.

Carolina Marín, tras vencer en Dinamarca.
Carolina Marín, tras vencer en Dinamarca. / Reuters

BALONCESTO

En el último campeonato antes del Mundial de 2018 que se celebrará precisamente en España, la selección femenina de Lucas Mondelo (cinco medallas en cinco grandes competiciones) volvió a conquistar el título de Europa, cuatro años después. La subcampeona olímpica, con la mejor generación de jugadoras que ha dado el baloncesto español, se confirmó como una selección de leyenda, «un equipo con mayúsculas», como lo calificó la gran capitana, Laia Palau. España, que desde hace tres lustros sólo ha faltado al podio en el Eurobasket de 2011, arrolló en la República Checa a todas sus rivales, excepto a la anfitriona -su única derrota-, entre ellas, a Letonia (cuartos), Bélgica (semifinales) y Francia (final).

Laia Palau, siendo manteada por sus compañeras.
Laia Palau, siendo manteada por sus compañeras. / Afp

HALTEROFILIA

A la espera aún de recibir el oro olímpico de Londres 2012 que le arrebataron las dopadas -todavía sin fecha-, aparte de la plata de Pekín 2008 -se le entregará en enero-, Lydia Valentín cerró a principios de diciembre el círculo en Anaheim (California), donde la berciana se proclamó campeona del mundo y se encumbró con una histórica triple corona. A los 32 años, 21 años después de comenzar a practicar halterofilia, se adjudicó el oro en el total olímpico (con 258 kilos), después de haberlo conseguido en arrancada (118) y en dos tiempos (140). Con nueve países sancionados, además de la ausencia por el boicot de Corea del Norte, la nación de la vigente campeona olímpica en su categoría, era la máxima favorita y no falló. En abril también ganó su tercer título europeo.

Lydia Valentín, junto a Neisi Patricia Dajomes Barrera (i) y Gaelle Verlaine Nayo Ketchanke (d), en California.
Lydia Valentín, junto a Neisi Patricia Dajomes Barrera (i) y Gaelle Verlaine Nayo Ketchanke (d), en California. / Efe

NATACIÓN

También logró por fin la triple corona, en su prueba favorita (los 200 mariposa), Mireia Belmonte, cuya obsesión desde el oro en los Juegos de Río era proclamarse campeona del mundo en piscina de 50 metros en Budapest. Era el último oro que le quedaba a la nadadora catalana, que se perdió el anterior Mundial de Kazán, en 2015, por una lesión en el hombro. Por la mañana, antes de disputar en la capital húngara la final de los 200 mariposa, estaba resfriada, pero ello no le impidió firmar por la tarde la mejor marca del año tras una de sus memorables remontadas. También ganó la insaciable Mireia la plata en los 1.500 y los 400 estilos, en un campeonato en el que Ona Carbonell se llevó otras dos platas y la selección femenina de waterpolo también fue subcampeona.

Mireia Belmonte, disputando la prueba de 200m mariposa en Budapest.
Mireia Belmonte, disputando la prueba de 200m mariposa en Budapest. / Reuters

PIRAGÜISMO

También aspiraba Maialen Chourraut a ese reto en el Mundial de Pau, pero la palista guipuzcoana de aguas bravas sufrió una decepción al ser eliminada en las semifinales de eslalon, por siete centésimas. La campeona olímpica y europea se despidió del título universal en la localidad francesa «con mucha pena, porque siempre gusta correr las finales». Antes de los Juegos de Tokio 2020 tendrá «otros dos objetivos bonitos», el Campeonato del Mundo de Río, en 2018 y, sobre todo, el de la Seu d’Urgell, en 2019, el canal donde entrena, donde vive y donde obtuvo su primer resultado internacional importante, ya que allí fue subcampeona mundial en 2009.

Maialen Chourraut, en Pau.
Maialen Chourraut, en Pau. / Efe

TENIS

Campeona de Wimbledon, el segundo 'Grand Slam' de su carrera tras el de Roland Garros del año anterior, Garbiñe Muguruza se convirtió en 2017 en la segunda española en alcanzar el número uno del mundo, 22 años después de que lo consiguiera Arantxa Sánchez Vicario. La hispano-venezolana estuvo sólo un mes en lo más alto del ránking mundial (entre el 11 de septiembre y el 8 de octubre), pero fue designada mejor tenista del año -junto a Rafa Nadal- por parte de la federación internacional. En Wimbledon tan sólo cedió un set en todo el torneo y en la final superó a Venus Williams por 7-5 y 6-0, dos años después de la que perdió ante Serena sobre la hierba de Londres.

Garbiñe Muguruza, tras derrotar a Venus Williams en la final de Wimbledon por 7-5 y 6-0.
Garbiñe Muguruza, tras derrotar a Venus Williams en la final de Wimbledon por 7-5 y 6-0. / Afp

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