Motociclismo

Jerez aclara el panorama de Moto GP

Accidente. Andrea Dovizioso y Jorge Lorenzo tratan de levantar las Ducati tras su accidente de Jerez, mientras el tercer implicado, Pedrosa, camina por la arena. / AFP
Accidente. Andrea Dovizioso y Jorge Lorenzo tratan de levantar las Ducati tras su accidente de Jerez, mientras el tercer implicado, Pedrosa, camina por la arena. / AFP

Se confirma el dominio de Honda, deja sensaciones buenas en Ducati y Suzuki y vuelve a encender las alarmas en Yamaha

BORJA GONZÁLEZ

La primera carrera europea de la temporada se presentaba como una especie de test para valorar el estado real de MotoGP en 2018. Entre otras cosas, porque el Circuito de Jerez Ángel Nieto siempre ha sido considerado como un buen banco de pruebas, uno de esos trazados que permite entender muchas cosas de las motos. Y la prueba andaluza dejó clara una cosa, que Honda sí que ha conseguido hacer la mejor moto de la parrilla, algo que se había intuido tanto en la pretemporada como en las tres primeras carreras del año.

El sábado Crutchlow se hizo con la 'pole' -después se fue al suelo el domingo-, Pedrosa logró el segundo mejor tiempo y, pese a sus molestias físicas, pudo aguantar en carrera en el grupo que debía pelear por el segundo puesto, mientras que Márquez hizo lo suyo, ganar con solvencia y encaramarse al liderato de la general, en una situación inmejorable tras los ceros de su compañero de equipo y de las Ducati de Dovizioso y Lorenzo.

Dovizioso y Lorenzo también dieron el visto bueno al estado de la moto italiana. «Probablemente, habría terminado a cuatro segundos del vencedor, mientras que el año pasado terminé a 14. La moto es así. Ducati está apretando mucho y cuando lo logremos en vez de ir en cabeza durante ocho vueltas podré hacerlo en toda la carrera y ganar, porque a concentración y decisión no hay ningún piloto que esté como yo», dijo Lorenzo.

Confianza en Honda, optimismo en Ducati y también buenas sensaciones en Suzuki, pese a la caída de Rins. Iannone volvió a colocar a la moto japonesa en el podio. Un detalle que ha elevado sus expectativas, sobre todo para Le Mans y Mugello, dos pistas donde la Suzuki se defiende muy bien.

Jarro de agua fría

Tres fábricas satisfechas y una que recibió un jarro de agua fría. Yamaha llegaba a Jerez con la inercia positiva de las últimas carreras, en las que se había percibido una constante mejoría, con los problemas centrados en la electrónica. Esa línea ascendente se cortó en seco, con parámetros parecidos a los del gris 2017: Rossi crítico, Viñales confuso y Zarco exprimiendo la versión 2016 que pilotó dentro de la escudería satélite Tech3.

«Podemos estar contentos con el quinto puesto ya que en circunstancias normales, sin tantas caídas, estaríamos mucho más atrás. Esto dice mucho de nuestras condiciones técnicas actualmente lo que es preocupante», analizó Rossi.

«He hablado con Yamaha sobre dónde está el problema y qué hay que hacer para mejorar. Ellos piden tiempo y están esforzándose al cien por cien, pero está pasando el tiempo y todavía no hemos resuelto el problema», continuó cargado de frustración.

«No puedo estar contento por un séptimo que no es real. Estoy aquí para ganar y no para ser séptimo», añadió Viñales. «Los problemas existen desde hace ya diez meses, en pretemporada ya se vieron y yo insistí bastante. El problema es claro y deberían resolverlo». Un mensaje de alarma que llega en un momento en el que el Mundial ha empezado a definirse para el lado de Márquez, que llegará a Le Mans con 12 puntos de ventaja sobre Zarco y 20 sobre el propio Viñales.

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