GP de Bélgica

Hamilton gana con autoridad en Spa

Lewis Hamilton celebra su victoria en el circuito belga.
Lewis Hamilton celebra su victoria en el circuito belga. / AFP

El británico se impone a Vettel y Ricciardo, mientras que Alonso abandona entre quejas a su equipo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Fernando Alonso avisaba en las jornadas previas al GP de Bélgica de que iba a ser una carrera difícil, no esperaba que lo fuese tanto. Las evoluciones que casi todos los equipos han llevado a Spa, y que se verán aún más en Monza, han sido unas involuciones si sólo se fija la atención en McLaren. El abandono de Alonso, entre gritos por radio, quejas y órdenes de que no le hablaran más da buena muestra de la situación que atraviesa.

Más que el abandono en sí, que tampoco gustó al asturiano lógicamente, lo que le desesperó fue verse de nuevo en la situación de tener el peor coche de la parrilla. Ya no sólo por no poder luchar por adelantar, sino porque ni siquiera podía defenderse de nadie. El adelantamiento que le hizo Carlos Sainz en la lucha por el 13º puesto, en el que el madrileño de Toro Rosso ni siquiera se despeinó, fue sólo la gota que colmó un vaso que ya está rebosando. “¡No me habléis más por la radio en lo que queda de carrera!”, “Cada coche que adelanto me pasa en la siguiente vuelta” o el elocuente “vergonzoso, realmente vergonzoso” que soltó a sus ingenieros deja bien claro que está harto.

Este abandono le llega en pleno proceso de reflexión acerca de su futuro, del que ya ha descartado el 60% de ofertas y tendrá que pensar en el otro 40%, según él mismo dijo. Si McLaren no avanza de manera seria, nada hace pensar que vaya a seguir con ellos.

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Mientras Alonso seguía con su penitencia, por delante todo fue felicidad para Lewis Hamilton. El británico, después de igualar las 68 poles de Schumacher, logró una victoria de principio a fin, de esas que convirtió en sello personal el mítico ‘kaiser’. Sebastian Vettel lo intentó desde el inicio, tanto por capacidad propia como después ayudado con la estrategia que emprendieron en Ferrari.

Pero se vio impotente. El aún líder del campeonato no pudo dar caza a un Hamilton que está en plenitud. Este fin de semana en Bélgica puede haber sido uno de los más completos de su carrera, al menos, reciente. En su Gran Premio número 200, el británico dejó sin esperanzas a los de rojo. Detrás de Hamilton y Vettel culminó el podio un espectacular Daniel Ricciardo, que en una memorable acción en la que levantó de sus asientos a todos los fans de Spa, adelantó a la vez a Räikkönen y a Bottas. Fue el único Red Bull al que los miles de aficionados que inundaron las gradas de naranja pudieron vitorear. Max Verstappen abandonó en la décima vuelta, por culpa de un sensor de su monoplaza, y ya van seis KO en 12 carreras, una cifra inaceptable para él.

Quien no abandonó por primera vez en Spa fue Carlos Sainz. Sin ser una carrera excesivamente destacable, el madrileño entró en meta en un 10º puesto que le sirve para sumar un punto. Entre medias, le dio tiempo a un adelantamiento espectacular sobre Alonso y confirmar que Toro Rosso es, a día de hoy, mucho más equipo que McLaren. Afortunadamente para Sainz, Daniil Kvyat no fue rival. Pelearse entre compañeros es algo especialmente doloroso y molesto en un equipo, como lleva ocurriendo en Force India desde hace varias carreras. Esteban Ocon y Sergio Pérez no sólo se tocaron en Spa, sino que causaron la salida de un coche de seguridad al final de la carrera de este domingo.

No habrá tiempo para contemplaciones, lamentos ni demasiadas fiestas. El siguiente fin de semana habrá acción en Monza, en Italia. Ferrari estrenará una nueva versión de su unidad de potencia, con la que pretenden dar respuesta a los Mercedes, que aunque este fin de semana sólo han tenido a Hamilton como candidato, todo apunta a que Bottas les pondrá las cosas complicadas. El escaso margen que hay ahora entre Hamilton y Vettel se ha acortado a sólo 7 puntos. La última cita del año en Europa se presenta muy intensa.

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