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Alonso 2017: la pesadilla sólo acaba de empezar

Fernando Alonso, durante los test.
Fernando Alonso, durante los test. / Lluis Gene (Afp)
  • El piloto español cierra el último día de la pretemporada 2017 con sólo 43 vueltas y dos averías en una misma mañana: las expectativas para Australia, muy pobres

Cuando Fernando Alonso cerró la temporada 2015 de Fórmula 1, la peor de la historia de McLaren en términos de resultados, estaba convencido de que en el futuro le iban a ir las cosas mejor. Pocos pensaban que, año y medio después, y con un cambio de normativa en medio, la escudería de Woking y su motorista iban a estar tan mal o peor. Alonso fue el encargado de ver la bandera a cuadros de la pretemporada 2017 de Fórmula 1 para McLaren.

El piloto asturiano, que también abrió los test de Montmeló, tenía la escasa esperanza de tener un día sin problemas. Nada más lejos de la realidad: en la última mañana de trabajo de los test, Alonso vio no una sino dos banderas rojas por sendas averías de su monoplaza. El MCL32 ya está en todas las quinielas para convertirse en el gran fiasco de la temporada 2017. En apenas una hora, Alonso tuvo dos averías. Ambas, bajo la escueta y socorrida explicación de «fallo eléctrico».

Después de varias horas perdidas, otra vez, Alonso salió a pista por la tarde. Montó neumáticos ultrablandos, intentó ir a por una vuelta competitiva… pero se quedó muy lejos. Tanto, como casi tres segundos del récord absoluto de estos test, marcado por Kimi Räikkönen, y que casi supone la vuelta más rápida de la historia del Circuit. El 1:21 de Alonso habla muy mal del rendimiento del McLaren, en comparación con el 1:18 del Ferrari, que acabó rompiendo el finlandés, pero que al menos pudo apretar al límite. Y la suerte tampoco le acompañó: en su intento óptimo de hacer buena vuelta con ultrablandas, le estorbó el novato Lance Stroll.

El mayor problema al que se enfrenta McLaren y, especialmente, Honda es que no tienen garantizado ni siquiera poder acabar las sesiones de entrenamientos libres del Gran Premio de Australia. Ni Alonso ni Vandoorne han podido dar tandas de más de 10 vueltas, y las que han dado, no han sido con el motor a tope de vueltas. El culpable, y no lo niegan, es Honda. Desde el equipo están más que enfadados con su socio, y en las oficinas de Sakura no saben bien qué excusa dar para justificar que, tres años después, estén en una situación no sólo igual, sino peor.

La incógnita de dónde están en potencia no ayuda ni mucho menos a calmar los ánimos. Alonso ya explotó contra ellos, y dijo que no le valen las disculpas. Son él y Vandoorne los que tienen que ver cómo en las rectas les pasan sus rivales, porque en curva pueden tapar ligeramente esas carencias. Al menos, este viernes, no tuvieron que cambiar motor… otra vez.

Dudas y más dudas

El que lleven a Melbourne dentro de dos semanas será totalmente inédito. Ni un kilómetro habrán dado con él, porque ni siquiera se han atrevido a montarlo en esta pretemporada. El diseño salió un pufo antológico, y ya son muchos los que ven a McLaren como serio candidato para ocupar las últimas posiciones de la tabla. Sólo Sauber y las serias dudas de fiabilidad que generan los motores Renault pueden salvar de la quema a un equipo que salió abucheado de Montmeló. La afición española, tan dada a pitar a la mínima, estalló contra el coche naranja cuando volvió a boxes montado en una grúa y dirigieron sus gritos hacia los mecánicos. Alonso sólo pudo salir a saludar, medio agradecido, medio disculpándose por el bochornoso espectáculo que estaban dando.

Los augurios para Australia son muy malos. Alonso tiene dos semanas para mentalizarse de que acabar es la única opción a la que aspira en Melbourne, toda vez que espera que desde Honda tampoco le dan motivos para la esperanza. Yusuke Hasegawa, máximo responsable del fabricante nipón, admite que están «asustados» por la cantidad de problemas que han tenido en estos test.

Y el problema mayor es que les han pasado por la izquierda: el propio ingeniero nipón dice que aunque ellos han mejorado, «parece que la mejora de rendimiento de la unidad propulsora del resto es mejor que la nuestra». «Incluso podríamos estar más atrás, así que es muy decepcionante», advierte a la afición, en una entrevista a Racer. El ‘mantra’ de Alonso en los años anteriores era «lo mejor está aún por llegar», pero visto lo visto, y aunque parecía que habían tocado fondo, aún pueden hundirse un poco más.

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