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GP EE UU

El rancho de Hamilton

El británico Lewis Hamilton (i) y el alemán Nico Rosberg.
El británico Lewis Hamilton (i) y el alemán Nico Rosberg. / AFP
  • La batalla entre él y Rosberg por el título vivirá un nuevo duelo en el circuito de Austin, donde el británico ya ha ganado tres veces

Lewis Hamilton está en su salsa para el GP de Estados Unidos. El británico menos ‘brit’ del deporte mundial se siente más americano que muchos de los que van a asistir al Circuito de Las Americas, y cada vez que ha pisado estas tierras ha sacado a relucir todo lo que puede dar de sí. Bajo la bandera de las barras y estrellas, Hamilton ha ganado cuatro veces: en 2007 (en Indianápolis) y en 2012, 2014 y 2015 (en Austin), este último a lo grande: su victoria le permitió proclamarse campeón del mundo por tercera vez en su carrera.

Aunque sólo ha pasado poco más de un año, las sensaciones para Hamilton son diametralmente opuestas. El tricampeón del mundo lleva casi tres meses sin subirse a lo más alto, desde que ganó el GP de Alemania, el 31 de julio. Todo el verano y buena parte del otoño sin pisar el primer cajón, algo que unido al enorme momento de forma que atraviesa su compañero Nico Rosberg, le ha colocado segundo en las apuestas por el título mundial.

Pase lo que pase este domingo, el alemán seguirá siendo líder. Los 33 puntos que tiene de ventaja el de Wiesbaden sobre el de Stevenage supone todo un mundo a falta de cuatro pruebas para que finalice el campeonato, lo que a efectos prácticos es una ventaja letal. Hamilton sabe que ni atacando al máximo podrá tomar el vuelo en dirección a México en la posición que a él le gustaría.

Para Rosberg no será una carrera fácil, en cualquier caso. Sabe que Hamilton es como un león herido, y que no le vale con aguantar detrás de él. De hecho, ambos ya se han reunido en el seno de Mercedes y han concluido que ninguno se guardará nada. Las opciones del título parece que se mantendrán intactas hasta la última carrera del año, y desde el equipo alemán les van a dejar competir entre ellos, toda vez que tienen en el bolsillo el campeonato del mundo de constructores.

Ante un posible bajón de rendimiento (Red Bull está muy fuerte en esta recta final de campeonato), la dirección de la escuadra alemana ya ha puesto la venda antes de ver qué herida tienen. «Las condiciones del clima en 2015 han tenido un efecto en cadena. De hecho, tenemos muy pocos datos actualizados desde los que establecer un primer set up del coche y poder sacar rendimiento a los neumáticos en este circuito», avisaba Paddy Lowe, jefe técnico de Mercedes, en las jornadas previas. No le faltan motivos para temer un problema aquí: la climatología es muy cambiante y, aunque no se espera lluvia, no tienen datos fiables con respecto al año anterior.

A eso se agarran en Red Bull y Ferrari para intentar ‘pescar’ algo en el trazado texano, donde no sólo se disputan el segundo puesto de escuderías, sino también intentar convertirse en jueces de la batalla que arranca a ciegas en la característica curva 1 del COTA.

La maldición de Alonso

En medio de rumores y desmentidos acerca del futuro de Ron Dennis, McLaren aterriza en Estados Unidos con la única idea de volver a los puntos y olvidar pronto lo vivido en Japón. La llegada de la recta final del campeonato supone un aliciente extra para sus dos pilotos. Tanto Jenson Button como Fernando Alonso admiten que están encantados con este circuito, que pondrá a prueba no sólo las capacidades técnicas del MP4-31, sino también las de los pilotos, con zonas muy viradas y algunas muy rápidas.

Las carreras disputadas en Estados Unidos no se le han dado excepcionalmente bien a Alonso. De hecho, es uno de los pocos terrenos donde no ha ganado nunca, y de las 10 veces que ha sellado su pasaporte de entrada para correr en el Viejo Oeste, sólo dos ha acabado en el cajón, una en Indianápolis (en 2007, junto a Lewis Hamilton) y otra aquí, en Austin, donde fue tercero en 2012. Hace ya cuatro temporadas que Alonso no sabe lo que es salir de aquí con un trofeo.

La incertidumbre es uno de los factores que más puede ayudar a Alonso. Él mismo lo afirmaba antes de pisar el circuito. «Es una gran carrera en la que nunca sabes qué te puedes esperar, y diría que el año pasado fue una de mis carreras favoritas porque pudimos apretar e ir escalando posiciones a pesar de sufrir un pinchazo en la segunda vuelta, y me dejó una gran sensación al volante», decía un Alonso que espera volver a los puntos este fin de semana. El mal sabor de boca que le dejó la carrera de Suzuka sólo se puede quitar con el sabor de regresar al ‘top 10’.

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