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Mucho que decidir para los últimos kilómetros

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El piloto británico Sam Sunderland. / EFE

  • Loeb gana por sólo 18 segundos sobre Peterhansel, que deja prácticamente sentenciado su 13º Dakar, algo que logrará Sam Sunderland en motos salvo avería en los últimos kilómetros de esta edición o que la reclamación de Honda salga adelante

  • Barreda gana la etapa y Farrés se jugará el podio en motos el sábado

Si el objetivo de Marc Coma para esta edición era que, a diferencia de otros años, no se conociera al ganador del Dakar hasta los instantes finales, lo ha logrado. Ni en coches ni en motos está todo decidido, si bien sería una gran sorpresa que los dos líderes que han acabado la penúltima jornada de competición al frente de la general perdieran su posición. Tanto Stéphane Peterhansel como Sam Sunderland han cumplido con lo necesario para llegar a los últimos 64 kilómetros cronometrados, aunque el de las dos ruedas tiene bastante más ventaja que el de autos.

Peterhansel aumentará su leyenda aún más, siempre que la mecánica le respete. Los 5 minutos y 32 segundos de ventaja que tiene sobre Sebastien Loeb, que le ganó en la misma meta de Río Cuarto por sólo 18 segundos la penúltima jornada, se antojan más que suficientes. El nueve veces campeón del mundo del mundial de rallies ya dijo que, o ganaba el Dakar este viernes o este sábado no iba a atacar. Esa afirmación no es baladí ya que, tradicionalmente, se entiende la última etapa del Dakar como un paseo hasta la meta, a imagen de lo que ocurre en París cada año en el Tour de Francia. Sin embargo, aún queda mucho que decidir en las configuraciones de los podios. Por ejemplo, el de motos.

Farrés se cae del podio

Salvo un problema mecánico (en el Dakar no se puede descartar hasta la misma línea de meta), Sam Sunderland se va a convertir en el primer piloto de nacionalidad británica en conquistar el Dakar. El de KTM ha minimizado daños, en una larga jornada en la que no ha asumido ni un riesgo más allá del necesario y, pese a haber cedido casi 7 minutos y medio con el vencedor del día, llega a la jornada final con un inmenso colchón de 33 minutos sobre Matthias Walkner.

La gran duda es saber quién les acompañará en el podio de Buenos Aires. El español Gerard Farrés, sin hacer ruido y demostrando una fiabilidad fuera de toda duda, había comenzado la etapa en una gran tercera posición provisional de la general, pero muy pronto perdió ese puesto. El veterano corredor de Manresa se dejó casi cuatro minutos en la primera meta del día, pero llegó a ceder el doble en la segunda y final. Mientras, su rival por el bronce del Dakar, el francés Adrien Van Beveren, cuajaba una actuación más que fiable con un tercer puesto de etapa, a sólo dos minutos del ganador. Sólo les separan 12 segundos, por lo que los últimos 64 kilómetros de competición se antojan al límite. Sin embargo, cada etapa no acaba hasta que los jueces no lo dictan y, nuevamente, lo han hecho: sancionaron con un minuto sobre su tiempo al francés por exceso de velocidad en el enlace, con lo que Farrés llega al último día de competición con el tercer puesto en su posesión con sólo 48 segundos de margen.

Paulo Gonçalves también se vio penalizado y se quedó sin su ansiada primera (y única) victoria de etapa en esta edición. Uno de los grandes del Dakar moderno no se había estrenado y desde el principio mostró una competitividad fuera de duda, tanto en la parte inicial de las dunas como en las trialeras del segundo sector. Pese a ser el ganador inicial el portugués, a Barreda le dieron tres minutos de margen en su tiempo y acabó casi dos minutos por delante, con lo que gana la etapa. Es una victoria que sirve como aperitivo a la que puede llegar si le beneficia la decisión de la ASO con respecto a la reclamación de su equipo. El objetivo era claro: llegar al último día del Dakar con menos de una hora de retraso sobre Sunderland, y ese objetivo lo ha cumplido de sobra. Con el segundo puesto de este viernes, ‘Bang Bang’ afrontará la etapa final a 44 minutos del líder… y a esperar que la decisión de los jueces vaya a su favor.

El sueño de Peugeot

Antes del arranque del Dakar 2017 había mucha suspicacia acerca de lo que haría Peugeot en caso de verse de nuevo con varios de sus pilotos inmersos en la pelea por la victoria. La historia del raid más duro del mundo tiene dos de sus momentos cumbres en 1989, cuando Vatanen e Ickx se jugaron el triunfo en África con una moneda al aire que lanzó el hoy presidente de la FIA, Jean Todt. El agraciado fue el finlandés, aunque todo apunta a que se tapó con esta historia algo mucho más simple: órdenes de equipo.

Nada hace pensar que se vaya a repetir una situación similar. Loeb luchó hasta los últimos metros por la victoria de este viernes, y de hecho, pese al tiempo perdido por Peterhansel en los primeros kilómetros de la especial cronometrada (no queda claro si esperó a su compañero o rival o erró el camino), la ventaja con la que acabó ganando Loeb no fue suficiente. La sensación generalizada es que Peterhansel controló como quiso el tiempo que cedía a Loeb, que llegó a ser de casi tres minutos en la primera meta antes de la neutralización.

La fiesta ya está preparada en Buenos Aires. Desde primera hora de la mañana, la capital argentina se vestirá de gala para recibir a los héroes que salieron «hace un siglo», según dice uno de los integrantes de la caravana del Dakar, de Asunción. Sólo 64 kilómetros cronometrados y un larguísimo enlace de 786 les llevará desde Río Cuarto hasta el corazón de la ciudad platense, el cansancio ya pesa y no cabe lugar a ningún despiste o avería. Que se lo digan al motard español Iván Cervantes, que una caída en la jornada de este viernes le ha dejado a las puertas de cumplir el sueño de acabar el Dakar.

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