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Ogier, cuádruple campeón del mundo

El francés Sebastien Ogier celebra su título mundial en Salou.
El francés Sebastien Ogier celebra su título mundial en Salou. / AFP
  • El francés selló otro título en el Rally de Cataluña y va camino de ser leyenda

El piloto francés Sebastien Ogier (VW Polo-R) certificó su cuarto título consecutivo de campeón del mundo de Rallies al conquistar este domingo en Salou el Rally de Cataluña, por delante de los dos pilotos Hyundai, Dani Sordo y Thierry Neuville, entrando en el olimpo de los mejores pilotos de la historia.

Cuando sólo quedan dos pruebas en este 2016, el ‘RAC’ de Gran Bretaña y Australia, Ogier igualó en el palmarés a los legendarios finlandeses Juha Kankkunen y Tommi Makkinen, aunque aún está lejos de los 9 títulos de su compatriota Sebastien Loeb.

«Siempre es difícil encontrar las palabras en el momento. Es el cuarto (título) pero la emoción no llega enseguida, hace falta un tiempo para darse cuenta. A nivel de cifras, somos cuatro los que hemos ganado al menos cuatro títulos. Estoy orgulloso de tener tantos títulos como Juha y Tommi», declaró Ogier.

Sus estadísticas en el Mundial WRC hablan por sí solas: a sus 32 años cuenta con 37 victorias y 54 podios en 108 rallies, desde que lograra sus primeros puntos en México en 2008 al volante de un Citroen.

Después del abandono el sábado del noruego Andreas Mikkelsen, Ogier sólo necesitaba un punto para asegurarse este cuarto título. Al piloto galo le bastaba con ser décimo, pero mostró ambición para adornar su título mundial con una victoria en el rally, algo que ha venido haciendo en sus anteriores entorchados desde 2013.

Perfeccionista

«Es fantástico. Fue una temporada perfecta con un coche perfecto todo el año, y debo dar las gracias a todo el equipo Volkswagen», declaró el campeón nada más finalizar la 19ª y última especial, luego de bajar del coche junto a su copiloto Julien Ingrassia.

El que fuese monitor de esquí en los Alpes no olvidó en el agradecimiento a su copiloto. «Julien y yo somos como una pareja, a veces discutimos, pero sin él no habría podido ganar», añadió Ogier, que posó junto a un Bibendum (el muñeco emblema del fabricante de neumáticos Michelin), en la victoria 300 en WRC de la marca francesa.

Perfeccionista, seguro de sí mismo, introvertido, Ogier posee una capacidad de adaptación a todas las superficies fuera de lo común. Pero también ha dado muestras de su temperamento.

Desde sus inicios en Citroen, Ogier no siempre aceptó de buen grado su labor de escudero del entonces campeón, su compatriota Sebastien Loeb, lo que complicó su futuro en el constructor galo.

Cinco de 11

En 2012 vivió un año en el purgatorio al volante de un Skoda, pero esperaba su momento mientras se desarrollaba el Polo-R WRC. Un año después lograba su primer título, sustentado en nueve victorias parciales.

Este año ‘sólo’ ganó 5 pruebas de once, perjudicado por el reglamento sobre el orden de partida, que le obligó a abrir las pistas de tierra, barriéndolas para beneficio del resto de rivales.

Este domingo, Ogier afrontó los últimos 62 kilómetros cronometrados del domingo con cinco segundos de ventaja sobre Sordo.

Pero pronto enterró las esperanzas del español firmando el ‘scratch’ en la ES16. En los otros tres especiales del día, ganados por el finlandés Jari-Matti Latvala, se limitó a conservar su renta sobre Sordo.

«Fue un fin de semana increíble y sólo puedo dar las gracias a los aficionados por su apoyo. Puedo decir que di lo máximo hoy, pero no había nada que hacer para frenar a Sebastien (Ogier)», reconoció el piloto español.

«Me he divertido mucho al volante este fin de semana. Pero pensé mucho durante la última especial, debido a lo que pasó el año pasado», añadió, por su parte un sonriente Ogier.

El año pasado se salió de pista en la última especial cuando acariciaba el triunfo con la punta de los dedos, lo que permitió a Mikkelsen adjudicarse su primer triunfo en WRC. La historia tuvo un final feliz para Ogier un año después.

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