Más Deportes

Xabi Fernández: «Se te olvidan otras etapas difíciles pero sí, esta ha sido realmente dura»

Xabi Fernández está satisfecho por cómo está yendo la vuelta al mundo para su 'Mapfre' pero quiere ser prudente./JEN EDNEY
Xabi Fernández está satisfecho por cómo está yendo la vuelta al mundo para su 'Mapfre' pero quiere ser prudente. / JEN EDNEY

El guipuzcoano analiza desde Melbourne cómo ha ido la tercera etapa de la vuelta al mundo y el liderato de su equipo

IÑIGO ARISTIZABALSAN SEBASTIÁN.

El 'Mapfre' ganó todo lo ganable en la 'pretemporada' de la Volvo Ocean Race, fue segundo en la etapa inaugural y se impuso después en la de Lisboa a Ciudad del Cabo y también en una tercera etapa muy dura. Y aun así, la prudencia reina en el barco rojo que lidera Xabi Fernández.

- Va todo sobre ruedas, ¿verdad? Tienen 29 puntos y sacan seis de ventaja a los dos siguientes.

- Está claro que las cosas están saliendo bien, pero el peor error que podemos cometer es pensar que estamos cerca de tenerlo hecho porque está lejos de la realidad. Todavía queda mucha regata y muchos puntos en juego. Solo hemos hecho tres etapas de las once que son. Es verdad que las cosas están yendo bien y tenemos que disfrutarlo pero creo que tenemos una tripulación muy madura, con gente que ya ha ganado esta regata y gente que también la ha perdido, como nos pasó en la edición 2011-2012, y entre todos hacemos una buena mezcla para mantener la cabeza fría y en su sitio.

«Con las condiciones que hemos tenido en el Índico, la vida a bordo no es nada cómoda»

«La primera noche en tierra no duermes bien pero en la segunda hice nueve horas del tirón»

- Se ha hablado mucho de la dureza de esta tercera etapa desde Ciudad del Cabo hasta Melbourne. ¿Es la más dura de las que ha completado en sus seis vueltas al mundo?

- Una de las más duras sin duda. Cuando acabas una etapa de este tipo puedes creer y decir que ha sido la más dura que has hecho, porque sientes el frío y el agotamiento, pero en parte es porque se te olvidan las anteriores. Más dura que la del año pasado parecida a esta seguro que ha sido. Sobre todo por la pelea que hemos tenido con el 'Dongfeng', por haber tenido que hacer tantas maniobras... Nosotros llegamos bien a Melbourne, pero luego fuimos viendo cómo llegaban los demás. Con averías, con gente lesionada... Sí que ha sido una etapa muy dura.

- ¿Cómo es la vida a bordo con las condiciones que han tenido?

- No es la mejor... El agua barre la cubierta todo el tiempo y entra por todas partes. Dentro también está todo mojado por la condensación. Tenemos la suerte de que hoy en día hay ropa técnica bastante buena para estas condiciones, pero el problema es que tienes que navegar en modo espera, en standby, durante un largo periodo de tiempo, sin quitarte la ropa, con frío... Aparte, uno de los mayores problemas es dejar de comer porque cuando la gente termina su guardia está tan cansada que solo quiere dormir. Ahí es donde entra la experiencia y cuidamos los unos de los otros: nos aseguramos que nuestro compañero de guardia está comiendo bien... Es básico.

- Se recuperaba la etapa clásica del Índico, pero no han navegado tan al sur como se hacía antes.

- Yo no hacía el Índico 'puro' en la Volvo desde la edición 2005-2006 y después en la Barcelona World Race de 2011. Hemos ido al Sur, pero no mucho, hasta el 48º. Si no existiese el límite de hielo probablemente irías más al sur y harías una maniobra en vez de quince. Ahí surge el debate, de '¿qué es más seguro: ver un iceberg o hacer quince trasluchadas en una noche?'. Por supuesto que no estás obligado a trasluchar tanto, pero quieres hacerlo porque cada metro más al sur significa más viento. Tú decides cuántas trasluchadas hacer y en esta etapa hicimos más que el resto. Como navegantes oceánicos no nos gustan esas barreras de seguridad, comprometen un poco la competitividad, aunque sabemos que es por seguridad. Tener una línea tan estricta y tan al norte limita las estrategias de los equipos porque básicamente estas se reducen a ir lo más al sur posible, llegar al muro y navegar pegado a él sin llegar a chocarte. Esto lo hace más duro porque te obliga a hacer un gran número de maniobras para mantenerte lo máximo posible al sur. Es más seguro, por supuesto, pero altera la estrategia: tácticamente no son etapas tan complicadas porque no es que tengas muchas opciones.

- ¿Qué resumen haría de esos catorce días desde Ciudad del Cabo hasta Melbourne?

- Al principio el parte era muy claro y fuimos todos juntos hacia el sur pero después un par de barcos no quisieron coger la borrasca, porque tienen gente menos experimentada o por no arriesgar el barco. Nos quedamos cuatro en cabeza y después fue un mano a mano entre el 'Dongfeng' y nosotros, que estuvimos varios días a vista o como mucho a diez millas uno del otro.

- Una pelea casi surrealista, tan pegados uno del otro en la inmensidad del océano.

- Es una de las características de esta edición y también de la anterior, porque son barcos iguales. Nos hemos llegado a cruzar allí abajo, como en una costera. Lo mejor que hicimos en esta etapa fue mantenernos siempre cerca de ellos. Cuando llevas diez días detrás de un barco tienes que intentar algo. Ellos estaban navegado muy bien, muy rápido, sin errores. Es duro físicamente, pero pensamos que teníamos que quedarnos cerca de ellos todo el tiempo y que esa puerta de hielo era nuestra oportunidad, sabíamos que hacer más trasluchadas sería vital para la victoria.

- ¿Cómo vivió el momento de cuando el 'Dongfeng' se fue al modo invisible 33 millas por detrás del 'Mapfre' y casi 24 horas después apareció a 94?

- Ya habíamos cogido ventaja y se daban unas condiciones en las que el que iba por delante iba a tener ventaja y seguiría ganando millas. Pensábamos que después del modo invisible aparecería a unas 40-45 de nosotros, pero no tan atrás.

- En ese momento tenían la etapa casi ganada.

- Teníamos la sensación como al final de la segunda etapa, de que solo podíamos perder nosotros por avería o fallo. Por el parte que había, era casi imposible que nos cogieran.

- ¿Y pudieron disfrutar de los últimos días llegando a Melbourne?

- Del último sobre todo. Hasta no estar cerca no lo ves seguro. Y luego el tramo final se hizo un poco largo. Pasas de estar ultra tenso a relajarte un poco. Ves tierra y crees que estás, entras en la bahía de Melbourne pero es enorme, te quedan 60 millas. Pensábamos que llegaríamos el día 24 por la tarde pero al final salimos del barco a las ocho de la mañana del 25.

- ¿Cómo fue la llegada al puerto?

- La meta la habíamos cruzado unas horas antes pero hubo que hacer una maniobra para pasar por debajo de un puente, que nos llevó tiempo. Luego como en cada país había que hacer el trámite de las aduanas, que es otra media hora perdida. No estás para grandes celebraciones, lo que quieres es ir al hotel y descansar.

- ¿Se descansa bien después de tanto trajín, después de haber estado con los turnos y de estar engañando al sueño?

- El 25 fue un día raro y el 26 fuimos a revisar el barco, tuvimos la reunión de balance de la etapa, entrevistas y cena con todo el equipo. Cuando llegas no duermes del todo bien pero la segunda noche ya sí, dormí nueve horas casi del tirón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos