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Vicente y Saralegi se imponen en el Urrezko Aizkolarien Binakako Txapelketa

Iker Vicente y Rubén Saralegi celebran su victoria/Lusa
Iker Vicente y Rubén Saralegi celebran su victoria / Lusa

Los primos deciden la final en el último trabajo largo ante Atutxa-Alberdi y Mugertza II-Otaegi

IÑIGO GOÑI

Iker Vicente y Rubén Saralegi ya tienen su primera txapela del Parejas después de imponerse, en la final del frontón Izarraitz de Azpeitia, a Atutxa II-Alberdi 'Txikia IV' y a Mugertza II-Otaegi, segundos y terceros respectivamente. Los primos se sacaron la espina del año pasado después de quedar subcampeones y ahora subieron un peldaño hasta sumar uno de los títulos más importantes de la aizkora.

Los ganadores pararon el reloj en 24 minutos y 45 segundos y aventajaron en un minuto y ocho segundos a Aitzol Atutxa y Julen Alberdi 'Txikia IV' (25:53) y en un minuto y 30 segundos a Ugaitz Mugertza y Joseba Otaegi. La final se componía de cinco trabajos y los ganadores se impusieron en tres y los otros dos se los repartieron las otras dos parejas.

Iker Vicente tiene dentro de un mes una cita histórica, en la apuesta que le va a medir a Xabier Orbegozo 'Arria V', y demostró estar en el buen camino. Se notó la preparación que está llevando para el desafío y en el último trabajo de fondo es donde sacaron la ventaja decisiva. Hasta ese momento los campeones llevaron la iniciativa de la final, pero no estaba decidida. En los últimos ocho troncos, en txanda libre, sobre dos kanaerdikos y seis de 60 pulgadas la pareja navarra marcó diferencias. La madera era exigente y eso les ayudó, al igual que el conocimiento mutuo que se tienen.

Juntos desde pequeños

Vicente y Saralegi llevan toda la vida entrenando y compitiendo juntos y se compenetraron a la perfección. Saralegi hacía los trabajos de fuera y Vicente los del interior. La apuesta contra Arria será sobre troncos de 60 pulgadas y tras la victoria reconoció que está entrenando con madera dura y que eso le ayudó a la hora de tener que afrontar troncos del mismo tamaño y de parecida exigencia.

La final no tenía un favorito claro y el resultado final sorprendió por la diferencia que sacaron a los segundos, Atutxa y Alberdi 'Txikia IV'. Ya desde l primer trabajo se vio que sería una buena mañana para los primos. En el primer trabajo ya aventajaron en seis segundos a las otras dos parejas. Y el primer golpe sobre la mesa lo dieron en el segundo trabajo en vertical, sobre un tronco de 60 pulgadas. Pararon el reloj en dos minutos y nueve segundos y aumentaron la ventaja en otros 16 y 31 segundos respectivamente. Vicente y Saralegi demostraron que son especialistas en el corte vertical.

Guión establecido

Antes del tercer trabajo contaban con un colchón a tener en cuenta, pero en el tercer y cuarto trabajos se vieron superados por los subcampeones y en uno de ellos por la pareja guipuzcoana. Así, se llegó al último trabajo con dos parejas, las dos favoritas en un pañuelo, separados por solo once segundos. Y con Mugertza y Otaegi al acecho a 37 segundos. Una desventaja difícil de remontar a dos parejas tan poderosas.

Las espadas seguían en alto y el guión previo a la final se estaba cumpliendo a rajatabla con dos parejas igualadas y la tercera cerca. La gente estaba disfrutando. Hay que destacar también la numerosa presencia del público, que pobló la grada inferior del Izarraitz azpeitiarra. Está claro que había ganas de ver una final que prometía y no defraudó.

Metidos en la harina de los últimos ocho troncos los navarros comenzaron a sacar ventajas desde los primeros hachazos. Saralegi era el encargado de cortar el exterior del tronco y Vicente el interior. Los relevos eran matemáticos y los dos se mostraron impecables. El ritmo era excelente. Por detrás, Atutxa y Txikia IV sufrían más y veían como se les escapaban las txapelas. Había una pareja superior y había que aceptarlo y tratar de asegurar un segundo puesto que no era sencillo ante dos aizkolaris ideales para este tipo de trabajos.

Mugertza y Otaegi necesitaban recortar mucho tiempo y a pesar de terminar segundos en este último trabajo no atraparon a los segundos y se quedaron a 22 segundos del subcampeonato. Ni Atutxa, ni Mugertza ganaron esta vez y hay nuevos campeones, ya que nunca antes habían ganado estas txapelas, ni juntos, ni por separado.

«Este año sí hemos dado nuestro nivel»

Iker Vicente tenía claro que la compenetración fue clave en la victoria. "Nos conocemos desde que nacimos, somos primos, y hemos cortado toda la vida juntos todos los fines de semana desde que acudíamos al caserío de chavales. Eso se nota".

Saralegi no podía estar más satisfecho. "El año pasado nos quedamos con pena por no dar nuestro nivel. A Iker le tocó un mal día y nos quedamos con esa espina clavada. Hoy en cambio hemos realizado nuestro trabajo y estamos muy contentos". Iker reconocía que los entrenamientos para la apuesta le han venido bien. "Estamos entrenando mucho y además era madera exigente y en casa estamos entrenando con ese tipo de madera, ya que no hemos encontrado material más suave".

Clasificación

Vicente-Saralegi:
1:35, 3:44, 6:14, 9:00, 24:45
Atutxa II-Txikia IV:
1:41, 4:06, 6:33, 9:11, 25:53
Mugertza II-Otaegi:
1:41, 4:21, 6:47, 9:37, 26:15

Lusa

Maika Ariztegi da la sorpresa con foto-finish

Si en la final de parejas se cumplió un guión esperado la femenina tuvo un desarrollo totalmente inesperado. Maika Ariztegi se llevó la primera txapela del Urrezko Aikolari Banakako Txapelketa. Maika Ariztegi ya ganó la primera edición de la Urrezko Kopa de Donostia, el día de Santo Tomás de 2016, que fue el primer campeonato de la historia femenino y ahora también es la primera campeonato del Urrezko Aizkolariak.

La victoria de Ariztegi no debería sorprender viendo su curriculum, pero sí viendo las últimas actuaciones dentro de la aizkora femenina. Irune Izkue era la principal favorita después de ganar todas las jornadas, pero en la final sucumbió y terminó cuarta y última.

Las aizkolaris; Ariztegi, Izkue, Nerea Sorondo e Irati Astondoa tenían que cortar tres troncos de 36 pulgadas y solo hubo 20 centésimas de diferencia entre Ariztegi y Sorondo. Ambas pararon el reloj en 8 minutos y 15 segundos, pero por 18 centésimas de la primera y 38 centésimas de la segunda. Astondoa acabó tercera a 1:22 de las primeras e Izkue ya muy lejos a tres minutos de desventaja.

Guzta, la de Harrijasotzailes

El Campeonato de las dos piedras también se decidió por poco. Xabier Aramburu 'Guzta' se caló la txapela tras dar 15 alzadas a la rectangular de 175 kilos y a la cúbica de 150. Sumó 2.450 kilos y aventajó en 25 kilos a Imanol Illarramendi 'Kortaberri', que dio las mismas alzadas, 15, pero dio una más a la cúbica y una menos a la rectangular, por lo que sumaba 25 kilos menos. Aimar Galarraga cerraba la final con 2150 kilos.

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