Surf

Traicionado por sus olas

La embarcación del dueño de Quiksilver apareció encallada, sin nadie en su interior, en una playa de Hossegor. / AP
La embarcación del dueño de Quiksilver apareció encallada, sin nadie en su interior, en una playa de Hossegor. / AP

La desaparición en Las Landas del dueño de Quiksilver conmociona al surf. Aranburu, Illarramendi y Francesena le recuerdan con cariño

ÁLVARO VICENTE

El mundo del surf llora la desaparición del francés Pierre Agnès, director de la conocida marca deportiva Quiksilver, referente de la industria de este deporte. Su velero, de 36 pies, con el que había salido a navegar el martes, fue encontrado vacío en la arena de una playa de Hossegor y desde entonces no se han tenido noticias suyas. Aritz Aranburu, Ibon Illarramendi y Aitor Francesena, surfistas de Zarautz a los que Quiksilver viene apoyando desde que eran juniors, no dan crédito a la noticia. Les resulta complicado encajar cómo Agnés, «una persona siempre ligada al mar, conocedor al detalle de la costa francesa», podría haber perdido la vida en el agua.

La Prefectura de Las Landas detalló que el martes Agnès, de 54 años, salió a pescar, como tenía costumbre, a las siete y media de la mañana. Horas después envió un mensaje a las autoridades portuarias indicando que retrasaba su regreso debido a la espesa niebla. Las autoridades lanzaron la operación de búsqueda tras hallar su barco de once metros, vacío y volcado, en una playa de Hossegor.

En esa jornada el mar estaba más que revuelto, con olas de entre dos y tres metros en zonas próximas a la playa. Tras día y medio de búsqueda con embarcaciones y tres helicópteros, el miércoles por la tarde quedó suspendida esta operación ante las escasas posibilidades de encontrarlo con vida en el caso de que hubiera caído al agua en un golpe de mar. «Dado que la temperatura del agua oscila entre 11 y 13 grados, y han pasado más de 24 horas desde que se dio la alerta, la esperanza de encontrar vivo al CEO de Boardriders es casi nula», detallaron las autoridades galas.

Agnès trabajaba desde hace casi treinta años en Quiksilver. Desde 2015 preside el grupo Boardriders Inc., que posee las marcas Quiksilver, Roxy y DC Shoes, con presencia en 28 países. Recientemente Quiksilver, después de una etapa complicada en la que el Gobierno francés tuvo que salir a su rescate, ha realizado una oferta de compra por la australiana Billabong por 240 millones de euros que debe ser confirmada en abril. Agnès, que compitió profesionalmente en el surf, dirigía esta multinacional desde su sede europea de Donibane Lohizune. Tiene tres hijos.

Aranburu, segundo con gorra, junto a Agnès, al volante.
Aranburu, segundo con gorra, junto a Agnès, al volante. / INSTAGRAM

Aritz Aranburu, estos días en Hawai, donde va a participar en la segunda prueba del circuito QS de la temporada, ha sido uno de los primeros surfistas en reaccionar al conocer la desaparición de Agnès al colgar en las redes sociales una fotografía en la que aparece con él y otros surfistas -es la imagen que acompaña estas líneas- y un texto en el que confía en su aparición: «Tengo tanta admiración por este hombre... Pienso en tu regreso, en tu familia y en la gran comunidad de surf con la que compartiste tanta pasión». Aritz, como otros muchos deportistas, no hubiera podido completar su carrera deportiva si no es por el apoyo económico de Quiksilver, su patrocinador principal.

«Trato correcto»

Al dueño de la marca de surf era fácil verle en cualquiera de los muchos campeonatos que se disputan en aguas de Las Landas. En más de uno coincidió con Ibon Illarramendi, al que Quiksilver respalda desde hace más de treinta años. «El trato con él, pese al cargo tan alto que ocupaba, siempre era correcto, cercano. Un tipo que merece la pena».

En el mismo sentido se pronuncia Aitor Francesena, el campeón del mundo invidente. La idea que tiene de Agnès es surfeando en el agua de Hossegor y en Marruecos, donde pasaba largas temporadas. «Es una pena que alguien que ha disfrutado tanto del mar haya podido perder la vida en ese medio».

Francesena, como Aritz e Ibon, no pierde la esperanza de que Agnès acabe apareciendo. «Es difícil de explicar qué ha podido pasar. Agnès tenía conocimientos del mar como pocos, estaba acostumbrado a salir a pescar en solitario desde Capbreton...».

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