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Axi Muniain surfea las olas del huracán Ophelia

Olas gigantes. Axi Munian cabalga una ola XXL en Nazaré. / RAFAEL RIANCHO
Olas gigantes. Axi Munian cabalga una ola XXL en Nazaré. / RAFAEL RIANCHO

Semáforo en verde en las olas XXL. Axi Muniain surfea en Nazaré (Portugal) la primera gran marejada de la temporada causada por el huracán Ophelia

ÁLVARO VICENTE

No hay cosa buena que genere un huracán, salvo que se trate de surfear olas XXL. Axi Muniain (Zarautz, 1982) lo ha vuelto a hacer. Ha logrado lo que nunca antes ningún otro surfista: ha surfeado en Nazaré (Portugal), en la nueva meca del surf de olas gigantes en Europa, olas generadas por el huracán Ophelia. El resultado, la imagen que acompaña estas líneas. El zarauztarra ha vuelto a dominar la bestia, esa que a punto estuvo de acabar con su vida el pasado invierno cuando le engulló. Meses después, recuperado físicamente del peor trago que ha sufrido, ha sido él quien ha ganado la batalla. «Necesitaba revivir esa sensación inexplicable que solo sentimos quienes nos enfrentamos a estos monstruos. Quería volver a Nazaré y disfrutar como lo he hecho», confiesa Muniain. «El huracán venía con una trayectoria inusual, había intensificado su fuerza en las Azores cuando lo normal es que la pierda en ese punto. La orientación tampoco era la ideal para surfear en Nazaré, pero no nos rendimos, esperamos la cola del huracán y tuvimos suerte. El mar nos regaló unas olas sensacionales», relata. Habla en plural porque en sesiones de olas gigantes como ésta es necesario, obligatorio, que otro compañero haga las labores de apoyo en una moto acuática. Porque, como ya saben, estas olas no se podrían surfear sin ayuda de las motos acuáticas. El surfista es remolcado con una cuerda hasta la pared de la ola a la que de otra forma sería imposible llegar con la ayuda de los brazos. «Intenté entrar al agua desde tierra firme, sin ayuda de la moto, y era imposible. Chocaba una y otra vez con las olas», cuenta. El 'tow in', como así conoce esta especialidad de surf, exige una coordinación exquisita entre surfista y motorista. Ni que decir en situaciones extremas como las que se dan en Nazaré. Cualquier error puede llevar a ambos a las rocas. En esta ocasión, por primera vez, Muniain ha hecho pareja con el brasileño Pato Texeira, una eminencia en este deporte, o mejor, en esta aventura solo apta para unos pocos elegidos en el mundo.

Esos pocos, alrededor de una treintena, están aterrizando en Nazaré en las últimas horas llamados por los partes de olas que dicen que mañana puede ser una de las jornadas para el recuerdo. Quizás sea mucho decir que se podrían dar las condiciones para poder romperse el récord del mundo a la ola más grande surfeada en la historia, aquella de 23,2 metros a cargo de Garrett McNamara en este mismo rompiente, pero sea como fuere, sin ser esto lo más importante, todas las variables apuntan a un día «monstruoso». Y Muniain, sobra decirlo, estará en el agua... siempre que termine de reparar la moto acuática que perdió ayer en una nueva sesión XXL. «La recuperamos, no sin dificultades, y parece que funciona correctamente después de haberla destripado», advierte con la sorna que le caracteriza.

Munain, al que respaldan Pukas, Kirolgi, Carver, SL Rescue y ZIPR Bebidas, se ha reencontrado en Nazaré con equipos de surfistas de distintos países. No falta ninguno de los grandes, todos llegan llamados por el rugido de la bestia. Por de pronto, Muniain ya les ha cogido la delantera en Nazaré.

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