Montaña

Segundo intento invernal al Everest

Impresionante y caótica imagen de la Cascada de Hielo, tomada el pasado martes hacia el Everest. / AT
Impresionante y caótica imagen de la Cascada de Hielo, tomada el pasado martes hacia el Everest. / AT

Alex Txikon está en el techo del mundo, esta vez con el pakistaní Alí Sadpara -el mismo con el que hizo el Nanga Parbat invernal-, para volver a intentar hacer cima

JUAN MANUEL SOTILLOS SAN SEBASTIÁN.

La víspera de Nochebuena el alpinista lemoarra Alex Txikon salió del aeropuerto de Loiu rumbo a Katmandú para volver a reencontrarse con el Everest en invierno. Este año el compañero de cuerda será su amigo pakistaní Alí Sadpara, a quien conoce muy bien ya que con él escaló el Nanga Parbat por primera vez en invierno en 2016 y con quien volvió a hacer la cumbre en esta montaña el pasado 3 de octubre.

Partió del aeropuerto vizcaíno con todo el material necesario para la expedición, que incluía 250 kilos de productos alimenticios para niños y material sanitario. Desde hace años, Txikon colabora con esta ong fundada por el alpinista navarro Iñaki Otxoa de Olza -este año se cumple una década de su fallecimiento- en el Annapurna.

La donación corre a cargo de la Fundación Cofares. Consta de leche en polvo, papillas para niños, así como diferentes materiales médicos y de cura como agua oxigenada, apósitos e incluso tensiómetros y termómetros, productos muy necesarios y muy demandados en aquella zona. En opinión de Txikon «todo este material les será de mucha utilidad en los proyectos con los que Sos Himalaya trata de colaborar con la región desde hace tiempo».

Nueve alpinistas

Si el pasado año integraron la expedición once escaladores, en esta ocasión serán nueve, de los que ocho repiten. Todos están ya en el campo base. acompañándoles en la fría aventura a Alex y Alí, Temba Bothe, Nuri, Cheppal, Pasang Norbu, Wolung Dorgie, y los especialistas en la cascada de hielo, Gyelsen y Tenzing Gyelsen. «Con este equipo más reducido puede ser posible igualmente hacer cumbre si los que estamos somos fuertes y tenemos buen rollo entre nosotros», afirma un ilusionado Txikon.

Equipando la montaña

La expedición llegó al campo base el pasado día 2 tras ocho días de marcha de aproximación. Su intención era instalarlo más arriba de lo habitual, a unos 5.350 metros. «Pretendemos ahorrarnos 50 minutos de caminata hacia la Cascada de Hielo y por otra parte que nos dé el sol desde primera hora de la mañana y que se prolongue 45 minutos más por la tarde que si hubiésemos puesto abajo el campamento», señalaba.

El sol es clave para tener al menos algo de calor en horas punta. «Tendremos más calorcito», decía, pero siempre y cuando haga buen tiempo. A partir de ese momento los nueve alpinistas, tras realizar la 'puya' -ceremonia en que se pide a los dioses les acompañe en la aventura-, comenzaron a equipar la montaña.

Dureza y crudeza

Ya pudimos ver las imágenes de frío extremo en la película de Aitor Bárez 'Everest, un reto sobrehumano' en la que se recogía la expedición anterior de Alex Txikon al techo del mundo el pasado invierno. Imágenes de dureza y crudeza que parece que es por lo que últimamente se ha decantado el alpinista vasco ya que lleva unos cuantos años intentando invernales a las grandes montañas de ocho mil metros con más o menos éxitos, obteniendo una gran recompensa a semejante esfuerzo el invierno de 2015-2016 al conseguir la cima del Nanga Parbat de 8.125 metros en el Himalaya pakistaní junto a los alpinistas Simone Moro y Alí Sadpara.

Sucedió el 26 de febrero de 2016, después de 29 intentos de otras expediciones en los últimos 28 años, cuando Txikon y sus compañeros escribían con letras de oro una página más del alpinismo mundial al coronar el Nanga Parbat por primera vez en época invernal. Aquél fue un gran éxito que ahora espera volver a conseguir. «Estamos muy animados. A ver si este año tenemos más suerte y podemos hacer cumbre en el Everest a pesar de todas las inclemencias», anuncia. Dureza y crudeza en el intento no les va a faltar.

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