Vela

Rumbo a Lisboa pasando por Madeira

Xabi Fernández en el desfile hacia la salida, con sus hijos Noa y Adur al frente del equipo 'Mapfre'. / I. A.
Xabi Fernández en el desfile hacia la salida, con sus hijos Noa y Adur al frente del equipo 'Mapfre'. / I. A.

La Volvo Ocean Race partió ayer desde Alicante para una primera etapa de 1.450 millas. Los siete barcos participantes tardarán entre seis y siete días en llegar a la meta de esta inusual primera etapa

IÑIGO ARISTIZABAL ALICANTE.

Ya están en el agua los siete barcos que compiten en la decimotercera vuelta al mundo tripulada y con escalas. Antes llamada Whitebread Race, ahora Volvo Ocean Race, fundamentalmente es lo mismo pero mucho ha cambiado desde aquellas primeras ediciones de los años 70. Entonces los participantes eran aventureros, navegantes por devoción, incluso nómadas. En aquellos barcos cargaban centenares de latas de cerveza, llevaban guitarras, tenían jerseys de lana y algodón que acababan pesando demasiado y se orientaban por medio de sextantes. Tenían obligación de notificar su ubicación un par de veces por semana, pero a veces ni siquiera lo hacían. Y desconocían qué puesto ocupaban en cada etapa. No había otra forma de saberlo que contar mástiles al llegar a puerto.

Como todo en la vida, también esta regata ha evolucionado y ahora los barcos están continuamente controlados por medio del GPS, en lugar de cervezas hay comida liofilizada, en el vestuario hay variedad para según qué condiciones y una persona en cada barco -de la organización- envía directamente fotografías, vídeos y declaraciones.

Y, con todas esas innovaciones, el reto sigue siendo el mismo y el peligro, también. 2.000 personas han participado en las doce anteriores ediciones de la vuelta al mundo tripulada y con escalas y cinco de ellas no volvieron. El último fallecimiento sucedió en 2009, año en el que también se hundió el 'Movistar'. Por eso, la prioridad de los patrones en la Volvo Ocean Race es llevar a toda la tripulación al siguiente puerto. El de Alicante despidió ayer a las siete tripulaciones, con esa emoción que se produce en todas las salidas. Y con muchísimo público. Desde que los barcos llegaron el pasado 11 de octubre, el Race Village ha recibido a muchísima gente, hasta 65.000 personas en el día de mayor afluencia.

Aunque hay 563 millas desde Alicante hasta Lisboa, los barcos harán en esta ocasión 1.560, las que suman acercándose hasta Madeira. La organización lo decidió esta misma semana, al revisar los partes meteorológicos. Sobre la mesa estaban las opciones de ir directos a Lisboa, de ir primero a Cerdeña o ésta por la que se han decidido, en la que la isla de Porto Santo hará de ciaboga.

Salida con riesgo

La salida resultó espectacular y con un punto de riesgo, el que pusieron algunos de los centenares de barcos que se acercaron a ver el evento. Veleros con poca maniobrabilidad, yates que no hacían caso a los jueces, grandes barcos de los que ofrecen excursiones, motos de agua... Aquello era una maraña que más o menos se fue librando, pero cuando los barcos cogieron rumbo libre tras haber realizado un recorrido frente a la costa de Alicante se vivieron momentos de tensión y peligro al pasar por un estrecho pasillo.

Por suerte no hubo ningún percance y enfilaron las proas hacia Gibraltar, con el 'Dongfeng' en cabeza y el 'Mapfre' en cuarta posición. Había empezado la vuelta al mundo, en menos de una semana tendremos en Lisboa las primeras alegrías y decepciones, pero seguirán quedando muchas millas de Volvo Ocean Race por delante.

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