Los 100.000 del rugby se asoman a Bilbao

La capital vizcaína ya está preparada para acoger las finales de los mejores torneos de clubes. Los hosteleros se frotan las manos y San Mamés será el escenario donde se decidirán los títulos de la Challenge Cup y la Champions Cup

Murphy (Leinster), Thomas (Racing Metro 92), Ambscombe (Cardiff Blues) y Woodward (Gloucester). /
Murphy (Leinster), Thomas (Racing Metro 92), Ambscombe (Cardiff Blues) y Woodward (Gloucester).
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

San Mamés ha tomado el relevo de Anoeta como sede del rugby de alto nivel internacional a este lado del río Bidasoa. Si el estadio donostiarra acostumbró a albergar -y agotar las entradas- compromisos europeos o del Top 14 francés por parte del Biarritz Olympique y Aviron Bayonnais e incluso recibió el enfrentamiento de las selecciones de Tonga y Estados Unidades en noviembre de 2016, esta semana el campo bilbaíno será el escenario de las finales de la Challenge Cup (viernes 11) y la Champions Cup (sábado 12).

Es la primera vez que los dos principales torneos europeos de clubes se decidirán fuera de los límites de Francia, Escocia, Inglaterra, Gales o Irlanda. La iniciativa responde al deseo de la European Professional Club Rugby (Liga Profesional Europea de Rugby) de expandir la magia del balón oval más allá del territorio histórico del Seis Naciones. Sin embargo, no es el primer gran hito al sur de los Pirineos, pues Barcelona acogió en 2016 la final del Top 14 francés, cuando entre Toulon y Racing 92 congregaron a 99.124 espectadores en el Camp Nou, récord mundial de asistencia en un partido de rugby.

El reto para Bilbao es tan mayúsculo como la expectación que despiertan las finales continentales. Ya a comienzos de octubre, sin saber los cuatro equipos que opositarían a los títulos europeos, se habían vendido 37.000 de las 100.000 entradas puestas a la venta entre las dos finales. Esta pasada semana se habían tramitado casi 50.000 de los 53.000 billetes en la Champions y casi 25.000 en la Challenge -San Mamés no abrirá el anillo superior de su graderío en este torneo-.

Ambiente de rugby, en las calles de Bilbao.
Ambiente de rugby, en las calles de Bilbao. / BORJA AGUDO

Pese a los 100.000 aficionados que se espera lleguen -y beban cerveza- durante la semana, las autoridades no han decretado ningún estado de alerta. Como vino a decir el histórico John Dickinson, la taberna, el pub y las birras forman parte del rugby. Un deporte en el que la violencia, felizmente, se evapora como la espuma de una pinta mal tirada.

Inglés, galés, dublinés y galo

El viernes (21.00 horas) abrirán fuego el Gloucester inglés y el Cardiff galés en busca de la Challenge Cup, que correspondería a la Europa League del fútbol. Al día siguiente (17.45 horas) el Racing 92 parisino buscará su primer cetro europeo ante el tricampeón Leinster dublinés. Unas horas antes (12.00), Getxo acogerá la final de la más modesta Continental Shield entre el Enisey-STM ruso y el Heidelberger alemán.

Los datos

100.000 aficionados
se espera en las finales. Las reservas hoteleras llegan a Vitoria y de forma residual a Donostia. En Bilbao hace meses se dispararon los precios.
32,7 millones de euros.
Es el impacto económico de las finales de 2017 en Edimburgo, y la Liga Profesional Europea de Rugby (EPCR) prevé superarlo en Bilbao.
120.000 litros de cerveza.
Es la provisión realizada por los bares bilbaínos esta semana. Una cantidad casi como en la Aste Nagusia.
95 euros.
Es el precio de las entradas más caras de la Champions. En la Challenge van de 20 a 55 euros.

Los irlandeses de Johnny Sexton y compañía son favoritos en la final. De ganar, lograrían su cuarta corona, e igualarían con el Stade Toulousain al frente del palmarés. En semifinales doblegaron con claridad al Scarlets. Más oposición encontró en el Munster -aquel equipo irlandés que en 2005 cayó en Anoeta ante el BO- el Racing 92, que opta a su primer entorchado, lo que colmaría el anhelo de su mecenas, Jacky Lorenzetti. De la mano del multimillonario suizo, el equipo cuenta con un presupuesto de 25 millones de euros que le permiten tener jugadores como Dan Carter, uno de los que captará los focos de San Mamés.

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