Montaña

El rescate de Anovazzi «es la mejor de las cimas»

Rueda de prensa en Bilbao de los integrantes de la expedición WOPeak / EFE

Iñurrategi, Vallejo y Zabalza creen que su proceder en el Gasherbrum para ayudar al italiano «es el ejemplo máximo del alpinismo en el que creemos»

JULEN ENSUNZA

El rescate del montañero italiano Valerio Anovazzi por parte de Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza, integrantes de la expedición WOPeak, en el Gasherbrum «es el ejemplo máximo del alpinismo en el que creemos», han explicado este viernes los integrantes de la cordada en la rueda de prensa celebrada en Bilbao para explicar los detalles de su aventura en la cordillera del Karakorum. «Es la mejor de las cimas», recalcaron, aunque no quisieron centrarse demasiado en ese hecho porque lo consideran «algo normal en el montañismo».

Tras el «bajonazo» anímico que supuso no poder hacer cumbre al estilo alpino por rutas no convencionales tanto en el G I como en el G II por segundo año consecutivo, «estamos tremendamente satisfechos porque la vida es lo más importante», detallaron. De hecho, estaban recogiendo el material en el campo base cuando recibieron la noticia de que el italiano se había quedado en el campo tres, a unos 7.000 metros de altura, y no se lo pensaron dos veces.

Pese a que estaban «muy cansados» después de cinco días de gran esfuerzo, salieron esa misma noche por la ruta normal del G II para superar de un tirón casi 2.000 metros de desnivel en doce horas. Al llegar al lugar en el que se encontraba su tienda, Anovazzi estaba «como un pajarito, sin fuerzas y deshidratado». Al italiano se le iluminó la cara al ver a los tres montañeros vascos a los que conocía del campo base. Gracias al agua y las inyecciones de dexametasona el alpinista italiano, que tras el rescate reconoció que «solo no hubiera podido descender», consiguió ponerse en pie para bajar al campo 2.

«Nos turnamos para asegurarle todo el rato», han explicado. No era sencillo bajar por esa ruta con zonas heladas y fuertes pendiente, pero «nos apañamos», han detallado. Además, a medida que el cuarteto bajaba, el italiano se encontraba cada vez mejor. La alegría por el rescate no oculta, sin embargo, la «desilusión» por no haber podido completar con éxito la expedición. Y es que por segundo año consecutivo las adversas condiciones climatológicas echaron por tierra su reto.

«Desde el punto de vista físico estábamos mejor que nunca, la aclimatación había sido muy buena, pero estas cosas pasan. Sabemos que el intentar algo nuevo por estas tierras, a menudo es sinónimo de fracaso y lo asumimos», han reconocido. Las fuertes ventiscas y la nieve acumulada en las rutas elegidas fueron un enemigo demasiado grande. Iñurrategi, Vallejo y Zabalza que en medio de su periodo de aclimatación también tuvieron conocimiento de la muerte de su amigo Alberto Zerain y de Mariano Galván en el Nanga Parba, no descartan volver a intentar el reto del Gasherbrum en el futuro, «pero por ahora lo ponemos en barbecho», detallaron.

Prefieren descansar y «ya veremos lo que nos depara el futuro», han explicado. El proyecto WOPeak de la Fundación Walk On Project –WOP–, que comenzó en 2010 con el reto de «llegar al 8.000 en ocho pasos llevando la bandera WOP» también pone fin así a su andadura. «Esta ha sido la octava y última etapa, pero WOP seguirá en el mundo del deporte y del alpinismo a través de nuevos proyectos», ha apuntado el portavoz de la fundación, Mikel Renteria.

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