No es ningún milagro

Esta Real Sociedad ha logrado lo imposible después de navegar durante toda la liga regular en la zona baja de la tabla

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Esta columna podría estar escrita antes de jugarse la final de ayer porque llegar al último partido de la temporada supone ya un éxito en toda regla. Esta Real Sociedad ha logrado lo imposible después de navegar durante toda la liga regular en la zona baja de la tabla. Tiene un equipo tan joven que eso le ha castigado en algunos momentos. Los pequeños detalles que desequilibran muchos de los partidos del hockey hierba actual casi siempre le han penado. Pero esta Real, felizmente dirigida por Jorge Pérez no ha desfallecido, ha seguido trabajando al máximo entre semana porque antes o después el premio iba a llegar. Y sin cobrar un duro.

Esa recompensa le llegó en la última jornada cuando pasó de escapar del 'play out' por el descenso a colarse entre los ochos primeros y conseguir un billete para los playoffs por el título. Eliminó al subcampeón de Liga a domicilio, entro en la Final Four y tocó el cielo al jugar por el título con la plantilla más joven y con menos fichajes de los cuatro aspirantes.

El mérito es enorme pero este premio no es producto de ninguna carambola. No llega caído del cielo. Llega porque la Real trabaja mucho y bien desde edades tempranas para competir con las mejores cada año. Solo hace falta ir un día entre semana al campo de Bera Bera para ver que cada vez son más en la cantera y que no hay sitio para tanta niña. En medio campo es fácil que se entrenen medio centenar de jóvenes. En breve, por fin, Gipuzkoa dispondrá de un nuevo campo de hockey hierba en las inmediaciones del hipódromo después de pelear y pelear durante décadas. La Real ha hecho milagros entrenando en medio campo desde que el hockey asomó por estos lares. Por eso tiene mérito lo suyo. Y es que apostar por el deporte femenino no es solo salir en las fotografías cuando se ganan títulos.

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