Golf

Rahm deja México en la zona templada

Rahm arrancó bien el domingo hasta un doble bogey en el 5./AFP
Rahm arrancó bien el domingo hasta un doble bogey en el 5. / AFP

Rapiña un golpe a Chapultepec en la jornada final para acabar seis bajo el par y con la cara factura de los tres doble bogeys acumulados

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Puesto 20, seis bajo el par del campo, sin meterse en la pomada desde el primer día. Con puntos fuertes (21 birdies) y motas oscuras que le llevaron a enfangarse. A la hora del balance, los doble bogeys del viernes en el 2, el sábado en el 1 y ayer en el hoyo 5 compusieron un lastre feroz que alejó a Jon Rahm de los puestos que esperaba ocupar. También un abanico de salidas a ninguna parte en las que el cóctel entre las ganas de romper la bola y el efecto de la altitud en su vuelo nutría su descontrol. Quiere ganar a toda costa juegue donde juegue, incluso cargando con una rinitis provocada por su alergia a los pinos. Pero no entiende de excusas y ya sólo piensa en sacarse la espina en su siguiente evento en dos semanas, otro Mundial. Esa vez bajo el paraguas del match-play, la versión más emocionante del golf que consiste en partidos individuales en los que sólo cuenta el hoyo ganado.

Fiel a su autoconfianza, Rahm comenzó el domingo pensando que hasta el rabo todo es toro. Cuando compite, quedando 18 hoyos aún por delante, no economiza y pisa el acelerador en la arrancada queriendo adelantar cuanto antes. Así cimenta esa visión que le hace ser un ambicioso empedernido. Cada birdie, un paso menos que remontar, una filosofía válida mientras dura el duende. Se puso -7 saldando por fin su deuda con las dos primeras banderas de Chapultepec, otra razón de su demora respecto a los mejores. Hoyos reconocibles por ser factibles que le dieron lo suyo hasta el par de birdies dominicales.

Sólo en esas banderas cubrió gasto de golpes mientras algunos de los jugadores más en forma del torneo aprovechaban para hacer acopio de números rojos: Mickelson, Sharma y Hatton (-5), Justin Thomas, Cabrera-Bello y Bubba Watson (-4). Un apunte entre los párrafos a analizar para ir puliendo el juego de cara al Masters de Augusta, cuya llamada el de Barrika ya comienza a sentir.

Ese buen inicio ayer fue neutralizado con el citado doble bogey en el 5, con el que comenzó una serie de actividad en su tarjeta, en la que anotó seguidos un birdie y un bogey. Con 35 golpes en el ‘front nine’ que hacían parra con el campo, el segundo largo del día lo dedicó a facturar para la víctimas de los terremotos (21.000 dólares).

No fue una despedida de México agria. Al contrario. Su juego el domingo conllevó la mayor colecta de calles y greens, repitiendo golpazos de plena potencia. En el 2, un par 4, llevó la bola desde la salida hasta a quince metros de la bandera, con la primera opción de eagle de la jornada, un resultado con el que arrancó al primer intento Cabrera-Bello, restando dos al campo en el 1 con un pellizco mágico desde el búnquer.

El canario acabó tercero, a un golpe de los líderes, y Sergio García fue séptimo con -12, penalizado por un doble bogey en el 12 y un par de bolas que se le quedaron colgando sobre la cazoleta.

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