Herri kirolak

Otsagabia tiene un gran campeón

Iker Vicente acaba su trabajo tras 56 minutos y 28 segundos. Su padre, Daniel, y su primo Eneko Saralegi le ayudan. /FOTOS IÑIGO ROYO
Iker Vicente acaba su trabajo tras 56 minutos y 28 segundos. Su padre, Daniel, y su primo Eneko Saralegi le ayudan. / FOTOS IÑIGO ROYO

Iker Vicente, con 20 años, se impone a Arria V con tres minutos y nueve segundos de ventaja. Iker Vicente se embolsó los 12.000 euros que había en juego sobre un trabajo de 12 kanaerdikos y ocho troncos de 60 pulgadas

IÑIGO GOÑITOLOSA.

Iker Vicente demostró en Tolosa que los grandes campeones no tienen límite de edad. A sus 20 años se impuso a Xabier Orbegozo 'Arria V' en la apuesta que les enfrentó ayer en la plaza de toros de Tolosa sobre un trabajo de 12 kanaerdikos y ocho troncos de 60 pulgadas. Así, se embolsó los 12.000 euros que había en juego, 6.000 euros por cabeza. Lo hizo con brillantez parando el reloj en 56 minutos y 28 segundos y aventajando en tres minutos y nueve segundos a un bravo Arria V, que se encontró enfrente a un aizkolari superior.

No se le puede poner ningún pero al triunfo del aizkolari de Otsagabia, más bien al contrario. Realizó un trabajo soberbio y exigente al que se tenían que enfrentar, ya que como se esperaba Arria V puso en liza doce kanaerdikos duros. A Vicente no le tembló el pulso y demostró que Navarra y Otsagabia tiene un nuevo gran campeón. El desafío no descubrió a Vicente, pero si dejó claro que estamos ante un aizkolari de muchos quilates, llamado a marcar una época.

Pocas veces se ha visto antes -si se ha visto- a un aizkolari tan brillante a tan corta edad. Su precocidad no es ningún inconveniente para realizar trabajos de hasta casi una hora. Terminó cansado, como es lógico, pero fresco sin dar la sensación nunca de no poder con el trabajo. Al contrario, Vicente dominó las maderas, del tipo que fuera, los duros que llevó su rival y los blandos que puso él.

Era el favorito para ganar según las apuestas previas y no falló a los que confiaron en él. Los troncos estaban puestos perfectos y el sorteo lo ganó Arria, que eligió el lado izquierdo, más cercano a Berazubi, para empezar a cortar. La estrategia de ambos aizkolaris fue diferente.

Vicente comenzó a cortar por sus troncos de 60 pulgadas y Arria V por sus troncos de 54 pulgadas o kanaerdikos. Nada más comenzar se vio lo diferente que era la madera de uno y otro. La del navarro mucho más blanda. Así, el primer tronco lo cortaron a la vez, pero claro, uno había cortado el de 60 pulgadas y el otro un kanaerdiko de 54.

En el segundo tronco Vicente cogió 45 segundos de ventaja y lo aumentó hasta el minuto y 40 segundos cuanto terminó el cuarto de 60 pulgadas. Arria estaba en los kanaerdikos y no se podía saber quién iba por delante. Hasta la mitad del trabajo no se iba a saber a ciencia cierta cuál era la ventaja a favor de uno y otro. Aunque sí había alguna otra referencia que podía ser válida y esa era a favor de Vicente. Una de ellas era saber en cuanto tiempo iba a cortar el de Otsagabia su primer kanaerdiko. El quinto suyo ya era kanaerdiko y lo cortó en dos minutos y 28 segundos. Un tiempo 20-25 segundos inferior al que estaba empleando Arria en esos troncos. Y otra buena referencia era saber cuánto iba a tardar el guipuzcoano en cortar su primer tronco de 60 pulgadas. Lo hizo en el séptimo tronco y cortó en 2:57.

Ventaja de 1:45

Esos tiempos indicaban que, más o menos, Vicente tardaba 10-15 segundos más en cortar un tronco kanaerdiko que uno de 60 pulgadas, por lo que la ventaja del joven era importante, ya que este los kanaerdikos lo estaba cortando en alrededor de tres minutos. En ese séptimo tronco ya se vio que el navarro iba por delante, aunque la renta no se sabría con exactitud hasta el décimo tronco.

Iker Vicente hizo un tiempo de 56:28 (26:05) por los 59:37 (27:50) de Orbegozo

Pocas veces se ha visto antes a un aizkolari tan brillante a tan corta edad como Vicente

Vicente cortó el décimo en 26 minutos y cinco segundos, mientras Arria V hizo lo propio un minuto y 45 segundos después en 27:50. Ahora sí, se sabía que el joven tenía una bonita ventaja. Quedaba por saber si había alguna diferencia entre los lotes de la derecha e izquierda y si Vicente iba a bajar el ritmo.

Vicente siguió a lo suyo, a un ritmo sostenido, al igual que el de Errezil, pero este cortaba cada tronco un poco más lento. No era mucha la diferencia, pero eran diez segundos por tronco los que perdía Arria V. En la segunda mitad Vicente comenzó también por los de 60 pulgadas y Arria siguió la misma táctica de cortar antes los kanaerdikos. Eso sí, tras el decimosegundo tronco Vicente saltó a los kanaerdikos y dejó para el final los últimos dos de 60 pulgadas. La renta aumentó a los dos minutos en el decimosegundo tronco y subió a los 2:40 en el decimosexto.

Al final ventaja de un tronco

Cuando Arria se puso encima de los de 60 recortó un poquito, pero en los dos últimos troncos, ambos cortaba ya los dos últimos de 60, la renta era justo de un tronco a favor de Vicente. Cuando Arria cortaba su penúltimo terminó Vicente su apuesta. Un desafío que había ganado con autoridad.

Se le vio suelto y cómodo en todo momento. Los tres meses de preparación habían sido perfectos y en la plaza salió a relucir su calidad. Y la marca de 56 minutos y 28 segundos era un tiempo muy serio. Los troncos de Vicente eran muy buenos, pero los de Arria, siendo nobles, eran duros y a los que había que darle y mucho. Eran troncos muy serios y cortarlos en 35 minutos, a una media de menos de tres minutos es un gran trabajo. Ni que decir cortar ocho troncos de 60 pulgadas en 20 minutos y 20 segundos, segundo arriba-abajo.

Y Arria V se movió también en buenos números. Bajó de la hora, cuando en las entrevistas previas dio a entender que se iba a tardar alrededor de una hora y diez minutos. El guipuzcoano no falló, se encontró con un rival más fuerte.

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