Balonmano

Nordlander para al Bidasoa-Irun

Borja Lancina lanza ante la defensa del Anaitasuna./E. Buxens
Borja Lancina lanza ante la defensa del Anaitasuna. / E. Buxens

Los de amarillo caen ante un Anaitasuna en el que ha brillado su portero

BORJA OLAZABALPamplona

El Bidasoa-Irun le ganó hace cinco días al tercer clasificado de la Liga Asobal en Artaleku. Este miércoles ha estado a punto de ganarle al segundo en su propia cancha. Los hombres de Jacobo Cuétar han vuelto a ofrecer una gran imagen, pero se han quedado a las puertas de pegar una campanada. A las puertas de haber sumado, al menos, un punto en Pamplona contra Anaitasuna. Durante muchos minutos los de amarillo han sido mejores y han disfrutado de buenas ventajas, pero al final ha acabado perdiendo por un solo gol. El 24-23 con el que ha finalizado el choque. Ha dolido, pero reafirma que este equipo tiene para mucho más que para estar en la parte baja de la tabla.

A los irundarras les ha costado entrar en partido, pero cuando lo han hecho, solo tres personas que estaban dentro del 40x20 han podido con ellos. La estrella del encuentro ha sido el portero local, un Nordlander que lo ha parado todo y lo ha hecho en los momentos más importantes del encuentro con acciones espectaculares.

24 Anaitasuna

Norlander (15 paradas), Goñi (2 goles), Nantes (6), Bazan (2), Dias, Oswaldo (2), Gastón -siete inicial- Sergey, Etxeberria (5), Adarraga (1), Chocarro, Barricat, Ceretta, Aguirrezabalaga, Balenciaga (2) y Ugarte (4).

23 Bidasoa

Ledo (13 paradas), Crowley (7, 2 de penalti), Renaud (3), Lancina (3), Salinas (1), Kauldi (1), Serrano -siete inicial- Zubiria, Cavero (1), Vázquez, Aldaba, Nonó (5), Muiña (2), Popovic, Redondo

Marcador cada cinco minutos
2-1, 5-3, 6-6, 7-7, 7-10, 11-13 (descanso) 13-15, 16-16, 19-17, 23-18, 23-21 y 24-23.
Árbitros
Escudero. Excluyeron a los locales Nantes, Dias y Aguirrezabalaga (2). A los irundarras Renaud y Popovic
Incidencias
1.100 espectadores en el pabellón Anaitasuna. Más de cien aficionados del Bidasoa se dieron cita en Pamplona

Los otros dos protagonistas, tristes protagonistas, antagonistas, crueles villanos, han sido los dos colegiados del encuentro. Al igual que el portero de Anaitasuna, han aparecido en los momentos calientes del choque para tomar un par de esas decisiones que decantan balanzas. Dos exclusiones más que rigurosas, un jugador que marca tras pisar... y el Bidasoa perdió por uno. Pues eso.

Aun así, no se podrá decir que los de amarillo hayan caído por los árbitros. Una sensacional defensa, apoyada en su cancerbero, de los navarros ha ahogado a los de Irun durante muchos minutos de la segunda parte y ahí es donde se ha ido el partido. Un partido en el que ha podido ganar cualquiera, un partido en el que lo más justo hubiera sido que se repartieran los puntos, pero un partido en el que han perdido los bidasotarras.

Cinco de ventaja

Nada ha tenido que ver el comienzo del encuentro con lo que se ha acabado viendo en La Catedral. Anaitasuna ha empezado demostrando su potencial y ha logrado las primeras ventajas del partido, pero ese 5-3 inicial no ha sido más que un susto. Un gol de Nonó y dos de Crowley, que este miércoles ha estado sensacional con su siete de siete, han puesto a los de Irun por delante.

La defensa bidasotarra se ha convertido en un muro que solo ha permitido a los locales marcar dos goles en los quince siguientes minutos y los de Irun se han puesto cinco arriba, 7-12, cuando la primera parte tocaba a su fin.

El Bidasoa estaba en plan arrollador, defendía y atacaba con suma facilidad, pero se ha despistado en el tramo final y un 4-1 local antes del descanso ha dejado el partido abierto con toda la segunda mitad por delante, 11-13.

Anaitasuna no ha querido desaprovechar su gran momento y, con Nordlander sacando balones de todos los colores, le ha dado la vuelta al marcador. Los navarros se han puesto por delante, 17-16, algo que no conseguían desde el 5-4, y han tomado tres goles de ventaja con el 19-16.

Con la miel en los labios

El partido parecía tener un solo color, pero el Bidasoa no se ha rendido. Ha vuelto a ponerse a uno, pero han llegado esas decisiones arbitrales que tanto daño han hecho. Cuando los de Irun estaban en plena remontada, los hermanos Escudero han tomado partido.

Cuétara se ha enfadado. También los jugadores. Y los locales han vuelto a dejar casi sentenciado el partido. Han cogido n cinco goles de renta, 23-18, y solo quedaban diez minutos. Pero el Bidasoa tampoco ha querido morir en ese momento. Le quedaba una vida más.

Los bidasotarras le han dado otra vuelta de tuerca a su defensa y han logrado algo tan difícil como que Anaitasuna hiciera un solo gol en esos últimos diez minutos. Ha sido el 24-22, a dos minutos, y ha sido suficiente. Ha habido tiempo para un gol de Nonó, 24-23, otra gran defensa y un último ataque. Pero en esos quince últimos segundos no se ha consumado la remontada. El Bidasoa se ha quedado con la miel en los labios.

«Un partido muy igualado»

Jacobo Cuétara ha comentado al término del encuentro que «ha sido un partido muy igualado y que no se ha decidido hasta los momentos finales. Nosotros hemos llegado con fuerza como para remontar, pero al final no hemos podido. Creo que su empuje en la segunda parte, sumado a algunos errores, han decantado el choque. Además, hemos tenido momentos del partido en el que éramos superiores, pero no los hemos sabido aprovechar». Preguntado por la actuación arbitral, el entrenador no ha querido hablar demasiado, pero se ha hecho entender perfectamente. «No tengo palabras para describir el arbitraje».

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