Esquí

Nieve de 'segunda mano'

Estaciones de esquí de los Alpes adelantan su apertura gracias a la nieve de la temporada pasada que han conservado durante el verano

BORJA OLAIZOLA

Algo más de dos semanas faltan para que Kitzbühel, una de las estaciones austriacas de mayor renombre, abra sus puertas a la temporada 2017/2018. Kitzbühel, famosa por el descenso para la Copa del Mundo de Esquí que organiza desde hace más de 75 años, seguido por 60.000 espectadores en directo y decenas de millones por televisión, ha fijado el 14 de octubre como fecha de apertura. La estación tirolesa está a una altura más bien modesta y carece de los glaciares que permiten a otras instalaciones de mayor altitud mantener sus pistas abiertas en los meses más cálidos. Ninguno de sus dominios esquiables está por encima de los 2.000 metros, lo que le coloca en una situación bastante parecida a las estaciones del Pirineo en lo que a innovación se refiere.

¿Qué pasa entonces para que Kitzbühel abra a falta de dos meses para el inicio oficial del invierno? ¿Han previsto los meteorólogos austriacos alguna nevada extraordinaria este otoño en las montañas tirolesas? ¿Han descubierto cañones capaces de fabricar nieve a mansalva cuando el termómetro está lejos aún de acercarse a valores negativos? La respuesta es más sencilla: Kitzbühel y algunas estaciones vecinas llevan ya varios años almacenando la nieve de la temporada anterior durante el verano para así poder adelantarse a sus rivales al abrir la nueva temporada.

A nadie se le escapa que en los últimos años las precipitaciones de nieve se han concentrado sobre todo en la primavera, es decir, a finales de temporada. La mayor parte de las estaciones españolas han tenido que cerrar sus puertas precisamente cuando mayores espesores presentaban. El patrón se repetía en los Alpes, donde empezaron a ensayar sistemas para almacenar la nieve y conservarla en verano en vez de dejar que el sol la derritiese sobre las pistas. Con la ayuda de una tecnología cada vez más eficaz, los austriacos han logrado mantener porcentajes de nieve cada vez más altos listos para su uso cuando los primeros fríos otoñales hacen su aparición.

La nieve que cubre las pistas cuando la estación cierra en primavera se recopila y se amontona en grandes montañas con la ayuda de máquinas. La superficie de esos depósitos se recubre con material aislante con el fin de que la temperatura se mantenga lo más baja posible y luego se coloca encima una lona de color blanco que repele el calor. Los ensayos han permitido perfeccionar el sistema hasta el punto de que sólo se pierde entre el 10% y el 15% de la nieve acumulada. Los depósitos de esa nieve de ‘segunda mano’ almacenan unos 60.000 metros cúbicos, volumen suficiente para recubrir la zona infantil y habilitar algunas de las pistas. La idea es completar esa base con la ayuda de los cañones y de las precipitaciones que vayan cayendo del forma natural.

Sistemas como el que aplican los austriacos están haciendo posible que las temporadas de esquí se prolonguen durante casi 200 días en algunas estaciones de los Alpes, algo del todo impensable unas décadas atrás. El perfeccionamiento en el tratamiento de la nieve, todo un abanico de técnicas que cabe bajo la etiqueta del ‘snow farming’ (cultivo de nieve en inglés), ha dejado desfasados además todos aquellos augurios que hablaban del cierre masivo de las estaciones de esquí como consecuencia del calentamiento del planeta. De momento, en España, donde el ‘snow farming’ aún no ha adquirido el desarrollo que tiene en otros países, la estación más madrugadora esta temporada va a ser Sierra Nevada, que espera abrir el 25 de noviembre. En el Pirineo es la leridana de Boi Taüll la que ha anunciado una apertura más temprana -el 1 de diciembre- , una fecha en la que probablemente se estrenarán también las tres ‘grandes’ de la cordillera Formigal, Baqueira y Grandvalira. La última palabra, claro está, la tiene la meteorología.

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