Rugby

Mariano Galarza: «El rugby es una partida de ajedrez jugada con cuerpos»

M. Galarza./PRESS ASSOCIATION
M. Galarza. / PRESS ASSOCIATION
Jugador de Gloucester

Argentino de ancestros guipuzcoanos, Galarza jugará el viernes con el Gloucester la final de la Challenge Cup en Bilbao

ÍÑIGO GURRUCHAGAGLOUCESTER.

Mariano Galarza busca en su móvil el mensaje de su madre en el que le decía de dónde procedían los Galarza que llevaron a Argentina su apellido. Al cabo de un rato dice: «Irun». Este Galarza argentino, de 31 años y 2,03 metros de altura, lleva cuatro años jugando en el Gloucester y el viernes su club disputa la final de la Challenge Cup, uno de los partidos más importantes de su vida, en San Mamés. Lo lógico es pensar que el entrenador, Johan Ackerman, le incluirá en la segunda línea, porque ha sido titular habitual y descansó en el último partido. «Es la primera vez que voy al País Vasco. Mi papá se siente muy orgulloso de esa tierra. No he ido nunca y me lo debo. Me encantaría ir con él pero no tenemos mucho tiempo y quiero ir sin prisa», cuenta. Y luego la historia de su bisabuelo, Roque, que trabajó las tierras aún familiares en Veinticinco de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, y donó una parcela para una escuela primaria que lleva su nombre.

¿Eran deportistas? «Jugaban al fútbol». Pero su padre se fue a la Universidad de La Plata, como él haría después, y volvió jugando al rugby. El hijo siguió sus pasos con ocho años. «Y hasta ahora, bueno... ¿los vascos son altos?». Resulta que los Galarza de Veinticinco de Mayo no son grandes. Por la comparación con tíos y primos, achaca su altura de segunda línea en el rugby internacional a los genes de una abuela italiana.

A este Galarza grandullón le gustaba tanto el rugby que en su ciudad jugaba en dos equipos: el Tacuara Rugby Club y el del colegio Inchausti, en el que estudiaba. A los 18, se fue a estudiar Medicina y entró en la plantilla del Universitario de La Plata. Le llevaron a la selección en 2008. No jugó, pero entró en el sistema profesional de preparación de Los Pumas, con los que debutó dos años después. Como ocurre en el rugby europeo, el contrato con la selección, los viajes y entrenamientos, le impedían alinearse regularmente con su club, donde juegan su hermano y sus amigos, a donde volverá cuando termine su periplo.

- A nivel local y amateur, el rugby está creciendo en todos lados. Todo lo internacional llama mucho la atención y hace que la gente se acerque al rugby. En Argentina está creciendo rápidamente. Los Pumas atraen a más jugadores que se integran en los clubes, en las raíces. Y eso da a su vez más calidad a la selección. El fútbol es el deporte número uno por una gran diferencia, pero el rugby crece mucho.

- Pero el rugby requiere jugadores fuertes y grandes, y las reglas son complicadas.

- No son en sí complicadas, pero hay muchas. Al haber tantas, si no estás cerca del deporte cuesta entenderlo. Las reglas básicas, sí, pero hay cositas que se pierden. Y en un equipo de rugby hay todos los tamaños: gente chiquita y rápida, más altos, más gordos, musculados y potentes... La estrategia requiere todos los tipos, pero sin duda, con los años, cada vez los cuerpos son más fuertes, más potentes, el contacto es más duro... A nivel internacional se busca el mayor nivel físico.

- ¿Se hace más aburrido por la igualdad de las defensas?

- Hoy en día el rugby es como una partida de ajedrez jugada con cuerpos. Nosotros pasamos a menudo mucho más tiempo en análisis que entrenando en el campo. Por eso atacar es muy complicado. Pero creo que las reglas que se han introducidos en los últimos años han favorecido al ataque y el juego es vistoso.

«Las reglas que se han introducido en el rugby han favorecido el ataque y el juego es más vistoso» EVOLUCIÓN

- Cuando ve vídeos de los viejos tiempos, del legendario apertura de Los Pumas, Hugo Porta...

- Otro deporte. Aunque las bases son las mismas, el orden de los jugadores en la cancha es ya diferente. La estrategia y la táctica han cambiado muchísimo.

- Un equipo de la segunda división de hoy arrollaría a los internacionales de hace cuatro décadas...

- Yo creo que sí, por la forma física y el análisis. Pero no digo que los jugadores de ahora sean mejores.

Mariano Galarza conoce el crecimiento del rugby en España, la polémica en torno a un arbitraje en la clasificación para la Copa del Mundo, la presencia de argentinos en División de Honor, los éxitos en seven... También crece en Latinoamérica.

- ¿Pero no es la diferencia insalvable? Los dos clubes italianos de la liga Pro14, reforzados por jugadores de las grandes naciones del rugby, han ganado partidos, pero Italia encaja derrota tras derrota en el Seis Naciones.

- Crear un buen semillero va a llevar muchos años. El problema es que no basta con tener cinco o seis entrenadores buenos. Hacen falta por todo el país y con capacidad para formar jugadores. Yo creo que esa es la diferencia. Y en el rugby, el mejor equipo gana. En el fútbol, un día el Barcelona puede perder con un segunda en la Copa, porque ese día se despertaron mal, pero es muy difícil que eso ocurra en el rugby.

Galarza recibió en 2010 una oferta para jugar seis meses con el Leinster de Dublín, por la lesión de un jugador. La aceptó porque le permitía regresar y terminar sus estudios de medicina. Pero comprendió que la carrera universitaria le exigía ya una dedicación incompatible con las demandas de Los Pumas. Decidió partir a Inglaterra, vivir el rugby en su cumbre profesional y enriquecerse personalmente viviendo en otra cultura.

Tiene un año más de contrato y planea regresar después a Argentina, terminar su formación de médico. Cuando emprendió el viaje, jugar en un club extranjero no era incompatible con ser llamado a Los Pumas, pero cambiaron la regla y ahora espera que un debate que está vivo en su país concluya con un posible regreso a la selección.

- Estoy jugando en un club de buen nivel en Inglaterra. Es cuestión para los entrenadores si estoy como para jugar en Argentina, pero...Es mi cuarto año en el Gloucester, uno de los más grandes en Inglaterra, por historia, por la dimensión y la gente que lo sigue, por las instalaciones. Es un club que tiene que estar arriba del todo, aunque los últimos años no han sido buenos. Pero creo que, con este nuevo entrenador, el Gloucester va a pelear arriba. Y tenemos la final. Me muero de ganas de jugar en San Mamés.

- ¿Quién es el último argentino que ha triunfado en San Mamés?

Diez segundos después:

- A ver... Ah, igual ¿Bielsa? ¿Se puede decir que triunfó Bielsa? Perdió finales, pero ¿todo lo que consiguió?

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