VELA

El 'Mapfre' es uno de los beneficiados por el paso de las calmas ecuatoriales y se ha pegado al líder

I. A. SAN SEBASTIÁN.

En el mundo de la vela lo más temible está en los extremos. O los vientos demasiado fuertes o las calmas. Los barcos de la Volvo Ocean race afrontaban ayer el siempre peliaguado paso de los Doldrums, la zona de calmas ecuatoriales. Al final, el trance no fue tan penoso como en otras ocasiones y el tránsito por ese área donde parece que no se avanza fue relativamente rápido.

La palabra inglesa doldrum junta dold (estúpido) y rum (rabieta) para acabar definiendo esa zona en la que el viento se muestra perezoso y caprichoso. Siglos atrás, sin toda la tecnología e información de la que se dispone hoy en día, cruzar esta zona era desesperante

En las horas previas Xabi Fernández estaba contento porque «en los últimos días hemos ido a unos 16-20 nudos de velocidad con una meteorología increíble. Por el momento parece que será un cruce fácil, aunque tal vez no debería haber dicho esto...».

Pero los partes acertaron y Pablo Arrarte explicaba «han sido unos Doldrums bastante anormales, porque hemos tenido en general bastante viento y no nos hemos parado apenas. Pero sí ha habido mucha actividad de nubes: muchos parones, acelerones, roles... La verdad es que la flota se ha comprimido y estamos muchos barcos en menos de diez millas». El paso de los Doldrums «ha sido muy bueno para nosotros», reconocía el cántabro, que ayer por cuarta vez celebró su cumpleaños en medio del océano.

Compresión de la flota

Como previeron los expertos, el paso por los Doldrums ha supuesto una compresión de la flota. El 'Mapfre' ha sido uno de los más beneficiados por este efecto. Los de Xabi Fernández estaban hace un par de días a doce millas del líder 'Donfeng' y en el último parte de anoche estaban a solo una. El quinto, que iba a unas cuarenta millas, se acercó a trece. Incluso el último, que llegó a estar a más de cien, ha rebajado su desventaja a la mitad.

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