Herri Kirolak

«Me retiro en septiembre o a primeros de octubre»

Izeta II entiende que es hora de dejar de competir./ETXEBERRIA
Izeta II entiende que es hora de dejar de competir. / ETXEBERRIA
Joxerramon Iruretagoiena 'Izeta II', Harrijasotzaile

El aiarra tiene previsto despedirse en Zarautz con un intento de marca que pondrá fin a una dilatada carrera con las piedras

IÑIGO GOÑISAN SEBASTIÁN.

Joxerramon Iruretagoiena 'Izeta II' anuncia que se retira. No hay vuelta atrás. El gran harrijasotzaile de Aia lo tiene decidido y hacia octubre dirá adiós en un festival en el frontón Aritzbatalde de Zarautz, donde tratará de establecer una mejor marca. Quiere irse a lo grande.

- Llega la hora de decir adiós.

- Disputé el último torneo viernes de la semana pasada en Leioa. Levanté 23 veces la cúbica de 113 kilos en una tanda de tres minutos, como en mis mejores tiempos, y después le di doce alzadas en un minuto. A finales de septiembre o inicios de octubre me despediré con un intento de marca. En agosto, en la Aste Nagusia de Bilbao, homenajearán a mi padre y acudirá toda la saga de los Izeta. Participaré en los compromisos o exhibiciones de verano.

- Lo deja en la cima.

- Los organizadores del campeonato de Leioa me comentaban cómo iba a dejarlo estando a ese nivel y logrando 35 alzadas en cuatro minutos. Estaban Agustín Ostolaza, al que entregaron una plaza, y su hijo Joseba. Mi decisión está metida. No quiero dejarlo arrastrándome.

- Quiere dejarlo a buen nivel.

- Eso es. Lo he tenido escondido, pero hace ya tiempo que pensaba que sería bonito dejarlo a los 50 años. Es un número ideal. Los cumplí en marzo y me voy satisfecho. Estoy a gusto con lo conseguido. Si alargo mi retirada uno, dos o tres años no sabes en qué condiciones te vas a ir. Te puedes lesionar y siempre he tenido claro que no quería competir en la plaza para quedar entre el quinto y el sexto puesto.

- No merece la pena.

- He ganado todo lo que podía ganar. No puedo pedir más a mi cuerpo. Hace poco sufrí una lesión fuerte en el brazo y he vuelto a competir arriba. Además, aunque sea tarde, he aprendido a levantar con una mano. No se puede pedir más. Hay deportistas que se han retirado antes de lo debido, como Martínez de Irujo. Eso sí que es una pena y mucho más duro: verse obligado a dejarlo. Mi caso, en cambio, es lo contrario. He elegido retirarme. Soy un privilegiado en ese aspecto. Mi hijo Hodei lamenta más mi retirada que yo. Me suele decir '¿aita, cómo vas a dejarlo ahora que sigues en plena forma?'.

- Dejó los campeonatos oficiales de Euskadi y de Gipuzkoa hace unos años.

- Hacia 2005. Gané alrededor de quince campeonatos de Gipuzkoa de piedras pequeñas y cuatro de Euskadi. El último año que disputé el Campeonato de Euskadi, creo que en 2005, fue en Aizarnazabal y solo nos inscribimos Joseba Ostolaza y mi hermano. Otro año, en un Campeonato de Gipuzkoa se apuntó mi hijo con 15 años y los participantes en las fiestas de Loinaz de Beasain fuimos mi hermano, mi hijo y yo. Los tres, de casa. Comenté a la federación que me avergonzaba ir a los campeonatos en esas condiciones y que iba a dejar de participar. Ofrecimos una exhibición y no recogí aquella txapela. Tras aquella decisión, la federación decidió bajar el peso de la piedra de 150 kilos a 125 y los jóvenes empezaron a animarse.

- ¿Cuándo empezó?

- Con 14 o 15 años, en el barrio. Después, con 18 me dediqué a la sega. Competí en el campeonato de kintopekos en Hondarribia y terminé segundo. Hice una apuesta con el ganador y la gané. Me gusta mucho el mundo de la sega, pero necesitas pedir campas a los baserritarras y una cuadrilla grande que te ayude en las campeonatos. Además, se compite solo en verano. Con 19 años me pasé a la piedra. Mi primer torneo o campeonato lo disputé en Urnieta en 1991 o 1992. Participamos Landarbide, Luis Mari Telleria y yo. Tenía 25 años.

- ¿Cuántas apuestas ha disputado?

- Cuatro. Las más sonadas, la que disputé contra Landarbide, la de Goenatxo y la última contra Aimar Irigoien. La de Goenatxo era muy dura, con una piedra grande para mis características. Sufrí mucho en la última tanda. Fui bien preparado y disputé una buena apuesta. Hice una gran marca con 89 alzadas.

- ¿Guarda todas las txapelas?

- Sí. He ganado más de 100. Están en la sociedad de casa.

- Ha tenido muchos rivales.

- He sido el puente entre varias generaciones de harrijasotzailes. Cuando empezaba despuntaban Zelai en piedras pequeñas y Goenatxo II con las grandes. Ambos rondan ahora los 58-59 años. Después he coincidido con Joseba Ostolaza, que pertenece a una generación inferior. He competido con Aimar Irigoien y ya en mis últimos coletazos, junto a mi primo Lopetegi 'Urra', con quien hace pocas semanas mantuve una lucha preciosa en el Memorial Pastorkua, en Azpeitia. Es para estar a gusto.

- ¿Participó alguna vez en la Albizuri Handi de Amezketa?

- También. Fue precioso. Mi hermano mayor se entrenaba para piedras grandes y le llamaron para acudir a Amezketa. Ese mismo día tenía el intento de una marca de Zelai con el cubo de 11 arrobas (138 kilos). Era 1996. Fuimos a probar con la Albizuri Handi una mañana. Entonces se podía probar antes del campeonato. La levanté y les dije a los organizadores que me apuntaran. Mi padre me dijo que por la mañana tenía el intento de récord, pero le dije que daba lo mismo. Batí la marca de Zelai de 19 alzadas en tres minutos. Hice 20. Años más tarde me superó Aimar Irigoien con 21. Pasé el control antidoping y me dirigí a Amezketa. Di ocho alzadas a la Albizuri Handi.

- Aquella gran apuesta contra Aimar Irigoien en 2008.

- Las dos apuestas más grandes de los últimos 25 años son las disputadas contra Goenatxo y Aimar. No creo que haya habido otra con tanto público en ninguno de las modalidades de los herri kirolak.

- Se retira, pero deja un legado en forma de escuela de levantadores. Ha sido un pionero junto a Joseba Ostolaza en ese aspecto.

- Siempre he querido transmitir lo que sé. He sido especialista en la piedra cúbica y mi objetivo es que mis alumnos sean mejores y más técnicos con ella. Es así como debe evolucionar a mejor este deporte. No hay secretos, sino enseñanza y transmisión. En mis inicios no había escuelas y nos enseñaban de aquella manera. Mi primera experiencia no fue buena. Me dijeron que no valía para ser harrijasotzaile y que lo dejara. No quiero que eso se repita. Quiero que los chavales dispongan de una escuela donde empezar. El mismo que me dijo que no valía vino a los años a felicitarme tras ganar en Mallabia. 'Te has convertido en un harrijasotzaile enorme', me dijo. 'No gracias a tu ayuda' le contesté.

- ...

- A la escuela acudirán deportistas con diferentes condiciones. Unos más aptos que otros, pero todos harrijasotzailes. Lograrán cosas bonitas, cada uno a su nivel. Ojo con el trabajador.

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