Balonmano

El Bidasoa-Irun se hizo el hara-kiri

Iñaki Cavero se dispone a lanzar a portería en el encuentro de ayer contra el Atlético Valladolid en Artaleku/F. Portu
Iñaki Cavero se dispone a lanzar a portería en el encuentro de ayer contra el Atlético Valladolid en Artaleku / F. Portu

Un partido loco y a demasiados goles tuvo un final de frenopático y los puntos se fueron a Valladolid

IÑIGO ARISTIZABAL

El Bidasoa-Irun regaló este sábado la victoria al Atlético Valladolid con la mala gestión de los últimos minutos y en un pozo se queda su gozo de adelantar a su rival de ayer en la tabla. El esfuerzo de 58 minutos frenéticos y hasta alocados se fue al garete en 90 segundos finales nefastos.

La de este sábado es de esas crónicas que hay que empezar por el final. Minuto 58, Azkue marca de penalti y coloca el 33-31 en el marcador. En el siguiente ataque acorta distancias el equipo pucelano, 33-32. Tiempo muerto local. A 50 segundos del final Salinas lanza desviado y los vallisoletanos piden tiempo muerto. Aunque Zubiria para el lanzamiento, se pita penalti.

A 19 segundos del final marca desde siete metros Diego Camino, empate. El Bidasoa-Irun tenía el último balón pero entre Lancina y Salinas lo pierden en campo rival, el propio Camino lanza arriba y el extremo Serrano culmina el contraataque a tres segundos del final, 33-34.

Fue un final calamitoso que quizás quiso hacer justicia a una discreta actuación de los irundarras, que nuevamente flaquearon en defensa. El problema está señalado, 33, 35, 30 y 34 goles encajados en los últimos cuatro partidos, pero la solución no se encuentra.

En el ‘affaire’ de los porteros, con la multitud de cambios que está haciendo Cuétara en los últimos partidos, este sábado faltaba el lesionado Ledo. Rangel, notable en Logroño, solo paró dos balones en 21 minutos y el resto del partido fue para un Zubiria que detuvo diez, incluidos dos penaltis.

33 Bidasoa-Irun

Rangel (2 paradas), Aldaba, Kauldi (6 goles), Renaud (3), Salinas (1), Popovic (2), Redondo -siete inicial-, Zubiria (10 paradas, 2 pen.), Cavero, Vázquez, Crowley (4, 2 pen.), Beltza, Nonó (5), Serrano (1), Azkue (5, 3 pen.) y Lancina (6).

34 Atlético Valladolid

Díaz (8 paradas), Fernández (5), Hernández (6, 4 p.), Serdio (5), Roberto Pérez (1), Viscovich (1), Rodríguez (1) -siete inicial-, César Pérez (1 paradas), Diego Camino (3, p.), López (2), González (1), Garza (1), Río (3), Martínez, Serrano (4) y Miguel Camino (1)

Marcador cada cinco minutos
4-2, 7-4, 8-8, 9-11, 14-15, 16-17 (descanso); 17-20, 22-24, 24-25, 28-27, 32-30 y 33-34 (final)
Árbitros
García Mosquera y Muro San José. Excluyeron a los locales Beltza (dos veces), Nonó, Popovic y Serrano y a los visitantes Garza (tres veces, roja en el 43’), López (dos veces), Serdio (dos veces), Río y Rodríguez.
Incidencias
1.500 espectadores en Artaleku. Entre ellos el seleccionador Jordi Ribera.

Sería injusto cobrárselo todo a los porteros, pero en su caso la estadística está ahí. Lo que los números no enseñan pero las sensaciones sí es el rendimiento defensivo. Y ayer no cumplió la zaga amarilla. Dentro de un tono general flojo, llamaron la atención las muchas veces que jugadores vallisoletanos recibieron balones solos en seis metros.

Un inicio fulgurante

A todo esto, el partido había tenido un arranque eléctrico y muy positivo para los de amarillo. En el minuto 7 llegó el tiempo muerto visitante con un 6-2 en el que cuatro goles locales eran de contraataque o segunda oleada. Todo salía bien y el Atlético Valladolid estaba espeso en ataque. Parecía que el Bidasoa le quería dejar en veinte goles. Las ganas...

Al arreón inicial le siguió la reacción visitante, con un parcial de 1-6 que cambió el decorado por completo. Los pucelanos se iban encontrando cada vez más cómodos en ataque y su portero paraba un poco más que los de casa. Todo sumado, 10-13 y 11-14 fueron sus mayores rentas del primer tiempo, en cuyo tramo final tiró del carro Nonó con cuatro goles, del 11 al 15 y para empatar a 16.

En la reanudación, la máxima ventaja visitante ya fue de cuatro, 17-21 y 20-24. El Bidasoa no se encontraba cómodo pero, de lo poco rescatable ayer, tuvo arrestos y calidad para dibujar un parcial de 9-3 (tres de Kauldi y tres de Lancina) y entrar dominante en los últimos diez minutos. Pero en los dos finales se hizo el hara-kiri y le regaló no uno, sino los dos puntos al Atlético Valladolid.

Tras el encuentro, Jacobo Cuétara aseguró que «no tengo palabras para describir lo que ha sucedido. No tiene sentido, son acciones que no tienen lógica. Es imposible explicarlo. Estaba ganado. Según iba el partido, perder no era una opción».

Victoria del Amenabar

Gran triunfo del Amenabar Zarautz, 22-23, ante el colista Ikasa Madrid. Con esta victoria, los zarautztarras salen del descenso.

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