Balonmano

Muiña: «Si me tengo que retirar por una lesión, me llevaría un palo durísimo»

Iago Muiña, en la plaza San Juan de Irun. / F. DE LA HERA
Iago Muiña, jugador del Bidasoa-Irun

El jugador gallego ha evitado pasar por quirófano, pero estará más de un mes de baja

BORJA OLAZABALIRUN.

Iago Muiña nació en Ferrol hace 33 años. Desde hace cuatro, juega de amarillo en el Bidasoa-Irun. Con el club irundarra ha vivido grandes momentos como el ascenso y la vuelta a competir en la Liga Asobal, pero ahora lo está pasando mal. Una lesión en el hombro le trae por la calle de la amargura. No sabe si va a poder recuperar su mejor nivel, pero a lo largo de su trayectoria deportiva ha tenido que superar duras pruebas y confía en salir de esta. El gallego tuvo problemas en Bielorrusia por culpa de un contrato en el que todos querían meter mano. También se rompió el cruzado en Catar. Siempre ha vuelto y volverá. Eso sí, de momento, le toca ver a sus compañeros desde la barrera.

- Empecemos por el equipo. En Benidorm llegó, por fin, la primera victoria.

- Romper la barrera de puntuar le ha dado un plus de confianza y motivación al equipo. Veníamos de la pretemporada, de trabajar mucho y muy duro, y ver que no te salen las cosas genera dudas.

- Se ha hablado mucho de que este Bidasoa puede mirar hacia arriba.

- Vamos a ir creciendo, pero hay que tener cuidado. La gente debe tener los pies en el suelo y no meter una presión extra al equipo. Dar un paso en falso te puede condenar. Tenemos que pensar que tenemos un buen equipo y que, si hacemos las cosas bien, haremos algo bonito.

- El equipo ya ha ganado, pero ahora el que lo está pasando mal es usted por culpa de una lesión en el hombro.

- Ahora estoy mejor. No tener que pasar por quirófano me ha aliviado, pero he sufrido y he vivido los momentos más duros de estos últimos años. En los dos partidos que he jugado en Artaleku he sufrido muchísimo y no he disfrutado del balonmano. Eso me mataba por dentro. Sabía que tenía el hombro mal y que no estaba a la altura del equipo.

- ¿Qué es lo que más le ha preocupado? Se le ha visto hasta triste...

- Saber que no estaba bien. Con los servicios médicos hemos intentado hacer todo lo posible, pero estaba un día bien y dos mal. La frustración ha sido total. Por las noches me despertaba con dolor, a las mañanas para mover el hombro me costaba mucho... Ha sido muy duro. Pero ya no puedo arrepentirme de nada. Tengo que pensar en recuperarme bien y volver dentro de un mes o cuando esté al 100%. Sin forzar.

- No es su primera lesión grave, hace años se rompió la rodilla...

- Me pasó cuando me fui a jugar a Catar y fue diferente. Cuando te rompes el cruzado ya sabes lo que te espera. Aquí lo peor han sido las idas y venidas, no saber lo que tienes. Lo otro fue operarse, estar seis meses y volver.

- Diez equipos de la liga española y Catar... ¿Cómo así?

- Cuando se me acabó el contrato en Puerto Sagunto me fui a Bielorrusia, al Meshkov. Pero aquello no salió bien. Estuve un mes y acabé por no firmar el contrato porque mucha gente quería tener su pellizco de lo que yo iba a cobrar y me negué. Apareció lo de Catar y me fui para allí.

- Con la lesión de rodilla, supongo que la experiencia en Catar no fue como imaginaba...

- Deportivamente no, pero me sirvió para cambiar mi forma de pensar. La imagen que tiene la gente de Catar es una mentira. Allí viven bien los ricos, pero hay mucha gente que trabaja para ellos con los que se hacen auténticas burradas, a los que se trata sin ningún escrúpulo. Allí me rompí la rodilla y eso provocó que me volviera a Ferrol. Me llené de energía y volví a la Asobal con el Guadalajara. Me sirvió para saber lo que quería, que es acabar con mi carrera dignamente.

- ¿Hasta entonces no lo había sido?

- No he sido muy consciente a la hora de cambiar de equipos. No he tenido nadie que me ayudara o guiara. Te van moviendo los representantes, que te mandan a los sitios en los que más cobras sin mirar si el equipo te va mejor o peor. Ahora que sé cómo funciona esto, ni tengo representante ni nada. Decido yo.

- ¿Venir a Irun fue una buena decisión?

- Vine con todas las consecuencias. Dejé la Asobal para jugar en la 'B'. El primer año creo que se fue injusto con nosotros porque el equipo se creó en último momento, pero la segunda temporada todo salió bien y subimos por la puerta grande.

- Vaya día aquel del ascenso...

- Estábamos ahí y no había otro día, no había mañana. Teníamos que morir. Fue brutal, quizás lo más bonito que he vivido en el balonmano. Artaleku estuvo espectacular, con la gente dejándose el alma por nosotros. Es algo que nunca olvidaré.

- ¿Mira al futuro?

- Me acabo de apuntar para hacer el examen de acceso a la universidad. Yo hice bachiller, pero no tengo más. Me gustaría estudiar algo relacionado con el deporte, porque quiero ser entrenador. No me veo como un buen entrenador de adultos, pero sí de chavales. Creo que les puedo ayudar en muchas cosas.

- ¿Y a sus 33 años ve cerca el fin de su carrera?

- Con la lesión he estado tan destrozado que muchas veces me ha venido a la cabeza que me queda poco y no quiero que una lesión me retire. Si me tengo que retirar por una lesión, me llevaría un palo durísimo. Pero si el hombro no se cura habrá que cerrar el chiringuito y volver a casa. Algo bueno vendrá, seguro.

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