Montaña

Homenaje en Pamplona a Mari Ábrego

José Ignacio Ariz y Ábrego (trombón), un concierto en Pirineos. / ARIZ
José Ignacio Ariz y Ábrego (trombón), un concierto en Pirineos. / ARIZ

La intervención de sus más allegados y una proyección inédita que recorre su vida y trayectoria recordarán al alpinista navarro fallecido

LARRUNARRI SAN SEBASTIÁN.

Tras el fallecimiento por enfermedad del alpinista navarro Mari Ábrego (Los Arcos 1944) en su casa de Urdaitz el pasado 19 de abril, el homenaje que le quieren tributar su familia, amigos y gente más allegada no se ha hecho esperar. Hoy mismo tendrá lugar en Pamplona un acto de recuerdo hacia su persona en el club Anaitasuna a partir de las 19:30 horas.

Mari Ábrego recibirá, en una sencilla pero emotiva jornada, el cariño de todos los que le querían. Que no son pocos. «Va a consistir en un acto de recuerdo entre amigos donde están previstas varias intervenciones de personas cercanas», comenta el alpinista y gran precursor e impulsor del alpinismo navarro Gregorio Ariz. En el acto preparado para hoy habrá diversas intervenciones de diferentes amigos y allegados a Mari Ábrego. «Unos cantarán, otros recordarán anécdotas vividas, pero principalmente vamos a proyectar una serie de secuencias de su vida, que es muy amplia y difícil de resumir», continúa desvelándonos Gregorio.

Triste es la partida definitiva de un amigo, de un ser querido. Y la de Mari no ha sido menos. Pero con el homenaje se quiere huir de la tristeza. Se le quiere recordar a través de una inédita proyección que se ha preparado para la ocasión tal y como era, alegre y divertido como persona, y gran alpinista. «Queremos que sea un homenaje emotivo y que trate de reflejar lo que era Mari, pero no queremos caer en la tristeza», señala Ariz, gran amigo de Ábrego y compañero de muchas expediciones.

Un concierto magistral

Después del acto oficial del homenaje y tras la cena habrá música y brindis. «Tenemos que terminar brindando y cantando al son de la charanga de José Ignacio en recuerdo a su inolvidable compañero de cordada», refiriéndose Ariz a su hermano José Ignacio, quien junto a Mari Ábrego protagonizaron una singular escalada en las crestas del Diablo en Balaitous llevando en la mochila entre cuerdas y clavijas un trombón y una trompeta.

Desde uno de los cuernos, tras la escalada y en la diminuta cima, se pusieron a tocar una diana sanferminera. «Los demás desde el valle escuchamos aquél insólito concierto...» recuerda Gregorio Ariz. Hoy se vivirán en Pamplona esos sentimientos encontrados entre la tristeza de perder a un gran amigo como lo fue Mari Ábrego y la alegría de recordarle entre todos sus amigos. No faltarán en el homenaje su mujer Ana y las hijas de ambos, Nerea y Argia.

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