Rugby

Las hermanas Erbina, ordiziarras de oro

Lide y Amaia Erbina muestran la medalla conseguida en el Europeo de Bruselas./PEDRO URRESTI
Lide y Amaia Erbina muestran la medalla conseguida en el Europeo de Bruselas. / PEDRO URRESTI

Amaia y Lide saborean el título de campeonas de Europa ganado con la selección en Bruselas. El ala, que ya estuvo en los Juegos Olímpicos de Río en rugby a 7, repite entorchado y la centro debutaba con las 'leonas'

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

«Todavía estoy en una nube, no me lo creo. En clase del instituto, todos mis compañeros me han felicitado», declara Lide Erbina, la menor de las hermanas ordiziarras que el sábado se proclamaron campeonas de Europa de rugby con la selección española al batir en la final a Holanda por un contundente 40-7. Para Amaia, la mayor, que cuenta con la experiencia de haber participado en los Juegos Olímpicos de Río en seven (rugby a 7) y en el Mundial de agosto en Dublín -donde la selección acabó décima-, significaba su segundo entorchado tras el conseguido el año pasado en Madrid. En cambio, para Lide suponía el primer título continental en su estreno con la absoluta.

Amaia, de 20 años, comenzó a jugar con cinco, influida por el ambiente familiar. En su casa de Ordizia se respira rugby desde la puerta de entrada a la chimenea. «Lo hice hasta los 16, la edad tope para jugar con chicos. Luego me fui un año a Hernani y otro a Baiona para tomar parte en la liga sub 18 francesa, que tiene un nivel más alto», recuerda. «En agosto de 2014 fui convocada por primera vez a la selección para participar en los Juegos Olímpicos de la Juventud en China, luego me llamaron para la absoluta y hasta hoy», dice con orgullo. Ya ha disputado once 'cups' -partidos internacionales- con las 'leonas'.

Lide, de 17, desvela que «apenas llevo año y medio jugando a rugby. Antes practicaba baloncesto en el Ordizia. Era alero, pero también jugaba de pívot. Mido 1,78, soy un poco más alta que Amaia. Hace un mes me llamaron a la selección para participar en un amistoso en Escocia, que al final se canceló por las condiciones meteorológicas. Tras esa experiencia esperaba que volviesen a contar conmigo para el Campeonato de Europa y cuando lo hicieron me llevé una alegría tremenda».

Inexperiencia y nervios

El cambio fue muy grande. «El nivel del rugby vasco femenino está creciendo poco a poco y me encontré con un equipo nuevo. Tenía que jugar con compañeras que me sacaban diez años. Estaba muy nerviosa, no tenía experiencia, pero me encontré muy bien, me arropó mucho todo el equipo. Como primera experiencia fue inmejorable», señala Lide, que juega de centro.

Esa es la misma posición que ocupa Amaia en el campo, aunque en este Europeo ha tenido que jugar de ala. «La conquista del título ha sido un logro muy importante. En esta convocatoria no estaban las veteranas. Los técnicos han apostado por jugadoras jóvenes, con proyección, como mi hermana Lide. Ganar y hacerlo de esta manera da mucha confianza al equipo. Ha servido para demostrar a todo el mundo que tenemos calidad».

Sus datos

AMAIA ERBINA
Edad
20 años, cumple 21 el martes 13 de marzo.
Club
Cisneros de Madrid.
Estudios
Segundo de Filología inglesa en la Facultad Complutense de Madrid.
Partidos con la absoluta
11.
LIDE ERBINA
Edad
17 años.
Club
Ordizia.
Estudios
Segundo de Bachillerato en el Instituto de Ordizia.
Partidos con la absoluta
2.

La victoria ante Holanda vino a refrendar la buena imagen ofrecida en semifinales frente a Alemania, a la que derrotaron por 44-0. Lide recuerda que «en ese partido marqué un ensayo y en la final tuve otras dos oportunidades claras, pero ensayar no es lo único que cuenta, lo importante es trabajar para el equipo».

Amaia comparte la misma filosofía y admite que «desde fuera parece que ganamos el título fácil, pero no fue así pese a lo abultado del marcador. Solo hay que fijarse en la categoría de todos los equipos que participaron. No nos relajamos en ningún momento. Salimos muy enchufadas. Las holandesas eran jugadoras muy físicas, muy grandes. Afortunadamente, nos salieron las cosas como las habíamos entrenado. Cada una cumplió su papel a la perfección».

Entre ellas estaba su hermana Lide, quien afirma que «cuando acabó la final, salí al campo llorando». Había sido sustituida a falta de quince minutos de la conclusión del partido mientras Amaia disputó toda la final.

Lide incide en que «teníamos mucha presión. Las holandesas nos habían ganado dos partidos con anterioridad y nosotras, solo uno. Aún así, el partido salió mejor de lo esperado. La victoria fue fruto del entrenamiento y el punto clave estuvo en la defensa».

Celebración en una nave

La celebración fue por todo lo alto. «El tercer tiempo fue muy bueno, estábamos muy contentas, sobre todo tras haber ganado con un equipo tan joven. Eso fue la leche. Nos reunimos todos los equipos en una nave gigante y lo celebramos juntas allí. A esas horas en Bruselas no había muchos bares abiertos y hacía mucho frío», apunta Amaia, quien el domingo cogió un vuelo desde la capital belga a Madrid con el resto de las compañeras de selección.

Tuvo justo tiempo de dejar sus pertenencias en el piso que comparte en Madrid con varias jugadoras del Cisneros, entre ellas la gasteiztarra Ane Fernández, también campeona en Bruselas, incluida la medalla de oro, antes de emprender camino a Ordizia, a donde llegó a las once de la noche. «Permanecimos concentradas dos semanas en Bélgica y apenas he estado 24 horas en casa». Amaia cogió de nuevo ayer por la noche un avión desde Loiu con destino a Madrid.

Las hermanas Erbina no compartieron habitación durante la concentración. «Lide se juntó con sus amigas de la sub 18, pero allí todas las habitaciones estaban abiertas y nos reuníamos en cualquiera de ellas. Al menos estuvimos juntas, no nos vemos mucho durante el año».

Lide cursa segundo de Bachillerato en el Instituto de Ordizia y Amaia segundo de Filología Inglesa en la Complutense de Madrid. «No se me dan mal los estudios, pero no puedo compaginar todas las asignaturas con la alta competición. Me falta tiempo. No me he matriculado en todas. Me encanta viajar, soy muy inquieta», afirma Amaia, que habla euskara, castellano, inglés, francés y un poquito de ruso.

Las hermanas Erbina, con la copa de campeonas de Europa, a la conclusión de la final del sábado.
Las hermanas Erbina, con la copa de campeonas de Europa, a la conclusión de la final del sábado. / DV

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