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El Guardés mantiene la presión sobre el Bera Bera

El Guardés mantiene la presión sobre el Bera Bera

La victoria de las gallegas ayer sobre el Rocasa sigue obligando a ganar todo a las de Puche, que se despedirá el sábado de la afición donostiarra

XABIER GALARTZA SAN SEBASTIÁN

La clara victoria a domicilio del Mecalia Atlético Guardés sobre el Rocasa (25-29) impide al Super Amara poder adjudicarse la Liga este sábado en casa a falta de una jornada. De este modo, para poder entonar el alirón, además de superar al Elche Mustang en Bidebieta deberá cerrar la Liga o repetir el mismo resultado que el propio Guardés en el derbi vasco que jugará el día 26 en el polideportivo Lasesarre de Barakaldo contra el HGB Prosotecnisa Zuazo.

«Fin de ciclo»

Montse Puche está a punto de cerrar su cuarta temporada al frente del Super Amara y de despedirse tras conquistar su tercera Liga y sexto título al haberse anotado también una Copa y dos Supercopas. La razón expuesta por el club para no hacerle una oferta de renovación es que se trata de «el fin de un ciclo». Puche es la segunda entrenadora que más tiempo ha ocupado el cargo después de Reyes Karrere, desde el ascenso a la máxima categoría en la campaña 1990/91.

Fue la propia Puche la que pidió al club que anunciase su marcha esta semana en vísperas del último partido de Liga en Bidebieta, que será el sábado contra el Elche (19.00 horas), con el fin de poder despedirse de su afición. Un partido en el que las donostiarras pueden proclamarse campeonas de liga si ganan y pierde el Guardés en su enfrentamiento contra el Málaga. Como jugadora se retiró tras su última campaña con el Bera Bera.

La trayectoria irregular del equipo, sobre todo en esta última campaña, parece haber minado la confianza que la directiva tenía depositada en una Montse Puche que en su primer campaña consiguió el triplete. El club considera que se ha ido desinflando poco a poco y no le considera la candidata idónea para dar un nuevo salto de calidad. La asignatura que tiene pendiente este club es Europa. Las eliminaciones de la competición continental en los últimos años están siendo prematuras.

Esta temporada los resultados han venido acompañando a duras penas. Los contrastes, tanto para lo bueno como para lo malo, han estado muy presentes. Es una característica que bien puede definir el discurrir de este equipo a lo largo de las dos últimas décadas en la máxima categoría. En esta edición se ha dado uno de los mayores ejemplos con el meritorio y sorprendente triunfo en casa del invicto líder Rocasa y la derrota en Bidebieta frente a un Málaga de la zona media de la tabla. Este tipo de sucesos son los que hicieron saltar las alarmas en el seno de la dirección del Bera Bera.

Los inicios no fueron los más idóneos. El Rocasa le sacó los colores en la segunda jornada. La disculpa fueron los numerosos cambios que había experimentado la plantilla. A medida que pasaban las jornadas se ponía en entredicho el trabajo defensivo. Esta carencia fue solventada en la segunda vuelta.

La inesperada marcha de Judith Sans a la Liga danesa obligó a mover ficha a Puche y acabó por acertar colocando a Berasategi y Azurmendi en el centro. Pero los problemas no terminaron ahí. La falta de eficacia anotadora pasó a ser preocupante y esta situación no ha sido resuelta por completo. Ha habido jornadas en las que la fluidez en el ataque se ha sentido, pero un día clave como fue la final de la Copa ante el Mavi Nuevas Tecnologías, volvió a salir a la superficie.

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