Mundiales de Atletismo

Mo Farah empieza su camino hacia la gloria

Mo Farah cruza victorioso la meta. /Lucy Nicholson (Reuters)
Mo Farah cruza victorioso la meta. / Lucy Nicholson (Reuters)

El británico se proclama campeón mundial de 10.000 metros por tercera vez haciendo frente al ejército africano que, en una alianza sin precedentes, puso toda la carne en el asador para evitarlo

ALBERTO POZAS

Ni Uganda, ni Kenia ni Etiopía: la zancada de Mohammed Farah. El británico se proclamó campeón mundial de 10.000 metros por tercera vez haciendo frente al ejército africano que, en una alianza sin precedentes, puso toda la carne en el asador para evitar lo inevitable: que Mo Farah les arrancase las pegatinas en la última vuelta para hacerse con el oro, besar el suelo, pasarse los brazos por encima de la cabeza y comenzar el camino hacia el doblete con su característico 'Mobot'.

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Una final de 10.000 metros rapidísima: ganó Farah con 26:48.51 minutos con siete atletas bajando de la estratosférica barrera de los 27 minutos. Una carrera casi artística con tintes bélicos en la que ugandeses, keniatas y etíopes intentaron ponerse de acuerdo para, sin éxito, desgastar al mejor fondista de la última década. Lo intentó el ugandés Cheptegei, lo intentó el keniata Kamworor y lo intentó finalmente el etíope Hadis pero nadie consiguió despegar a Mohammed Farah, que visiblemente crecido y nervioso pedía el apoyo del público cuando todavía no habían cruzado la mitad de la prueba. En la última vuelta, tropezón incluido, Farah desplegó la zancada que ya le ha dado cuatro títulos de campeón olímpico y seis de campeón mundial para hacerse con un nuevo oro en la cita en la que se despide de la pista para entregarse en los brazos del asfalto. Por detrás, Cheptegei y el keniata Tanui sólo pudieron mirar cómo el británico regalaba una victoria al Reino Unido. En una semana, la final de 5.000 metros para un nuevo show.

Bolt se despereza

Avanza el mundial y se va calentando la futura final de los 100 metros lisos. Usain Bolt ganó su serie clasificatoria sin grandes alardes, con unos discretos 10.07 segundos y una de sus carreras más clásicas: una mala salida con un mal primer apoyo que a punto estuvo de enviarle al suelo y una aceleración única para terminar primero y vigilando a sus compañeros con la mirada. El tres veces campeón olímpico de los cien metros lisos llegaba a la pista sonriente y gamberro, bromeando con las cámaras y colgando vídeos en Instagram, y salía de la pista algo menos complacido por una carrera que claramente le sobraba.

Bolt intenta en este campeonato proclamarse campeón mundial por última vez antes de colgar los clavos como mejor velocista de la historia, pero las primeras rondas han demostrado que no lo tendrá nada fácil. El joven estadounidense Christian Coleman se pegó un paseo de cien metros para ganar su serie y quedándose a una centésima de romper la barrera de los diez segundos. Un rival más que solvente para Bolt en una final a la que también apunta Justin Gatlin: abucheado y solvente, salió dormido pero rápidamente aceleró para pasar de ronda.

En el 1.500 femenino, las primeras rondas vieron a Genzebe Dibaba deslizarse como un susurro por su serie clasificatoria pasando de ronda por delante de una ambiciosa Caster Semenya y mirando de reojo a la última carrera, en la que la joya alemana Konstanze Klosterhalfen, que tras ganarlo todo en Europa tiene ganas de probar suerte con el continente africano.

El lanzamiento de disco fue una colección de medallistas olímpicos metiéndose en la final, aunque con la línea de los 70 metros descansando tranquila en la lejanía: el alemán Harting, el polaco Malachowski, y el mítico Kanter estarán en la final plantando cara al sueco Stahl, líder mundial del año.

Disgustos y sorpresas también en longitud, donde el campeón olímpico, Jeff Henderson, se quedó fuera de la final. El estadounidense se fue al banquillo para ver por televisión cómo el checo Juska, el cubano Massó, el sueco Tornéus y el ruso Menkov - que compite sin bandera - se reparten el pódium. En la pértiga, disgusto también para la estadounidense Jennifer Suhr, la plusmarquista mundial.

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