Balonmano | Europeo

España tira de oficio para imponerse a Hungría

Raúl Entrerríos, en una acción del partido. /Ognen Teofilovski (Reuters)
Raúl Entrerríos, en una acción del partido. / Ognen Teofilovski (Reuters)

Los Hispanos supieron aprovechar el bajón físico magiar para coger la mínima ventaja que necesitaban para ganar

ELOY DE LA PISA

En esto de los campeonatos de selecciones se suele considerar como idóneo ir de menos a más. Buenos comienzos no aseguran nada, generalmente. Por lo que sea, el jugador español tiende a relajarse si arranca con una victoria cómoda. La derrota en la jornada inaugural provoca, por contra, la reacción contraria. Cuando España fue campeona del mundo en Túnez empezó mal ante Croacia. O cuando la Roja se hizo con el Mundial, inició su camino con derrota ante Suiza. Y en este Europeo, que no es sino un Mundial encubierto, parece que el buen inicio ante la floja Chequia lo puede pagar caro la selección española. Dinamarca, el miércoles, pondrá el necesario contrapunto y evaluará de verdad el punto en que se encuentra la selección española, dubitativa por ahora.

Fue francamente flojo el comienzo del equipo español. Ante un equipo de juego ofensivo tirando a simple, ya que sus movimientos solo buscan que sus laterales tengan el camino más expedito posible hacia el lanzamiento cómodo, la selección nacional respondió por debajo de sus posibilidades. Sobre todo porque la portería no respondió. Corrales atajó tres balones en la primera mitad, y ninguno de ellos era de lanzamiento lejano.

Así las cosas, España tenía un problema en defensa porque se veía obligada a hacer profunda para limitar el lanzamiento magiar y con ello se destapa sobre la línea de seis metros. Lo malo, lo francamente malo, es que en ataque las cosas no iban mejor. En balonmano, es raro que la ofensiva produzca cuando la defensiva racanea. Y eso es lo que les pasaba a los hombres de Jordi Rivera. Hungría, que cuenta con uno de los mejores porteros del mundo, se ancló en un 6-0 con muchísimas ayudas para forzar a España a que jugara a lo que no le gusta: lanzar desde lejos.

25 Hungría

Mikler (10 paradas) Ancsin, Balogh (4), Banhidi (6), Bartok (3), Bodo (3), Borbely (ps), Csaszar (1, de penalti), Hornyak, Jamali (2), Juhasz (1), Lekai (4, 3 de penalti), Ligetvar, Schuch, Szollosi (1), Vilovski (1).

27 España

Pérez de Vargas (6 paradas, 1 gol), Corrales (3 paradas) Aguinagalde, Ariño (4), Balaguer (2), Cañellas, Alex Dujshebaev (4), Daniel Dujshebaev, Entrerríos, Figueras (4), Guardiola, Gurbindo (3), Virán Morros, Rivera (4, 2 de penalti), Sarmiento (3), Solé (2)

Parciales:
1-1; 4-3; 5-7; 7-8; 9-11; 12-13 –descanso– 13-15; 17-19; 20-20; 22-23; 23-24 y 25-27
Árbitros:
Los rumanos Din y Dinu.

Figueras, durante unos minutos, se las compuso para encontrar los huecos en el muro rival. Pero el agujero duró lo que tardó Vranjes, técnico húngaro, en ordenar desde la banda un pasito atrás a los dos penúltimos de su barrera. Y Figueras se secó.

Total, que sin poder correr, porque no se recuperaban casi balones, con una portería en números paupérrimos y un ataque fiado a la inspiración individual de Sarmiento o Entrerríos, no es de extrañar que los hispanos no lograran despegarse en el primer acto.

Había, empero, una puerta abierta a la esperanza. Si tú estás jugando por debajo de tu nivel y el rival lo está haciendo casi perfecto y vas ganando, quiere decir que en cualquier momento puedes romper el partido. Solo es necesario que ajustes lo que no termina de carburar en condiciones. Y España lo ajustó. Era la portería.

Pérez de Vargas suplió a un insulso Corrales en la segunda mitad y con sus seis paradas, la mayoría en momentos claves del periodo, puso de manifiesto que en este deporte el portero es determinante.

Así que los Hispanos se asentaron en defensa, ante un rival que no lanzó a puerta desde los extremos ni una sola vez, y comenzaron a minar la resistencia húngara. Y el método escogido por el seleccionador español para tal circunstancia fue el del ataque largo, pausado, agotador. Vuelta y vuelta ante la muralla rival para forzar los desplazamientos laterales y las ayudas del rival. Hungría es un equipo con poco recambio, y que al depender tanto de su primera línea se ve forzado a un notable desgaste. Y lo que más desgasta en el balonmano es la defensa.

Bajo esas premisas se llegó al momento clave: España, con un jugador menos, hizo un parcial de 2-0 y se fue lo suficiente en el marcador como para poder nadar y guardar la ropa sin caer en la precipitación. Y a base de hacer circular el balón el equipo fue encontrando los necesarios huecos por los que poder batir la resistencia del portero húngaro.

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