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Crónica de una victoria anunciada

Guarieiro es sujetada en un lanzamiento en el partido de ayer. / ARIZMENDI
Guarieiro es sujetada en un lanzamiento en el partido de ayer. / ARIZMENDI

El Super Amara vence con facilidad al colista, pero no sale convencido. Montse Puche tuvo una vez más la oportunidad de mover el banquillo, dando minutos a las menos habituales en la primera mitad

XABIER GALARTZA

Resulta paradógico, pero a pesar de la holgada victoria anotada ayer en Bidebieta sin apuros, el equipo no terminó satisfecho por el juego desplegado. El objetivo de esta jornada no se circunscribía exclusivamente a la consecución de los dos puntos para seguir en la zona alta de la tabla, sino que había un plus de exigencia que hacía referencia a convencer. Y felizmente, se consiguió lo más importante sin hacer grandes alardes, sin lustre.

El Super Amara está acostumbrado a vivir y vibrar con los partidos de alta tensión. Frente al Base Villaverde le ocurrió todo lo contrario, al convertirse en un duelo de 'baja tensión'.

Se dieron cita dos equipos que ocupan polos opuestos en la clasificación (segundo y último) y en otras tablas como la del golaveraje al ocupar los puestos extremos (segundo y penúltimo).

El Super Amara respetó a pies juntillas con su cometido de coleccionar goles, al contabilizar una de las mayores goleadas de esta campaña. Sin embargo, dejó al descubierto la retaguardia. También es verdad que las madrileñas han anotado cifras superiores en esta campaña, pero a su vez pone de manifiesto que el trabajo defensivo no fue bien resuelto por las locales.

Al partido le faltó desde los primeros compases intensidad y ambición. Los goles llegaban para uno y otro lado sin dificultad. En el primer cuarto destacó el sobresaliente trabajo realizado por las dos extremos, tanto Leire Aramendia como Maitane Etxeberria, al resolver felizmente tanto las acciones desde su posición natural como al contragolpe.

El Super Amara se benefició en esta fase del partido de la acumulación de pérdidas de balón del Base Villaverde. La manera que encontró para seguir dentro del partido inicialmente fue por el buen hacer de su pivote Ausás, que anotó prácticamente todos los balones que le llegaban. En el primer cuarto alojó cuatro bajones en la redes, más de la mitad de los realizados por su equipo (11-7). Más adelante fue la lateral Lorena Montilla la que le tomó el testigo. Anduvo muy cómoda desde su posición, no en vano anotó nueve goles.

La entrada de las menos habituales se produjo mucho antes de lo acostumbrado. Sin en anteriores compromisos como contra el KH-7 Granollers o el peligroso Mavi Nuevas Tecnologías se originaron bien entrada la segunda parte, en esta ocasión Puche comenzó con la rotación en el segundo cuarto. El siete del segundo fue íntegramente renovado.

La medida quizá no dio los frutos del todo esperados. Es verdad que en ningún momento se temió por que el colista remontara la contienda o se acercara en el marcador, pero se acusaba falta de fluidez en el juego. La sensación de tener la contienda resuelta, de verse con la piel del oso antes de cazarla, les hizo un flaco favor.

En la reanudación, Puche repitió el equipo de gala, con la salvedad de colocar en la primera línea a Alba Menéndez en lugar de a Guarieiro, que salió en el siete inicial, del que no acostumbra a formar parte. Instantes después Arderíus abandonó la cancha tras sufrir un tirón en el muslo. Con el partido bien encarrilado (28-21) y con el último cuarto por delante, la preparadora del Bera Bera solicitó un tiempo muerto que tuvo resultado en la mejora del rendimiento del equipo.

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